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9 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

Economización de la política

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RESUMEN

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La economización de la política conlleva a un peligro latente de rasgos autoritarios. En sentido general, los espacios ocupados a través de las acciones políticas que no son regalos otorgados, se logran con esfuerzo e inversión y pocas veces no son el resultado de tendencias autoritarias. No es casual que de la conceptualización de “polis” se deriven tres desprendimientos semánticos puntuales, estos son, la política, la polémica y la policía.

De igual forma, muchos especialistas creen que el poder que trae la abundancia de dinero, hace crecer el ego y crea autoritarismo.

Debemos poner atención especial a algunos detalles, como el hecho de que la política se desarrolla de acuerdo a la acción participativa organizada de las personas. Es decir, los ciudadanos tenemos argumentos y contra argumentos, los que se convierten en sus armas de ofensiva y defensa en aras de resolver conflictos y diferencias antagónicas. En cambio, cuando se pasa de los argumentos al enfrentamiento físico, aparece la policía para intervenir y devolver el orden público. Pero, si los intereses económicos no se encuentran representados políticamente, entonces pasan a ser representados por organismos no políticos, creados para auto representarse.

De ahí, que el problema no se sitúa en que algunos de esos intereses económicos se encuentren representados en la política, porque el problema aparece, cuando el lugar en donde se encuentran representados no es la política.

Los empresarios organizados en entidades civiles, ponen en sintonía sus intereses en la órbita de algunos partidos políticos, estableciendo relaciones, las que tienen diferentes matices. Puede que su movimiento de traslación alrededor del partido o de los partidos, se establezca a través de un seguimiento cercano, también puede ser a través de una militancia activa o por la fácil y expedita vías del clientelismo. Esta acción empresarial busca lograr la adquisición de mayor poder social que el que poseen con solo sus empresas, sumando el poder del Estado vía los gobiernos.

Se trata de multiplicar sus intereses económicos, canalizándolos en forma ordenada en torno a los partidos políticos y la política en sentido general. De lo que se trata es de colocarse dentro del marco de la lucha legítima por el poder político para buscar mejores condiciones, con el propósito de ensanchar sus intereses. En busca de objetivos particulares enfatizados en sus beneficios económicos, se adentran en los partidos políticos para ser parte de una lucha que no debe terminar nunca, porque si termina la democracia deja ser lo que tiene que ser en el sentido práctico de las situaciones sociales.

Estos grupos económicos son muy inteligentes y conocen que la democracia vive, se fortaleces y se reedita desde ese ejercicio legítimo. En este punto, debemos recordar que la representación no política de estos intereses de grupos oligárquicos económicamente poderosos, se ha desarrollado mediante el establecimiento y acción de algunas dictaduras militares.

La historia de nuestras naciones americanas ha mostrado una estrecha vinculación y colaboración directa, entre sectores oligárquicos de todos los ámbitos económicos y los militares. Se conoce que todo poder no político al no ser contradictoriamente polémico, es autoritario y de naturaleza policial. Esta representación de intereses económicos es en sí misma autoritaria, siendo preciso puntualizar, que existen muchos de estos ejemplos en la América hispana, y que fatalmente han sido policial y militar a la vez.

El liderazgo de lo económico sobre la política trasciende lo autoritario, porque las organizaciones empresariales no son órganos políticos. Es que la práctica de la economía conlleva un conjunto de elementos autoritarios, los que se presentan aun en ausencia del aspecto militar. Y sucede así, debido a los propósitos intrínseco de las empresas y los negocios, los que por demás son muy distintos a los propósitos de las organizaciones políticas de propósitos auténticos.

Se conoce, que todo proyecto económico se alinea a un plan específico. Que los proyectos empresariales se pueden calificar para buscar crecimiento, para hacer ajustes o para desarrollar ciertas aristas o ámbitos empresariales. Pero, lo que en el fondo interesa a los empresarios o a sus representantes es la realización y cumplimiento de sus planes, prescindiendo de todo lo que no es compatible a sus intereses.

Se trata de la postergación de todo lo que no vaya acorde con el cumplimiento de sus planes, en donde están sumergidos sus intereses empresariales o de negocio.

No hace tanto tiempo que las diferentes escuelas económicas, a través de sus técnicos expertos, se apropiaron de los ministerios y trazaron las pautas del crecimiento y desarrollo de las naciones en la América hispana. En esos años fueron sometiendo a las naciones a políticas extremas, lanzando un conjunto de medidas económicas en un mismo paquete, en muy corto plazo y para ello, contaban con la fuerza política al inicio.

Todo esto, obviando el gradualismo que se requiere para la negociación en los procesos desarrollados por las ciencias políticas que establecen ese orden de mesura y comedimiento, porque conocen que estas medidas impositivas amenazan el bolsillo de los sectores sociales de mayor vulnerabilidad. Recordemos lo que sucedió en nuestro país posterior a la semana santa de 1984, para solo poner un ejemplo.

Creo justo decir, que las políticas neoliberales no fueron, en ese pasado de gobiernos autocráticos apoyados por la policía y los militares ejerciendo el poder político, las que permitieron la aparición de las dictaduras, fue todo lo contrario, porque existían gobiernos autoritarios o regímenes  dictatoriales, fue posible la aplicación de estas políticas neoliberales, dejando de lado la mediación política y el consenso social.

Por: Francisco Cruz Pascual

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