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17 de diciembre 2025
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El ascenso y desarrollo de la clase media en China: La reforma y la prosperidad común 

Para 1991, las estadísticas oficiales hablaban de que el 40% de los hogares eran considerados pobres (Yuan, Wan, & Khor, 2011)

El ascenso y desarrollo de la clase media en China (Foto: Fuente externa)
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- En las últimas cuatro décadas, República Popular China ha experimentado una de las transformaciones socioeconómicas más profundas de la historia moderna.

En el centro de este cambio se encuentra el surgimiento de una vasta y cada vez más influyente clase media. Antes prácticamente inexistente bajo el colectivismo maoísta, este nuevo grupo social se ha convertido en un pilar de la economía china orientada al consumo y en un eje clave dentro del plan estratégico del Partido Comunista de China (PCCh).

De acuerdo con un comunicado de prensa, durante la época de Mao Zedong no existía realmente una clase media, simplemente se consideraba que había una alianza de trabajadores, campesinos e intelectuales (Jing, 2010).

A mediados del siglo XX, la consolidación de una clase media en China, no fue fácil, debido a las invasiones japonesas y los problemas históricos de gobernabilidad y unidad que se arrastraban desde épocas anteriores (Xiaohong, 2025).

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El establecimiento de la sociedad acomodada que surgió con las reformas que iniciaron en 1979 bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, benefició directamente a profesionales urbanos privados y funcionarios públicos que recibían mejores sueldos y un mayor posicionamiento social (Tomba, 2009).

Para 1991, las estadísticas oficiales hablaban de que el 40% de los hogares eran considerados pobres (Yuan, Wan, & Khor, 2011).

De acuerdo con la Academia de Ciencias Sociales ILAS CASS, el incremento de la clase media en China, ha sido del 1% de la población cada año desde 1999, llegando ya en 2003 a alcanzar el 19% de la población (He, 2010).

El comienzo de la clase media en China

Vale indicar que, para la cultura china, ser de clase media, es ser una persona que demuestra una elevada suzhi, un punto de inflexión en este sentido, lo constituyen las reformas económicas que se dieron en República Popular China a partir de 1978 con el gobierno de Deng Xiaping (Sánchez – Romera, 2021).

Para los chinos en el conocimiento es la fuerza de la productividad y debe ir acompañado por el crecimiento académico y espiritual

En ese entonces, los principios de gaige (reforma) y Kaifang (apertura) se centraban la descentralización de la propiedad estatal, el desmantelamiento de las comunas, la introducción de un concepto de mercado, la inversión extranjera y pequeñas acciones de iniciativa privada (Ollé, 2013).

Agrega que, con la posibilidad del arrendamiento y subarrendamiento de las tierras, la contratación de mano de obra y la venta de la producción en el mercado, la agricultura avanzó a buen paso hacia su proceso de modernización, permitiendo que los hogares rurales disfrutaran de los excedentes agrícolas.

Al mismo tiempo se empezaron a implementar mecanismos mercantiles de fijación de precios, descentralización del poder político y económico desde el Estado Central a las regiones, creación de empresas municipales y la creación de un sistema de responsabilidad personal y familiar en el que se asignaban tierras y tareas a las familias por un tiempo determinado (Treacy, 2020).

En paralelo, la creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) — como Shenzhen, Zhuhai y Xiamen— atrajo miles de millones en inversión extranjera directa.

Estas zonas funcionaron como laboratorios de un modelo de capitalismo, con condiciones laborales y fiscales favorables, y se convirtieron en clústeres industriales con capacidad exportadora.

En 1980, menos del 5 % de las exportaciones chinas provenían de la tecnología; en 2017, más del 50 %. Actualmente, China cuenta con 22 zonas de libre comercio y más de 100 zonas industriales y de alta tecnología.

El crecimiento no ha sido uniforme. Mientras provincias costeras como Fujian crecieron a un ritmo del 13,9 % entre 1978 y 1998, regiones interiores como Gansu apenas alcanzaron el 6,7 %.

El coeficiente de Gini regional aumentó de 0,30 en los años 80 a 0,49 en 2012, revelando una brecha significativa entre costa e interior. Superar estas desigualdades es uno de los principales desafíos del modelo de “prosperidad común.”

¿Quiénes forman la clase media?

Según la Oficina Nacional de Estadísticas, un hogar de tres personas con ingresos anuales entre 100.000 y 500.000 RMB (14.800 a 74.200 USD) es considerado de clase media. En ciudades como Beijing o Shanghái, el umbral es mayor debido al alto costo de vida.

Se estima que más de 400 millones de chinos forman parte de este grupo. El Banco Mundial distingue tres segmentos: clase media baja (10.000–20.000 USD), media (20.000–40.000 USD) y alta (más de 40.000 USD anuales).

Destaca que, para facilitar la comparación de la clase media entre varios países, se opta por una definición absoluta de esta categoría social, lo que implica establecer valores numéricos específicos en términos de ingreso o gasto como puntos de corte.

Esta delimitación de rango ha sido objeto de debate entre académicos, por ejemplo, se define como clase media a los individuos cuyo gasto diario per cápita oscila entre los 10 y 100 dólares. Por su parte, Banerjee y Duflo proponen rangos alternativos, considerando clase media a quienes registran gastos diarios per cápita entre 2 y 4 dólares, o entre 6 y 10 dólares.

Estas divergencias reflejan distintas perspectivas metodológicas sobre cómo conceptualizar y medir esta categoría social en contextos comparativos (Yuan, Wan, & Khor, 2011).

Impacto económico y político

Para el año 2018, se estimaba que un grupo de la sociedad china que no puede clasificarse ni como pobres, ni como ricos; tácitamente podía ser considerado de clase media; este rango de población se estima que es un 25% (Soto Marulanda, 2022).

Para la parametrización de la clase media, el Banco Mundial considera un umbral de ingresos entre USD 10 y USD 50 por día (World Bank, 2015), en función de la paridad del poder adquisitivo.

La clase media china impulsa el consumo doméstico, estimado en un 40 % del PIB para 2025. También actúa como ancla de estabilidad social.

El hecho de poseer vivienda es un marcador crítico de estatus en la China urbana, donde el acceso a la propiedad está vinculado al hukou, este registro refleja seguridad económica y una mejora en el estrato social de las personas, el 90% de los hogares urbanos posee una vivienda principal, pero apenas el 20% tiene una segunda propiedad.

Según el Banco Popular de China (2022), vale indicar que, de acuerdo a la Encuesta de Finanzas de los Hogares en China, la vivienda representa aproximadamente el 70% del patrimonio familiar, a la vez que otorga a los ciudadanos acceso a servicios públicos como educación y salud; directamente vinculados a la ubicación de su residencia (Southwestern University of Finance and Economics, 2020).

A diferencia de la noción europea, la clase media china abarca una amalgama de roles, incluyendo intelectuales, profesionales en empresas privadas y extranjeras, gerentes de pequeñas y medianas empresas, así como también cuadros de niveles medio y bajo vinculados al Partido Comunista o al Estado.

Esta composición heterogénea subraya que no existe una única clase media, sino más bien múltiples segmentos con distintas características en términos de estilo de vida, valores y orientación política (He, 2010).

Expresa que, aunque no representa una fuerza política organizada, ha sido integrada estratégicamente por el Partido Comunista mediante afiliaciones, beneficios y promesas de movilidad ascendente.

Su poder adquisitivo ha convertido a China en el mayor mercado mundial de consumo de clase media, con un amplio turismo interno y con un gasto de 7,3 billones de dólares en 2020.

La expansión de una clase media próspera y su orientación al consumo son condiciones fundamentales para el crecimiento económico de China, impulsadas por la demanda interna.

Las estimaciones revelan un crecimiento exponencial de este segmento, pasando de 10 millones de individuos en 2002 a casi 300 millones en 2018, lo que representa un aumento de menos del 1% a más del 20% de la población (Yang, Sicular, & Gustafsson, 2023)

Xi Jinping y la “Prosperidad Común”

Luego de tres décadas de crecimiento ininterrumpido para el año 2013, Xi Jinping impulsó una nueva etapa de reformas centradas en la ‘prosperidad común’, con el objetivo es crear una estructura de ingresos en forma de oliva: una clase media amplia, con menos extremos ricos y pobres.

Para ello, se han promovido reformas del sistema hukou, el aumento del gasto público, subsidios habitacionales y políticas redistributivas. Junto a un gigantesco programa de modernización que también contempla la sostenibilidad ambiental y un desarrollo armónico con la comunidad internacional.

La modernización china constituye un proceso histórico que ha transformado profundamente la estructura social y económica del país, con un impacto decisivo en la configuración de la clase media.

Desde la reforma y apertura, China ha logrado sacar de la pobreza a más de 800 millones de personas y ha incorporado a más de 400 millones a la clase media, consolidándola como un actor central en la economía global y en la estabilidad interna del país.

Este crecimiento no solo fortalece el dinamismo económico nacional, sino que también sostiene la recuperación y expansión de la economía mundial al convertir a China en un motor de comercio, inversión y cooperación internacional.

En este contexto, la clase media china no solo representa un hito en el desarrollo global por su magnitud sin precedentes, sino que también constituye la base social que impulsa el consumo interno, la innovación y la estabilidad política, elementos esenciales para garantizar que la modernización china se proyecte como un modelo alternativo, inclusivo y sostenible que contribuye al progreso compartido y a la prosperidad común a nivel mundial (Pengying, 2025).

La cuantificación de la clase media china en millones de personas varía significativamente según la metodología de cálculo, pero los estudios recientes coinciden en un número de al menos 400 millones de personas o 140 millones de hogares (https://www.china-briefing.com/, 2019).

En China hay un importante segmento de la población que con ingresos superiores a los USD 12.500 anuales, es considerada una clase afluente urbana, en orden descendente los rubros en los que más gasta este grupo de personas son los siguientes: comida, recreación educación, vivienda, transporte, salud, artículos para el hogar y artículos personales

China aspira a que más del 50 % de su población pertenezca a la clase media para 2035, con un consumo familiar representando hasta el 50 % del PIB y un coeficiente de Gini por debajo de 0,40.

Alcanzar estos objetivos dependerá de su capacidad para manejar los retos demográficos, económicos y geopolíticos actuales.

Cabe destacar que la gobernanza y gobernabilidad en un socialismo con peculiaridades chinas es muy sui generis; que luego de la pandemia establecieron bases seguras para el desarrollo nacional basado en cinco puntos.

  1. La autoridad del Comité Central del Partido es la fuerza fundamental que apoya a todo el Partido y al pueblo. De acuerdo a con las palabras de presidente Xi en un discurso pronunciado en la Conferencia Central sobre el Trabajo Económico el 16 de diciembre del 2020, donde expresó que la práctica demuestra que en momentos históricos cruciales y ante grandes pruebas, la capacidad de dirección es el requisito más importante, de la misma forma que la capacidad de juicio, decisión y acción del Comité Central del Partido juega un papel decisivo.
  2. La primacía del pueblo es la condición primordial para tomar las decisiones correctas.
  3. En tercer lugar, las ventajas institucionales son la garantía fundamental para formar una fuerza arrolladora en la superación de las dificultades coyunturales. Un antiguo estratega chino dijo: «Solo se conquista el triunfo, cuando los de arriba y los de abajo comparten las mismas aspiraciones».
  4. La decisión científica y la respuesta creativa son medios claves para convertir la crisis en oportunidad. Un sistema industrial completo; garantía del suministro de materiales, junto a una planificación y una regulación anticíclica, maximizando los resultados a un precio razonable.
  5. La independencia y auto superación en ciencia y tecnología es el soporte fundamental para promover el desarrollo general del país y la resistencia a presiones externas. Fomento de la innovación autónoma y desarrollo tecnológico; control y leyes científicas (PCCh, El Departamento de Comunicación del Comité Central del, 2022).

Esta visión y reformulación constantes de los retos y desafíos del gigante asiático les permitió controlar y superar en tiempo récord la pandemia del Covid-19, mantener su producción nacional y la oferta y demanda interna y desarrollar medicamentos y vacunas y material sanitario gastable que les permitió convertirse en el país aliado (cooperador) de los países en vías de desarrollo, como parte de su visión una comunidad del destino de la humanidad.

El desarrollo de la clase media china representa el rostro visible de una transformación histórica. Su ascenso ha traído progreso y consumo, pero igualmente desafíos estructurales que tiene por delante.

La forma en que China aborde sus tensiones internas determinará no solo el futuro de su clase media, sino también su lugar en el mundo (Rocca, 2017).

Un grupo, predominantemente urbano y joven (25 a 45 años), se caracteriza por su rápido crecimiento demográfico y su diversidad ocupacional, entre ellos se cuentan desde emprendedores hasta funcionarios públicos e intelectuales (https://chinapower.csis.org/china-middle-class, 2025).

A pesar de su expansión, mantiene altas tasas de ahorro debido a una persistente percepción de inseguridad, aunque la mayoría posee vivienda propia y destina gran parte de sus ingresos a salud y educación, reflejando prioridades materiales y familiares      (https://www.globaltrademag.com/, 2017).

Asimismo, el consumo opera como un símbolo de estatus y diferenciación social, mientras que el crecimiento se ha desplazado hacia ciudades intermedias, ampliando la base regional de esta clase (Brookings Institution, 2013).

Finalmente, su relación con el Estado es ambivalente: sectores cercanos a las instituciones muestran orientación conservadora, mientras otros expresan tensiones políticas latentes (Guangqiang & Meiling, 2019).

Sobre los autores

Miguel Muriel Páez, doctor en Derecho Económico Internacional, abogado e ingeniero financiero, con una destacada trayectoria académica como docente y rector en varias instituciones de educación superior en Ecuador.

Mariet Espinal, máster en Estudios Diplomáticos y en Gestión Pública Directiva, con una amplia trayectoria como docente de la República Dominicana.

Trabajo realizado en colaboración con el Centro Dominicano de Estudios Sobre China (Cendoesch).

 

 

 

JSB/