RESUMEN
Son múltiples las facetas en las que, en el ámbito de literario, el escritor dominicano Efraim Castillo ha demostrado poseer excepcional talento: novelista, cuentista, poeta, ensayista y dramaturgo. A esta última de sus facetas nos referiremos en lo que sigue de este brevísimo artículo. Pero antes, preciso es decir lo siguiente: su nacimiento tuvo lugar el 30 de octubre de 1940 en Ciudad Trujillo, nuevamente Santo Domingo luego del ajusticiamiento del tirano en 1961. Desde su niñez —y por influencia del ambiente familiar en el que creció— él ha mantenido un íntimo vínculo de amistad con los libros. A ellos les debe lo que es: un escritor culto, de depurada pluma y poseedor de una formación humanística como pocos escritores dominicanos pueden exhibir. De lo anterior, su cualidad de hombre multifacético en otros campos: también es locutor, musicólogo, urbanista, cineasta, crítico de arte y artista plástico.
El libro más reciente publicado por Castillo es de teatro: Cuatro dramas breves, editado en el 2024 por el Centro Dominicano de Investigaciones Bibliográficas, Inc. (CEDIBIL), entidad cultural fundada en Santo Domingo en 1995 y cuyo objetivo principal es el de promover los valores literarios dominicanos dentro y fuera de la Isla. Con ese texto queda ratificada la condición de pionero del teatro del absurdo, en la dramaturgia moderna dominicana, del Premio Nacional de Literatura 2025.
Las tres primeras de las cuatro piezas dramáticas contenidas en dicho volumen —«Adán, Eva y los moluscos», «La muñeca de Gysina» y La fosa del mundo»— fueron escritas por Efraim Castillo en París (Francia) durante su exilio en la primera mitad de la década del 60 del siglo XX.

Con esos tres dramas —publicados originalmente en su libro de teatro Viaje de regreso (Santo Domingo: Editora La Isabela, 1968), Castillo inicia el teatro del absurdo en la dramaturgia dominicana, que es una corriente teatral surgida en la década del 60 del pasado siglo, basada —según el crítico literario húngaro Martin Esslin (1918-2002), quien acuñó el nombre— en la tradición cultural de la Europa occidental: Gran Bretaña, España, Italia, Alemania, Suiza y Francia.
Señala Esslin, en su libro Teatro del Absurdo (1961), que: «El Teatro del Absurdo emana de la misma tradición y se alimenta de las mismas raíces. Un irlandés, Samuel Beckett; un rumano, Eugene Ionesco, y un ruso de origen armenio, Arthur Adamov, no sólo encontraron en París la atmósfera que les permitió experimentar con plena libertad, sino además oportunidades para poder realizar su obra». Y bajo la influencia directa de esa atmosfera del teatro del absurdo escribe el dramaturgo dominicano sus dramas en París.

Al drama «La muñeca de Gysina» —escrito en 1962— y a su autor se refiere el dramaturgo Iván García Guerra en su libro Hablando con mi gente (Santo Domingo: Editora Búho, 2015. Pp. 149 y 193): «Luego de la explosión de libertad que constituyó la muerte de Trujillo […] apareció un grupo de nuevos dramaturgos que prácticamente se iniciaron alrededor del 1er. Festival de Teatro Dominicano celebrado en el 1963, durante el gobierno de Juan Bosch». Esos dramaturgos fueron Máximo Avilés Blonda, Marcio Veloz Maggiolo, Carlos Acevedo, Rafael Vásquez, Rafael Añez Bergés y Efraim Castillo, de quien dice que es «uno de los pocos que ha seguido honrando la dramaturgia que aborda el tema político».
«A mitad de camino», la última pieza teatral del libro, el autor la escribió motivado por el asesinato del revolucionario dominicano Manolo Tavárez Justo, ocurrido el 21 de diciembre de 1963. Originalmente, esa pieza teatral había sido publicada, en 1964, en la revista Testimonio, editada en la ciudad de Santo Domingo y dirigida por los poetas Ramón Cifré Navarro, Lupo Hernández Rueda y Luis Alfredo Torres, integrantes los tres de la denominada Generación del 48 en la historia literaria dominicana.
En la literatura dominicana Efraím Castillo pertenece a la denominada Generación Literaria 60. Por la indudable calidad de su obra dramatúrgica ha obtenido el Premio Anual de Teatro «Cristóbal de Llerena» en dos ocasiones: en 2004 con Los inventores del monstruo (2005) y en 2015 con Los coberos del reino (2017). No es posible escribir la verdadera historia de la dramaturgia dominicana obviando su nombre: es el pionero del teatro del absurdo en la literatura dominicana.
Dejamos a los lectores apasionados del teatro el hurgar en el argumento y en la trama de cada uno de los cuatro dramas que integran su nuevo libro de teatro. No lo haremos nosotros para no robarles el placer que provocan el suspenso y la expectación.
Por Miguel Collado
