El 171 aniversario de la fundación del Estado de Guerrero 

Por Araceli Aguilar Salgado

“Por lo que Patriotas Surianos gozosos cantad un himno a Guerrero caudillo inmortal,
que allá en las montañas luchando tenaz a México esclavo le dio libertad le dio libertad”, Fragmento del Himno a Guerrero 

Hecho de gran trascendencia para los guerrerenses, es motivo de profundas reflexiones en relación a lo que nuestros grandes héroes que nos legaron; pero a la vez analizar qué hemos hecho las generaciones contemporáneas por el bien de nuestro estado y en función de ello, redoblar esfuerzos, en lo individual y lo colectivo, que permitan un mejor desarrollo y progreso con justicia para todos.  “La patria es Primero”. Vicente Guerrero Saldaña 

Nuestro Querido Estado de Guerrero, hoy cumple 171 años de su erección, fue resultado de un largo proceso concentrando así una inquietud abierta desde el inicio del movimiento independentista y conformar el estado sureño, anhelo de los habitantes de estas tierras, encabezados por personajes notables, como Juan Álvarez y Nicolás Bravo, el proyecto no había progresado fundamentalmente por razones políticas, argumentándose que el sur carecía de hombres para cubrir los cargos públicos, y que por otro lado, esta región no tenía los recursos necesarios para sostenerse

Fue don José María Morelos y Pavón a quien le tocó concretar esta idea por primera vez, al crear la Provincia de Tecpán en octubre de 1811, reconocida oficialmente mediante el decreto constitucional expedido por el Congreso de Apatzingán, el 22 de octubre de 1814, quedando don Ignacio Ayala como su primer intendente o gobernante, e Ignacio López Rayón como su comandante general. Esta Provincia, que fue creada en tiempos de la guerra de Independencia, sólo subsistió durante el lapso en el cual estuvo en funciones el Congreso insurgente. Al morir Morelos y disolverse el Congreso, la provincia de Tapan desapareció.

Pero el afán de los surianos por tener una entidad geográfica independiente y con gobierno autónomo continuó vigente, y al consumarse la independencia de México, Vicente Guerrero negoció con Agustín de Iturbide la creación de la Capitanía General del Sur, y ésta se formó el 19 de octubre de 1821. Tenía un territorio semejante al de la Provincia de Tecpán, y su cabecera política lo fue la Villa de Chilapa.

Posteriormente, ya en plena época independiente y muerto don Vicente Guerrero, don Nicolás Bravo realizó gestiones en 1835. para que el Congreso General aprobara la creación del Departamento del Sur, sin embargo, éstas fracasaron y la región continuó formando parte del Departamento de México, con cabecera en Toluca. capital designada en 1830, pues originalmente lo había sido el pueblo de Tlalpan y después Texcoco. ¿Por qué cuando Bravo fue vicepresidente en el gobierno de Guadalupe Victoria, o cuando Guerrero llegó a la primera magistratura del país, no intentaron como destacados ex insurgentes surianos el establecimiento formal del Departamento del Sur? No existe respuesta.

Al desintegrarse la primera República Central en 1841, Álvarez-heredero político de Guerrero, y Bravo oponente político de don Vicente, olvidando sus diferencias, unificaron esfuerzos, y el 10 de octubre, lanzaron un manifiesto en Chilpancingo por el que convocaban a una Junta de Notables que debía reunirse en esa población para redactar el acta de Constitución del Departamento del Sur, que llevaría el nombre de Acapulco, y que comprendería las Prefecturas de Acapulco, Chilapa. Tlapa y Taxco, la subprefectura de Huetamo y el Distrito de Cuernavaca, si éste quisiera incorporarse”, decía la propuesta.

Con ello se pretendía crear de facto la nueva entidad, sin previo consentimiento del gobierno central: no obstante, al restablecerse el gobierno federal con Santa Ama como presidente, éste quien desconfiaba del ex soldado de José María Morelos y de Vicente Guerrero después, se resiste al proyecto, y el Congreso desaprueba la creación de la nueva entidad.

Uno de los personajes que más se opuso a esta intención, lo fue el coronel Florencio Villareal, quien había sido enemigo acérrimo de Vicente Guerrero y en ese entonces con la absoluta confianza de Santa Anna fungía como comandante militar de la Costa Chica, con cabecera en Ometepec, zona que alcanzaba hasta San Marcos y Acapulco. Villarreal argumentaba que la creación del Departamento era ilegal, pero la realidad era que la formación de esta nueva entidad federativa y la instalación de un gobernante, le restarían poder

No obstante, Álvarez, quien con el grado de general de división participó en la defensa de la Ciudad de México contra la invasión norteamericana de 1846-1848, ya concluida la guerra y con el país disminuido a la mitad, volvió hacia su proyecto prioritario: la erección del nuevo estado del sur, cumpliéndose por fin sus esfuerzos de tanto tiempo, en octubre de 1849, cuando el Ejecutivo federal encabezado por el veracruzano don José Joaquín de Herrera, mediante el Decreto del 27 de octubre del año mencionado logró que el Congreso aprobara la creación del estado de Guerrero.

 En dicho Decreto se ordenó nombrar a un gobernador provisional y en cumplimiento de ese mandato, el Congreso de la Unión designó a don Juan Álvarez para este cargo, convirtiendo la ciudad de Iguala en capital provisional de la nueva entidad federativa.

Por lo que  Don Mariano Riva Palacio, el yerno de don Vicente Guerrero, era un destacado político en esos tiempos, y que en parte del último periodo gubernamental de don José Joaquín fue el ministro de Hacienda, y es este personaje quien salió del ministerio mencionado para ir a gobernar el Estado de México del 31 de agosto de 1849 al 2 de mayo de 1852- el que no sólo consiguió que don Joaquín decretara la erección de nuestra entidad a través de su trato personal con el presidente, sino que también como gobernador no mexiquense de origen por cierto facilitó la cesión de parte de departamento de México para la formación geográfica de la nueva entidad federativa, a pesar de que éste ya había sido mutilado en varias ocasiones en beneficio de la capital de la República.

Don Juan Álvarez, viendo la situación favorable para ello por la situación social de Dolores Guerrero, además de manifestar en ese momento su añeja pretensión a los poderes nacionales, haya mantenido comunicación personal y epistolar con la hija de don Vicente y esposa de Riva Palacio, para que ésta influyera en don Mariano su esposo, con la finalidad de que él a su vez, convenciera a don José Joaquín para que se decretara la formación del estado, y se le pusiera merecidamente el apellido de su suegro: Guerrero, ya no Acapulco, como había sido la intención inicial.

En estas gestiones para crear nuestra entidad con el apellido del guerrillero suriano, seguramente ya no intervino don Nicolás Bravo, por su eterna antipatía política por don Vicente: Bravo jamás condescendió con Guerrero, porque nunca le interesó hacerlo, ya que la imagen y popularidad de don Vicente le estorbaban políticamente; don Nicolás, el suriano que alcanzó la vicepresidencia de México en el primer gobierno republicano que suplió al “imperio” de Iturbide, no pudo perdonarle nunca a don Vicente la derrota militar que éste le propinó en Tulancingo a finales de 1827, cuando buscando el poder total- se reveló contra Guadalupe Victoria, no obstante que Guerrero le condonó la muerte después de derrotarlo y tomarlo prisionero. Finalmente, Bravo fue exiliado del país con sus principales cómplices, y estos eventos fueron una humillación que don Nicolás jamás pudo superar, sobre todo

porque durante su ausencia falleció su único hijo varón, de quien no pudo despedirse ni participar en su sepelio. Todo lo anterior, más sus diferencias ideológicas, provocadas en gran parte por sus distintos orígenes sociales y de formación, provocó también que posteriormente don Nicolás Bravo luchara a favor del general y médico ex realista Anastasio Bustamante, cuando éste -por medio del golpe armado urdido en el Plan de Jalapa-depuso al presidente Vicente Guerrero y se posesionó de la Presidencia.

El nuevo estado de Guerrero fue erigido por medio del decreto Número 3346 del Congreso General de la Federación, publicado el 27 de octubre de 1849, Guerrero, oficialmente llamado Estado Libre y Soberano de Guerrero se hace  mención que la nueva entidad federativa llamada Guerrero, nació en medio de una aguda pobreza y marginación, que persiste hasta la fecha en la mayor parte de su territorio y mantiene inconforme a su población: las regiones correspondientes a la nueva entidad federativa no tenían en aquel entonces sus límites territoriales bien delimitados con los estados contiguos, situación que provocó graves conflictos poblacionales entre municipios colindantes durante muchas décadas.

Guerrero carecía de todo en ese entonces: con excepción de Taxco Tixtla y Chilapa, no existían poblaciones “grandes”, pues las mayores que había que no eran muchas, eran pequeños asentamientos poblacionales de alrededor de mil habitantes, situación en la que estaban por ejemplo Acapulco, Chilpancingo e Iguala: por lo anterior, no existía infraestructura alguna en el terreno abrupto del nuevo estado; éste se encontraba aislado totalmente de las grandes urbes de la ex colonia de la que había formado parte. Hasta la fecha, los guerrerenses seguimos esperando de la federación que ésta pague ya todas las deudas sociales que tiene con la población de nuestro estado.

El bien para todos, el mayor bien para la patria”. Vicente Guerrero Saldaña 

Por Araceli Aguilar Salgado 

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