RESUMEN
Trayectorias Literarias Dominicanas:
Nació el 25 de enero de 1964 en Santiago de los Caballeros. Su segundo apellido es Mata.
Escritora de literatura infantil, poeta, gestora cultural y locutora. Egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo con el título de licenciada en Letras Puras; en este mismo centro educativo completó un postgrado en Lengua y Literatura. Tiene una maestría en Promoción de la Lectura y Literatura Infantil por el Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil (CEPLI), de la Universidad de Castilla-La Mancha; además de un diplomado en Educación Artística, Cultura y Ciudadanía por la Universidad de Valladolid y un diplomado en Gestión Cultural auspiciado por el Ministerio de Cultura. Dirige desde hace más de 25 años, la compañía de títeres y teatro infantil Sonrisitas, con el que ha llevado a cabo importantes jornadas, festivales y talleres por todo el país, y en renombrados festivales internacionales en España, México, Cartagena, Puerto Rico, Colombia y Venezuela.
Ha ocupado importantes posiciones, tales como analista y coordinadora Plan de Capacitación y Animación de Teatro Popular en las provincias de Azua, San Juan y Barahona; correctora, redactora y editora de la revista juvenil Listín 2000 del periódico Listín Diario; directora de Proyectos Infantiles y Juveniles del Ministerio de Cultura y directora de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana donde incentivó la publicación de 24 obras para ese público, entre las que se cuentan cómics, teatro, títeres y cuentos y formó el primer club infantil de kamishibai.
Dulce Elvira de los Santos creó el grupo Las Cuentacuentos integrado por profesionales de la narración oral que vienen del teatro. Es miembro de la Hermandad Internacional de Titiriteros y de la Red Internacional de Cuentacuentos en España. Representa en el país al Programa Internacional de Acercamiento a la Literatura Infantil, PIALI, con sede en Puerto Rico.
La bibliografía de Dulce Elvira de los Santos está compuesta por los siguientes títulos: Ups, se me pasó;
Una lección para todos; El trencito azul; El día más claro llueve; El día de los abrazos; La tarea; El secreto del gusanito; La sombrilla que perdió los colores; Aprender a decir No. Guía de Prevención del abuso infantil; El hombrecito de luz; Me llamaron Javier y Antología de cuentos del Caribe. Actualmente tiene varios proyectos en carpeta, casi listos para publicación.
Entre los múltiples reconocimientos recibidos en su carrera, cabe destacar haber sido nominada a dos importantes premios internacionales: el premio Asahi 2020 que se otorga bienalmente a dos grupos o instituciones cuyas actividades sean juzgadas como contribuciones especiales a los programas de promoción de lectura para niños y jóvenes, y como candidato para el año 2021 al Astrid Lingdren Memorial Award (A.L.M.A.), otorgado por el Consejo de Arte Sueco (Swedish Art Council). En el 2018, la 21ª Feria Internacional del Libro de Santo Domingo le dedica una calle con su nombre; en el 2015, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, Ciencia y la Cultura (OEI), la seleccionó como única representante del país para participar en la Movilidad de Artistas y Gestores Culturales con la Red Teatro-Circo PRICE en Madrid, España; en 1996 recibió el premio El Gordo del Año, de manos de su artífice el comunicador y productor dominicano Freddy Beras Goico; en el 1987 recibe el premio locutora del año por la Escuela Nacional de Locución.
El dramaturgo Reynaldo Disla considera que la obra El trencito azul de Dulce Elvira de los Santos se relaciona con el derecho de los niños del mundo a vivir en un ambiente limpio y sano. Una narración sencilla, digerible, como debe ser la literatura para niños. La moraleja es un peligro, sobre todo cuando se predica. La autora corrió el riesgo de transmitir una enseñanza sobre el manejo de la basura, ¿y por qué le quedó tan bien? Porque hizo su discurso narrativo al revés. Es decir, en vez de contarnos una historia en la cual se inserta la moraleja, la narradora contó su cuento desde la misma moraleja. Y este recurso tan original, la salvó del peligro.
La escritora Karina Castillo opina que las historias de Dulce Elvira de los Santos van más allá de explicar en hermosas palabras y analogías la metamorfosis de las mariposas. Usando un rico lenguaje poético y gran inventiva, nos muestra la importancia de observar y disfrutar las cosas simples de la vida, los valores de la amistad, compañerismo, la empatía y la perseverancia. Sus relatos son frescos, fluidos, musicales y coloridos como las alas de los insectos, para el deleite de los pequeños lectores y enseñarnos a todos, que se vale soñar, compartir nuestros anhelos con otros y volar juntos en búsqueda de eso que nos inspira y apasiona.
Por otro lado, el crítico y escritor Luis Beiro estima que su obra El secreto del gusanito va firmado por Dulce Elvira de los Santos. El libro está lleno de frescura y goza de sencillez expresiva, lo cual se demuestra en su pulida redacción. Aquí hay literatura y no mimetismo. Aquí fluyen las palabras, no se superponen en busca de alegorías facilistas. Aquí hay poesía, manejo del idioma y capacidad creativa. Aquí no hay vulgaridades, ni “casitas”, ni “animalitos genios” que pasean orondos, traídos por los pelos. Ella no olvida apoyar su relato en simbolismos de grata referencia en el mundo infantil como pueden ser la pluma de ganso, la rosa y el sombrero. Este es un texto personificado exclusivamente por animales que hablan, ríen, sueñan y llevan una vida cotidiana similar a los adultos.
Finalmente, la escritora Zaida Corniel afirma que El día de los abrazos deja al lector inmerso en un mundo de sensaciones y de emociones. Sutil, intenso, cuenta una historia de amor entro dos pulpitos, Casimiro y Mariluz, uno de los cuales, siente una profunda necesidad de abrazar y relacionarse con los demás. En un momento como el que vivimos, donde lo digital casi ha suplantado al tacto, este cuento nos invita a sentir, a mirar al otro, a establecer un diálogo. Simplemente nos invita a conectarnos con los demás. Es un cuento para niños y diría que para no tan niños. Como lectora disfrutó de su lenguaje sugerente, cargado de imágenes marinas. Es un texto donde los niños de hoy podrán encontrar un espacio para el intercambio, el reconocimiento por las diferencias, y en el que las palabras los llevarán a crear sus propias imágenes al tiempo que experimentan las sensaciones que motivan esta lectura, porque en ella se funden con la misma pasión y compromiso la escritura y la promoción de la literatura para la niñez.
Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un cuento infantil de Dulce Elvira de los Santos:
El día más claro llueve
“María llegó de la calle con la cara sucia, el cabello sucio y la ropa sucia. Había jugado al trúcamelo, a las escondidas y a pisá colá.
Su tía Mónica la miró divertida: ¡me encanta como has llegado!
María sonrió, y se fue derechita a bañarse. Esa noche cenó, se lavó los dientes, se fue a la cama y soñó con un remolino de mariposas y flores.
Llegó el nuevo día y María trató de montar la bicicleta que le había regalado su papá. Se cayó, pero volvió a intentarlo una y otra vez. Y al fin se alejó pedaleando por toda la vereda.
Cuando llegó a su casa con los pantalones rotos, su tía la miró con ternura: María, ¿aprendiste a montar bicicleta?
Una enorme sonrisa de satisfacción iluminó el rostro de María, guardó la bicicleta y se fue derechita a bañarse. Esa noche cenó, se lavó los dientes, se acostó y soñó que volaba entre las nubes…
Al día siguiente después del desayuno María comenzó a leer y se perdió dentro de un cuento. Su tía la buscó y la buscó…”
Por Ramón Saba

