RESUMEN
TEL AVIV. – Cientos de personas se concentraron este martes en la Plaza de los Rehenes de Tel Aviv para presenciar el apagado del reloj que durante dos años y tres meses contabilizó el tiempo transcurrido hasta el retorno del último secuestrado en Gaza, el fin de un capítulo doloroso a pesar del temor entre los asistentes de que esto no sea el fin de la guerra.
El reloj fue apagado por representantes del Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos, la organización que desde el inicio de la guerra ha acompañado a los allegados de los cautivos y encabezado movilizaciones semanales para exigir su liberación.
«Vinimos a ver el reloj que estuvo 843 días esperando a que volviera el último secuestrado. No lo podía creer, me parecía algo realmente imposible», dijo a EFE Jessica Cohen, una de las asistentes a la concentración en Tel Aviv.
El reloj, instalado un día después del ataque del 7 de octubre de 2023, mostró de forma ininterrumpida días, horas, minutos y segundos desde el inicio del cautiverio, como recordatorio permanente de la suerte de los rehenes.
Todos en casa
Durante el ataque de Hamás contra Israel que desencadenó la guerra en Gaza, 250 personas fueron secuestradas. Desde entonces, decenas de rehenes fueron liberados en intercambios, operaciones militares o recuperados sin vida, mientras que otros murieron en cautiverio.
Shira Gvili, hermana del último rehén cuyos restos regresaron a Israel este lunes, celebró que finalmente se detuviera el contador, que durante 843 días y 12 horas mantuvo en vilo a su familia y a la de los demás secuestrados.
«El mundo seguía moviéndose, pero yo quería que se detuviera con nosotros», afirmó, y celebró que el cuerpo de su hermano haya sido recuperado y trasladado a Israel.
Cuando la pantalla quedó en negro, la multitud rompió en aplausos y llanto. Algunas personas se abrazaron, otras levantaron fotografías de rehenes y varias corearon consignas como «todos de vuelta a casa».
Una nueva etapa
Israelíes que cada sábado, desde el 7 de octubre de 2023, asistieron a las protestas para exigir el fin de la guerra en Gaza y el retorno de los secuestrados, acudieron también este martes para acompañar lo que consideran el comienzo de una nueva etapa.
«Se cierra una etapa en la que las familias pueden tener a sus seres queridos, vivos o muertos, pero pueden darles un entierro digno y empezar el proceso de sanación», agregó Cohen.
Aunque el momento simbolizó el cierre de un capítulo doloroso para Israel, los presentes en la Plaza de los Secuestrados temen que no se traduzca en el fin de la guerra.
El exrehén Segev Kalfon, que acudió al evento, agradeció públicamente el respaldo recibido por su familia durante su secuestro y advirtió que, aunque el conteo se haya detenido, el proceso no ha concluido.
«No es que terminó la guerra porque volvieron todos los secuestrados. No. Todavía está latente Hizbulá, todavía está Hamás en Gaza, todavía tenemos la cabeza de la serpiente, que es Irán», añadió Cohen.
Una mezcla de alivio y cautela de la que también se hicieron eco otros asistentes.
«Me gustaría que significara el fin de la guerra, pero no estoy seguro de que así sea. Existe la sensación de que esto puede volver a pasar, quizá no desde Gaza, pero sí desde otras fronteras», señaló a EFE Idán, de 24 años.
Por su parte, Itán, un médico jubilado de 64 años, señaló que de momento solo queda esperar que «el Gobierno, como la mayoría de la gente en Israel, quiera que esto traiga paz y que sea posible convivir con respeto judíos, musulmanes, cristianos y todos los demás».
Mientras la plaza comenzaba a vaciarse, el reloj permanecía apagado por primera vez desde su instalación, ya no como un contador de espera, sino como un recordatorio silencioso del costo humano de una guerra que, para muchos, aún no ha terminado..




