RESUMEN
Un hermoso amanecer de enero de este año 2025, percibí los primeros rayos del sol, mientras leía con devoción estas palabras ajenas, que tocaron el fondo de mi corazón y mi alma: “Es mejor sumergir el brazo hasta el codo en el lodazal y así encontrar una joya para Cristo que lavarse las manos ociosas con el jabón perfumado de la conveniencia legítima”.
El planteamiento entre comillas aparece como comentario del teólogo inglés Charles Spurgeon, relativos a los versos 32-34 del capítulo 6 de Lucas que dice: porque si amáis a que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que os aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos a quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.
Estas palabras salieron de los labios de Jesús, el hijo de Dios hecho hombre, y aparecen en La biblia bajo el título “El Amor a los enemigos y la Regla de Oro, cuando realizaba su ministerio camino a la Cruz del Calvario, para morir por los pecados de la humanidad.
¿Qué nos plantea Jesucristo? Jesús nos habla de que la vida de los hijos de Dios no tendría sentido en esta tierra, a menos de que no sea dedicada a servir a los demás; no se trata de que nacemos y vivimos en este mundo solo para divertirnos o hacer lo que nos viene en gana, la idea es bendecir con el bien a quienes nos rodean, ser instrumentos para que otros conozcan a Dios.
Estos versos, se refieren a los cristianos como personas dedicadas a servir. No pensar que la vida en este mundo es como sentarse en un banquete, “sino enfocados en su Señor mientras él está en la mesa”.
El Santuario, el templo, es el lugar físico donde los hijos de Jehová adoran unidos a Dios, y escuchan la exposición de su palabra; porque allí se le adora como rey del universo.
Pienso que, haría bien a los miembros del cuerpo de Cristo, salir de la influencia restrictiva de ese espíritu que convierte incluso la religión en una provisión egoísta para beneficio personal; cuando realmente el evangelio consiste en compartir las buenas noticias de la obra de Jesús en la tierra.
No se supone que los siervos gasten su tiempo en hacer lo que les place y en buscar su beneficio personal. Un hijo de Dios que ha dedicado su tiempo a cuidar su propia riqueza será de poco valor para su empleador.
La presentación del evangelio, la salvación a través de la fe en Jesucristo puede arrebatar a las personas que van camino a la condenación eterna; para evitarla es preciso alimentar a las almas con “pan del cielo”, alimentándonos así con la palabra de Dios.
Arrebatar una persona del peligro es mejor que calentar nuestras manos, alimentar a un alma hambrienta con el pan del cielo es una obra mucho más noble que comer y beber lo que nos agrada.
Un mandamiento nuevo que nunca envejece se halla en el evangelio de Juan 13:14, “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”.
Por: Víctor Elías Aquino.
