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14 de enero 2026
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4 min de lectura Deportes

Dos esforzados atletas representarán al país en la competencia de salto alto

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. –  Salto de altura tiene en la República Dominicana a dos personajes que simbolizan al tradicional dúo de Pedro y Juan, pero cuyos nombres son Cristóbal y Manuel. Cristóbal de León Lugo y Manuel Gómez Rivas constituyen las cumbres más altas de esa difícil modalidad del atletismo nacional.

Cristóbal y Manuel tienen sobre sus hombros la responsabilidad de realizar un honroso papel en el VIII Campeonato Centroamericano y del Caribe de Atletismo que tendrá lugar aquí del 10 al 12 de julio.

«Esta unión se inició en 1974, a raíz de los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe, cuya celebración se efectuó en nuestra ciudad capital, recuerda Manuel mientras Cristóbal asiente y se contorsiona para relajar el cuerpo.

Cristóbal y Manuel «exudan una alta dosis de optimismo, y, aspiran individualmente, una de las tres medallas -oro, plata o bronce-. En pos de ese objetivo se les ve casi todas las tardes en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte ejercitándose en sus prácticas habituales.

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La circunstancia de ambos haya luchado por superar las mismas marcas no ha dado brecha para crear una rivalidad, si no una ejemplar emulación y una cerrada amistad.

«Nos ayudamos mutuamente porque estamos conscientes de que mediante la unidad ambos logramos mejores resultados, refiere Cristóbal, mientras Manuel agrega: «dado el vacío de entrenadores que hay aquí nosotros mismos nos ayudamos, incluso leemos libros sobre salto de altura, el cual constituye uno de los eventos más difíciles».

La afinidad de esta pareja de atletas, y la calidad que han demostrado los ha llevado a estar juntos en importantes eventos como los Centroamericanos y del Caribe de Medellín, los Panamericanos de Puerto Rico y los Juegos…

Universitarios Centroamericanos y del Caribe. En 1974, en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe, Cristóbal y Manuel se convirtieron en los primeros saltadores dominicanos que superaban la marca de los dos metros.

OBSTACULOS

Sin embargo, los destacados saltadores no entrenan durante el tiempo necesario pues están obligados a dividir el tiempo entre la pista, la universidad y las escuelas donde enseñan clases de educación física.

De León, de 29 años de edad, está en el tercer semestre de Biología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Rivas tiene 26 años, y también estudia en la UASD, donde cursa el cuarto semestre de Derecho.

Ello equivale a decir que ambos tienen los pies firmes sobre la tierra, y que la mejor inversión son los libros digeridos en pos de una carrera universitaria.

Son elocuentes al señalar que los atletas de primera categoría no reciben la ayuda necesaria y que el peor obstáculo para mejorar sus marcas reside en los agobiantes problemas de tipo económico que causan terribles estragos en su rendimiento.

Cristóbal У Manuel trabajan para la Secretaría de Educación como profesores de educación física impartiendo clases en las escuelas públicas del país.

En 1975, Cristóbal se convirtió en el primer dominicano que conquistó una medalla de oro en unos Centroamericanos y del Caribe de Atletismo. Su brillante actuación ocurrió en la quinta versión de la justa, celebrada en Ponce, Puerto Rico, donde registró marca de 2:05. El último campeonato (séptima versión) tuvo lugar en Guadalajara, México en 1979. En este evento, Cristóbal conquistó medalla de plata y empató el récord Centroamericano y del Caribe con marca de 2:17 tras empatar con el representante de Cuba.

Manuel también tuvo destacada participación al alzarse con preseá de bronce y ocupando un tercer lugar con marca de 2:08.

Sus actuaciones en los XIII Juegos Centroamericanos y del Caribe fueron decepcionantes, y nuestros personales justifican la falla a que pasaron de entrenamiento. En los VIl Panamericanos, escenificados en Puerto Rico, De León y Rivas registraron buenas marcas, pero apenas lograron situarse en sexta y séptima posiciones, respectivamente.

El año pasado Cristóbal y Manuel sufrieron la peor frustración de su carrera deportiva cuando vieron esfumarse sus sueños de participar en la Olimpíada Mundial de Moscú. Estaban física y mentalmente listos para intervenir en el certamen, y sus marcas le habían asegurado un puesto en el importante evento cuando el Gobierno del país decidió unirse al boicot propuesto por el presidente estadounidense Jimmy Carter.

Ambos están de acuerdo en que los rivales a vencer en el VIII Campeonato de Atletismo son los representantes de Cuba, calificados como los mejores del área.

Estiman como ventaja a su favor la circunstancia de que van competir en su propio terreno y entienden que ese es un factor sicológico de consideración.

Cristóbal y Manuel, con sus esbeltas figuras de seis pies y tantas pulgadas de altura, han acordado superar todos los obstáculos para hacer una digna representación del pabellón tricolor en el compromiso que se iniciará el 12 de julio.

Por Heriberto Morrison

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