RESUMEN
El Arte de la Prudencia es un libro de aforismos que Baltasar Gracián, español, publicó en 1647.
Baltasar Gracián nació a principios de ese siglo y su magistral obra, traducida a varios idiomas, adquirió notoriedad en el mundo.
Él vivió en la época del barroquismo o en la España del barroquismo o período del barroco.
El barroquismo es la época de la historiografía de la literatura, de la música y del arte en general. Se manifestó concretamente en la pintura, la escultura y la arquitectura.
Este escritor español, autor de este libro de notoriedad mundial, señalaba que el individuo, esté o no en una sociedad en crisis, debe conducirse con apego a la prudencia, la sagacidad y la inteligencia.
Pero es aconsejable observar un comportamiento o una conducta que raye en la prudencia porque de esa manera se enfrentan y se dirimen mejor los problemas que nos plantea la vida en sociedad comenzando por la familia.
El proceso de socialización del individuo en la sociedad no es posible al margen de la división social del trabajo.
El mensaje central del Arte de la Prudencia de Baltasar Gracián es aplicable aún a nivel del individuo y del ciudadano y a nivel de la política y a nivel del Estado también porque el Estado es imposible al margen de la política.
Y es a nivel de la diplomacia o de las relaciones internacionales donde hay que contar con hombres y mujeres sumamente cultos y con gran dominio del pensamiento de Baltasar Gracián.
En la diplomacia dominicana sobra el canciller porque no ha hecho honor a las virtudes que debe tener un funcionario de alto relieve, en otras palabras, no dignifica la diplomacia dominicana.
Pero el individuo en el mundo de hoy vive en una crisis total: crisis económica, crisis social, crisis política, crisis moral o de valores, crisis cultural, crisis medioambiental, crisis de las democracias, crisis de representatividad, crisis de gobernabilidad, etc.
Los sistemas económicos, los sistemas sociales, los sistemas políticos, los sistemas medio-ambientales, etc., están en crisis.
La crisis que atraviesa el mundo en la actualidad, y durante mucho tiempo, es una crisis global y de hegemonías.
O para decirlo en el lenguaje de Pedro Baños, destacado geopolítico y escritor español, estamos inmersos en una “encrucijada mundial”.
En esa encrucijada mundial predomina la lucha geopolítica entre las potencias, sobre todo, entre Estados Unidos y China Popular, por la hegemonía o el control del mundo.
Y Rusia se “destaca o sobresale” por haberse alejado unilateralmente del tratado sobre reducción de armas nucleares. Y esa actitud de Rusia contraviene los intereses de la humanidad, mucho más en estos momentos calientes de crisis mundial o “encrucijada mundial”.
Y los países pobres y subdesarrollados como la República Dominicana no decidimos absolutamente nada, mucho menos actuando de manera aislada.
Pero sí la mayoría de los países subdesarrollados podrían constituirse en bloque y asumir un discurso común para enfrentar la crisis geopolítica o de hegemonías en la que está inmerso el mundo.
Y como antesala de esa encrucijada mundial tenemos la guerra entre Rusia y Ucrania, la cual ha tenido consecuencias terribles sobre la vida y el bienestar en el mundo, sobre todo, en los países pobres y subdesarrolladas, que siempre son los que tienen que pagar las mayores y peores consecuencias.
Esas guerras ahondan y profundizan la desigualdad o la asimetría entre las naciones: más pobreza, más desigualdad y mucho menos prosperidad y bienestar
Para que la diplomacia dominicana brille por su propia fuerza en las relaciones internacionales y en el mundo, es decir, para que nos representa dignamente en el mundo exterior necesitamos que la misma esté dotada no solo de hombres y mujeres cultos, sino con pleno dominio de la prudencia, de la sagacidad y de la inteligencia.
El señor que está de canciller de la República le hizo un muy flaco y muy débil servicio a la diplomacia dominicana cuando lanzó improperios contra Leonel Fernández, el político más destacado y sobresaliente del país, quien ha sido, además, tres veces presidente de la República, por haber cuestionado el contenido del proyecto de ley sobre “trata de personas, explotación y tráfico ilícito de migrantes”.
Y Leonel lo que hizo fue decir la verdad sobre ese proyecto al desnudar la aviesa intención del gobierno de Abinader de colocar la soberanía del Estado, es decir, su capacidad de autoderterminación como pueblo y Estado, en manos de un organismo internacional.
Un hombre de esa estirpe y naturaleza como Leonel, que ha estado, además, siempre al servicio de la nación y de sus intereses, no debió haber sido groseramente insultado por el señor que está equivocadamente en la Cancillería de la República.
Pero Leonel en su condición de expresidente sigue tan activo en la política dominicana que las encuestas más enrevesadas dicen que Leonel acapara las simpatías del pueblo dominicano para volver a ser presidente de la República a partir de mayo del año 2024.
POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA
*El autor es doctor en Economía, licenciado en Derecho, tiene dos maestrías y es miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo.
