Discurso Presidencial

Por Manuel Hernández Villeta Martes 28 de Febrero, 2017

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Un discurso de rendición de cuentas siempre levanta polémicas. Es difícil que pueda satisfacer a todos los sectores. Hay ahora mismo una lucha política de diversos grupos y partidos que buscan afianzar sus posibilidades políticas, lo que hace el terreno difícil de caminar.

Más de dos horas de discursos es difícil sintetizarlo en el comentario de una cuartilla y media. Por lo tanto me veré en la obligación de escribir varios trabajos para desglosar temas que son de primordial importancia. Además, un discurso siempre tiene que ser confrontado con la realidad nacional, para evaluarlo justamente.

El punto principal, por lo menos el de mayor expectativa, fue el relacionado con la Odebrecht. El presidente dijo que en esa investigación, o la comisión de cualquier acto de corrupción, no habrá vacas sagradas. En lenguaje dominicano, nadie que sea culpable, será protegido fuera de la ley.

Con todas sus aristas, el caso Odebrecht tiene un difícil transitar en la sociedad dominicana. Es necesario que se aplique todo el peso de la ley, pero hay demasiados grupos sociales, políticos, religiosos y económicos envueltos, por lo que el camino va a ser muy difícil.

Primero habría que terminar con la tradición dominicana de que las puertas se cierran y las investigaciones se congelan, cuando tocan los litorales de sectores poderosos. Ya el tiempo dirá hacia dónde va el caso Odebrecht.

Creo que se tiene que aplicar todo el peso de la ley, y el que aceptó sobornos debe ser sancionado en juicio oral, público y contradictorio. Ya está bueno de que el peso social, político o económico sea patente de corso para muchos.

Punta Catalina, tratada en el discurso, es un ángulo sumamente engorroso, se habla de inconvenientes de licitación, de relaciones con la Odebrecht y otros manejos que deben ser investigados. Lo importante es determinar si esos problemas contractuales deben obligar a que se paralicen los trabajos.

Debe abrirse un consenso nacional sobre Punta Catalina, para que todo se realice con la mayor pulcritud, limpieza, mientras los trabajos se continúan desarrollando. Paralizar simplemente a Punta Catalina para investigar, sería un gran error.

Es muy positivo que se aumenten los salarios a los policías y militares. Ya los responsables se habían adelantado al presidente Danilo Medina, pero se desconocían escalas e intenciones. Para que se dé una verdadera guerra contra el delito, se tiene que pasar por mejorar las condiciones de vida de los uniformados.

Lo mismo debe pasar con los empleados públicos que desempeñan una labor. A pesar de que hay sueldos de lujo en la administración pública, la mayoría de los empleados tiene salarios de miseria, que no les da ni siquiera para cubrir el pasaje.

A pesar de su tono de rendición de memorias, el discurso levantará polémicas, será rechazado por grupos de oposición y de la sociedad civil, aceptado por simpatizantes, y lo que es más importante, un discurso es el primer paso, es el enunciado, de ahí en adelante hay que relanzar la maquinaria que en ocasiones ha estado caminando con lentitud. ¡Ay!, se me acabó la tinta.