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9 de enero 2026
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OpiniónIvonne GuzmánIvonne Guzmán

Efecto de la condescendencia y el atractivo físico en actos delictivos

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La semana pasada se dieron varios hechos que consternaron a un buen sector del colectivo social de nuestro país. Un grupo de asaltantes entraron a un banco, en una zona muy concurrida de la ciudad, su objetivo era llevarse un botín de dinero. Con las investigaciones se dio a conocer que los presuntos implicados tenían edades de 24 a 36 años; hombres en plena etapa de producción laboral.

La noticia, inmediatamente provocó un sinnúmero de reacciones que iban en contra y a favor de lo acontecido. Muchos entendían que esto no corresponde con los valores tradicionales otros, como un acto de justicia, porque los bancos se quedan con el dinero de los usuarios y esta es una forma de vengarse (planteamiento incorrecto). Estas ideas pueden tener un análisis interesante para discutir sin la necesidad de ser especialistas, sin embargo, me centraré en un tercer grupo aparentemente, minoritario que reconocen que la acción es negativa, pero que se debe atribuir a situaciones de salud mental. Los familiares y quienes padecen una enfermedad mental, se pueden sentir ofendidos con este planteamiento. Cuando atribuyes o justificas que este delito fue orquestado por un presunto enfermo mental, muestra que, dentro de nuestra deuda social, falta educar para conocer, los verdaderos problemas de salud mental.

La condescendencia es una forma de ser complaciente con un determinado grupo, esto lleva a que se atribuya como esquema mental para excusar o hacer juicios favorables ante personas o hechos. Se puede señalar aquí que, el atribuir a una enfermedad que no está confirmada por los expertos, hace que pierda firmeza el planteamiento.

El hecho de que se sienta alguna atracción o se identifique con una cualidad física, con alguien que comete un delito, es porque su esquema está sesgado. Sugerir con pena, que lo acontecido debe tener un trato especial y usar palabras como modelo o buen mozo, según un estándar social y cultural, es un gran error. Lo atractivo, no exime de cargar con responsabilidad en materia penal.

Es preciso, dejar a un lado el sentido común de la percepción de los acontecimientos con miras sentimentales, lo más recomendable es que se espere las evidencias e informaciones, antes de dar opiniones. La historia ha demostrado, que personas con aspecto físico atractivo, han guardado patrones de conductas antisocial.

Por: Ivonne Guzmán, MA, MGP
Psicóloga clínica/ Terapeuta familiar y de pareja
Centro Psicológico Bienestar Familiar Vergés Guzmán, SRL.

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