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9 de enero 2026
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OpiniónJeremy JiménezJeremy Jiménez

Educación y respeto a la autoridad en RD

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Solo la educación nos salva. Los últimos hechos noticiosos en la República Dominicana han activado el botón de alarma, en jóvenes profesionales como nosotros, puesto que causan un impacto en el subconsciente social dominicano, de que aquí no existe respeto a la autoridad, ni respeto a la ciudadanía, en virtud de que hemos visto ciudadanos y autoridades enfrentándose en las calles de nuestro país, como si se tratara de antiguas películas del viejo oeste. No existen dudas de que debemos trabajar en la presente y futura generación, para mejorar esta situación bochornosa.

Así pues, resulta que la forma de actuación de un ser humano responde a normas de comportamiento aprendidas desde temprana edad, es decir que, ese valor o sentido de respeto hacia los demás, debe enseñarse, primero, en el núcleo familiar. El respeto y el buen comportamiento social deben ser inculcados por los educadores iniciales, en los primeros años de formación de la persona, porque solo así se podrán tener los cimientos morales necesarios, para poder ver, en el futuro, un buen ciudadano.

 

Los cambios sociales trascendentales que amerita nuestro país podrán lograse, única y exclusivamente, a través de la educación. No obstante, esta educación, que inicia en la génesis del desarrollo cognitivo del ser humano, no será suficiente si el “Estado” no pone de su parte en reformar sus métodos de enseñanza, a priori y a posteriori, sobre la formación integral del individuo. La educación debe ser la estrategia, para crear una ciudadanía más consciente, más crítica y mucho más comprometida con nuestro país. La educación debe ser capaz de abordar los grandes retos de nuestros tiempos, como son la inseguridad social, el irrespeto a la autoridad y la falta de empatía por una mejor sociedad.

 

El respeto a la autoridad es uno de los principios básicos de la seguridad social, para que los dominicanos podamos convivir bajo un sistema de justicia y solidaridad. Para ello, se hace necesario dotar, a los miembros de la autoridad, de una exhaustiva educación y preparación, sobre el cuidado y buen servicio al ciudadano, además de la importancia de los valores patrios y la práctica del respeto, como pilares fundamentales de la Paz y la convivencia social. Si bien es cierto que el respeto a la autoridad es un estandarte para la seguridad social, a fin de que el conglomerado ciudadano pueda coexistir bajo un sistema de normas de justicia, con todo el respaldo de la ley, pues no menos cierto es que la autoridad debe ganarse este respeto, poniendo el ejemplo cívico, no provocando atropellos, ni abusando de su condición, ni olvidando que, como autoridad, también le deben respeto a la ley y al ciudadano común.

Por tal razón, no nos sorprende ver a un agente de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), multando en horas de la mañana a un conductor de motocicleta por no usar el casco de seguridad, y ver a este mismo agente retirarse en la noche de su jornada de trabajo, conduciendo por igual, una motocicleta oficial, pero sin usar dicho casco de seguridad, motivo por el cual ya había sancionado, seguramente, con infracciones de tránsito, a un considerable número de ciudadanos.

En este sentido, el agente, investido de cierta autoridad, envía un mensaje de irrespeto a ley, de irrespeto a su condición como autoridad y de burla a la ciudadanía y al Estado Social y Democrático de Derecho, en el que se supone convivimos, como bien lo establece nuestra Constitución. Lo preocupante de esto, es que dicha situación se está replicando en todos los órdenes jerárquicos establecidos por el Estado, no solo se queda en la cultura de un agente de la DIGESETT, sino que se manifiesta en otros funcionarios de mayor rango o jerarquía, que se creen están por encima de la ley y actúan obviándola, aún con conocimiento de causa, con lo cual muchos ciudadanos sienten que esta susodicha “autoridad del país”, pues no merece ningún tipo de respeto, puesto que ellos mismos no le guardan respeto a su condición, ni a la ley, ni a los ciudadanos.

 

El nuevo gobierno, encabezado por el presidente Luis Abinader, ha venido luchando para que todo aquel que infrinja la ley, sepa que existe un sistema legal encargado de mantener el orden, obligándoles a respetarlo, para la tranquilidad del país y de los ciudadanos. Sin embargo, estos agentes, así sean policías, agentes de tránsito, o sean, por otro lado, fiscalizadores, fiscales, procuradores, o quienes sean que estén llamados a hacer valer la ley, en ocasiones, tristemente, son los primeros en infringirla, en cometer abusos de poder y atropellos en contra del ciudadano.

 

Necesitamos educación y respeto, de parte y parte, como formas de peso y contrapeso. Y es en este tenor, que me complace citar una frase atribuida, durante tiempos de la ilustración francesa, al “Conde de Mirabeu”, la cual establece que: “el mayor peligro de los gobiernos es gobernar demasiado”. Y en cuanto a esta frase, me refiero a las autoridades, en sentido general, para que entiendan que cuando exceden sus potestades, pues corren el riesgo de ver afectados sus objetivos de mantener el orden, de salvaguardar la visión del gobierno y sobre todo de preservar el respeto hacia ellos mismos. La autoridad, sea cual sea, debe entender que ejecutar decisiones irrespetando la legalidad y el sistema de pesos y contrapesos en una democracia moderna, se traduce, irremediablemente, en anarquía y descontrol social. Esto último, es, lamentablemente, lo que está pasando en la República Dominicana.

 

En definitiva, debemos hacer un llamado de atención a las autoridades, para que, con educación y respeto, comiencen a dar el ejemplo, con la finalidad de que pueda producirse una tendencia a la disminución en los enfrentamientos desproporcionados con los ciudadanos. De igual manera, hacemos un llamado sobre la forma en que la autoridad está persiguiendo a los infractores de la ley, ya que muchas veces lo hacen pasándole por encima al debido proceso y a los derechos constitucionales, preestablecidos, a favor del ciudadano. Dichas actuaciones lo único que provocan es un aumento del irrespeto a la autoridad y dan lugar al caos y al desorden social.

No podemos permitir que esto siga ocurriendo, ya que somos los responsables de trasmitir al mundo, que podemos ser un país más educado, más respetuoso y mucho más organizado, por el bienestar de todos, desde el turista que nos visita, hasta del extranjero inversionista que busca un lugar seguro para el desarrollo de sus proyectos. La autoridad tiene una enorme responsabilidad sobre sus hombros, y es la de dar un buen ejemplo, por lo cual esperamos que nuestras palabras puedan servir de reflexión, para que podamos, dominicanos y dominicanas, unidos, seguir mejorando como nación.

 

Muchas Gracias.

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