EL NUEVO DIARIO, ARGEL.- Dos años después de la caída del presidente Abdelaziz Buteflika, miles de argelinos volvieron hoy a salir a las calles de Argel y otras ciudades del país para exigir el fin del régimen militar que domina Argelia desde la independencia de Francia en el 111 viernes de protesta popular masiva y pacífica conocida como «Hirak».
Al grito de «devolved el poder al Pueblo», los manifestantes recorrieron el centro de la capital y de localidades como Bejaia, Bouira o Tizi Ouzu, en la Cabilia, principal foco de protesta contra el régimen militar, vigilados por miles de efectivos antidisturbios y agentes de la Policía, la Gendarmería y los servicios secretos, que practicaron diversas detenciones.
Los congregados expresaron igualmente su intención de boicotear las elecciones legislativas previstas para el próximo junio ya que consideran que se trata de una «fachada para ocultar la corrupción en el régimen» y un intento por desmontar la protesta sin tener que emprender las reformas que exige la sociedad argelina, presa de una grave crisis económica y social.
Asimismo, defendieron la labor y la honorabilidad del joven juez Saadediine Marzouk, un magistrado que defiende la independencia de la Justicia y que ha sido citado por el Consejo de Superior de la Magistratura por una serie de críticas vertidas.
Imágenes de las protestas fueron ampliamente difundidas este viernes en las redes sociales por activistas y varios de los cientos de represaliados del movimiento, entre ellos el periodista Khaled Drareni, el preso del Hirak con más impacto internacional, liberado el pasado febrero tras casi dos años de prisión por haber asistido a una protesta en Argel.
Drareni, que trabaja para medios franceses, fue uno de los cerca de treinta presos liberados gracias a un indulto del presidente de la República, Abdelmedjid Tebboune, en el marco de lo que el régimen argelino calificó como «el hirak auténtico».
DECENAS DE DETENIDOS
Según diversas organizaciones argelinas de defensa de los derechos humanos y de los detenidos por el Hirak, los arrestos de activistas, tanto preventivos como durante las protestas, prosiguen mientras que varias decenas más de ellos siguen privados de libertad desde hace meses en espera de juicio.
El Hirak estalló el 22 de febrero de 2019 para impedir que Bouteflika, gravemente enfermo desde que sufriera un ictus en 2013, optara a un quinto mandato consecutivo, como pretendía el círculo de poder que lo protegía.
Bouteflika renunció la primera semana de abril de ese año pero el movimiento prosiguió contra el régimen aunque éste prometió un cambio y convocó elecciones.
Los comicios se celebraron en diciembre de ese mismo año y se saldaron con la victoria de Tebboune -considerado un hombre del sistema- en medio del boicot de la oposición y con la mayor tasa de abstención de la historia de Argelia, superior al 60%.
Pese a que la aparición de la pandemia por la covid-19 y las medidas sanitarias restrictivas de movimiento para frenarla acabaron con las dos marchas semanales en marzo de 2020, estás se vuelven a repetir con gran intensidad cada martes y cada viernes desde el pasado febrero.




