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20 de enero 2026
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OpiniónJohnny SánchezJohnny Sánchez

El Art. 319 del Código Penal Dominicano

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RESUMEN

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Sanciones para quienes, por negligencia o imprudencia grave, causen muertes evitables, aun sin intención dolosa, serán investigados, citados y juzgados, es parte del 319 del Código Penal Dominicano.

En caso de Jet Set, aunque no se ha demostrado mala fe, sí se alega una grave omisión por parte de los propietarios, dicen que ignoraron el deterioro estructural del inmueble y continuaban operando el negocio después de pocas reparaciones en incendio del 2022 y otras reparaciones en 2023; montándole tinacos y compresores pesados al techo, eso pesa en este caso, pero debe probarse, con evidencia empírica documentada, no por rumor o chismes.

Si a todo dueño de edificio con su seguro de responsabilidad civil y certificación de constructores se le condene penal y civil si se le caiga un techo, aquí en Quisqueya irán muchos comerciantes presos, estudiemos cada caso.

La presentación de querellas civiles y penales, no sólo contra los administradores del establecimiento, sino también contra sus socios, estará de moda.

Póngase Ud. en su lugar ¿Ir preso por ser socio de un negocio?

Desde el punto de vista societario, las empresas como las SRL (Sociedades de Responsabilidad Limitada) o LLC en EUA tienen personalidad jurídica propia, lo cual significa que los socios no responden personalmente por las deudas sociales, limitándose su riesgo al monto de su aporte. Este principio protege al inversionista en lo civil, pero no necesariamente en lo penal, donde sí pueden ser responsables si se demuestra una conducta activa o una omisión punible.

El gerente de una empresa tiene funciones ejecutivas y representa legalmente a la sociedad. Por ley, debe actuar con diligencia y lealtad, y responder penalmente si incurre en omisiones graves o decisiones negligentes. Reabrir un establecimiento sin garantías mínimas de seguridad puede constituir una infracción penal si deriva en daño o muerte.

En contraste, los socios que no forman parte de la gestión diaria tienen una responsabilidad limitada. No obstante, si estos participan en decisiones operativas, ordenan acciones negligentes o tienen la capacidad de intervenir y no lo hacen, podrían ser penalmente responsables bajo el concepto de «posición de garante». Esta figura aplica cuando una persona tiene el deber legal de evitar un daño y se abstiene de actuar.

En el caso Jet Set, se examina si los propietarios sabían de las condiciones inseguras del local y, a pesar de ello, lo reabrieron. Si se comprueba esa omisión, sin ninguna duda y con contundencia, entonces se podrían ser considerados responsables penales junto al gerente, aunque no tengan un cargo administrativo formal.

Sin embargo, no todos los socios pueden ser imputables. Existen escenarios en los que la ley no permite su enjuiciamiento: No defiendo a Antonio Espaillat, defiendo el derecho a que cada caso se pase por el tamiz de la razón. Por ejemplo:

Si son socios sin injerencia ni conocimiento de las decisiones operativas.

Si el daño fue causado exclusivamente por un empleado subalterno.

Si actuaron confiando de buena fe en informes técnicos erróneos.

Para que exista responsabilidad penal, se debe demostrar una relación directa entre la conducta del socio y el resultado lesivo. La simple calidad de dueño no basta para una imputación. El derecho penal no admite la culpa por asociación ni por jerarquía sin prueba de conducta activa o de omisión reprochable.

Este caso pone sobre la mesa un tema de fondo: evitar que el llamado «velo corporativo» o la ausencia formal de cargos ejecutivos impida sancionar a quien, desde las sombras, tomó decisiones imprudentes o negligentes. La ceguera voluntaria no puede ser una estrategia válida para evitar la ley. Si un propietario se beneficia de un negocio, también debe asumir una cuota de responsabilidad por sus condiciones operativas.

La responsabilidad penal del socio es una excepción. Solo se configura cuando este actúa de forma directa o incurre en omisiones gravemente negligentes. El gerente, como figura operativa, casi siempre estará en primera línea de responsabilidad. Sin embargo, eso no exime a los dueños de rendir cuentas si su conducta contribuyó al desenlace trágico.

El caso Jet Set representa una dolorosa lección para el empresariado dominicano. La prevención, el cumplimiento normativo (compliance) y una ética empresarial robusta deben ser prioridades. Tragedias como esta deben motivar reformas que refuercen la supervisión estatal y la responsabilidad legal tanto civil como penal.

Ser gerente de una razón social implica mucho más que ejercer autoridad o tomar decisiones económicas; es asumir la responsabilidad jurídica, moral y operativa del destino de una organización y de las vidas que directa o indirectamente dependen de ella. En tiempos donde la transparencia y la ética empresarial son exigencias sociales, ser gerente requiere conciencia del deber, rigor en el cumplimiento de la ley y compromiso con la seguridad y el bienestar colectivo. El homicidio imprudencial es otra variante dentro del ámbito de los homicidios, y se refiere a las muertes causadas por acciones negligentes o imprudentes del infractor, sin que exista intención de generar daño fatal. Esta categoría es muy similar al homicidio culposo, aunque con ciertas diferencias en el tratamiento legal dependiendo de las jurisdicciones.

Por: Johnny Sánchez.

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