RESUMEN
Salir a conducir por las calles de nuestro país es una aventura , una sorpresa en cada esquina, una violación constante a las leyes.
Conducir cuidando al peatón, al que vende cocos , al que guía una bicicleta, a la doña de las frutas, al que está por cruzar la vía, al que conduce un vehículo de lujo o un Sonata , es una pesadilla en nuestro país.
Son pocos los que conducen siguiendo las reglas, con prudencia y cortesía y más cuando en nuestro país no hay consecuencias.
En la esquina de la Abraham Lincoln cuando giras a la izquierda por la Gustavo Mejía Ricart , si conduces desde la Jhon F. Kennedy , siempre hay dos agentes de la Digesett para velar porque esos conductores no ocupen dos carriles para doblar impidiendo así el paso de los que siguen con destino hacia la 27 de Febrero.
Pero eso de nada sirve si ellos siempre están distraídos o con una empanada en las manos . Y el tapón es constante porque ocupan dos y tres carriles para doblar.
En la avenida República de Colombia también se repite la misma historia , usan los tres carriles para doblar hacia la avenida Presidente Jacobo Majluta Azar congestionando la avenida y provocando un tapón innecesario.
Eso se repite en muchas avenidas porque los conductores no quieren ceder el paso o esperar su turno en su carril para doblar.
Y es tanto la falta e imprudencia que detienen el paso para ellos poder doblar desde el carril de la derecha.
Consecuencias y educación ciudadana ayudaría mucho para la reducción de la congestión vehicular , pero pocos creemos en la prevención en este país y las autoridades prefieren hacerse de la vista gorda.
El estrés es otro factor y de nada vale que unos pocos sigan las leyes si son más los que la incumplen.
Llega un nuevo funcionario al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y uno piensa que las cosas podrían cambiar y resulta ser más de lo mismo.
¿Qué se puede hacer para mejorar el tránsito? ¿Qué se puede hacer para que los conductores sigan las reglas? ¿Pueden las campañas educativas concienciar y ayudar? ¡En tierra de nadie lo mejor es andar a la defensiva!
Por: Domi García Saleta, periodista.
