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16 de febrero 2026
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OpiniónNelson J MedinaNelson J Medina

Diplomacia cuántica

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RESUMEN

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La diplomacia está altamente inmersa en los temas de ciencias, tecnología e información. Su vinculación obedece a la necesidad de desarrollo en diversas áreas de importancia (salud, educación, industria, comercio, clima, seguridad) que garantice la resiliencia a las futuras generaciones. Por tal motivo, la política exterior de los países más avanzados prioriza los nuevos métodos de innovación para el procesamiento de datos.

Anteriormente, el entorno geopolítico versaba sobre la tecnología 5G o la inteligencia artificial.

Hoy, estamos ante un fenómeno tecnológico de mayor envergadura. Y quizá de menor conocimiento para los países en desarrollo. Nos referimos a la Ciencia de la Información Cuántica (CIC).

El profesor, Alejandro Pozas-Kerstjens, investigador del Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona y del Grupo de Teoría de la Información Cuántica, define la CIC como: “un campo emergente que aprovecha el poder de la mecánica cuántica y las ciencias de la información para construir tecnologías innovadoras que incluyen sensores, redes y computadoras cuánticas capaces de alcanzar nueva velocidad, precisión y funcionalidad”. Por tanto, el Estado que albergue la capacidad de mayor crecimiento de estas tecnologías, será quien oriente la nueva dinámica internacional y atracción en base a las innovaciones que faciliten la vida humana fundamentadas por hallazgos científicos.

Actualmente, algunos países (Estados Unidos, China, Japón, India, Corea, Alemania, entre otros) han institucionalizado la Ciencia de la Información Cuántica como preponderancia dentro de su política internacional. La relevancia estratégica de las CIC proviene de la nueva modalidad de ciberseguridad que representa. Además, de la capacidad de codificación de nuevas estructuras tecnológicas en materia de innovación adecuadas y aplicables a la vida cotidiana.

De manera que la diplomacia deberá extralimitarse del plano bilateral y multilateral. También deberá incursionar proactivamente a la investigación, formación y capacitación versada en las CIC. Porque solo así establecerá nexos corporativos y públicos, directos y confiables, que nos permita el intercambio de conocimiento y prácticas de experiencias.

La computación cuántica supone dejar atrás los sistemas de encriptación actuales. Por eso, plantea alta preocupación la vulnerabilidad que pudiera ocasionar a la seguridad internacional. Pero más incertidumbre producirá no haber adaptado las decisiones internacionales del Estado hacia el escenario tecnológico vigente.

La analista Miriam Cornejo, sostiene lo riesgos que traerá la CIC. En un interesante artículo publicado en la revista Foreign Affairs Latinoamérica titulado La guerra cuántica: el nuevo frente de batalla geopolítico, esta especialista aborda que: “La capacidad de un país para descifrar y acceder a información estratégica y confidencial por medio de la computación cuántica alteraría de manera fundamental la diplomacia, la cooperación, la inteligencia y las operaciones militares”. No obstante, dependerá de los gobiernos y los organismos multilaterales no solamente la consecución de principios éticos y morales que tiendan a controlar la investigación y la innovación sino, también, el propio interés de tales por desarrollar capacidades científicas propensas al desarrollo humano y no contra la humanidad.

Si bien es cierto que las CIC brindará la posibilidad de avanzar significativamente en áreas como industria, economía, farmacéutica, almacenamiento de datos, encriptación indescifrable de datos entre otros, no menos cierto es que, también puntualizará una nueva ola de brechas digitales como nuevo protagonista geopolítico.

Las CIC marcarán un nuevo punto de inflexión que la diplomacia debe atender con celeridad. El rol diplomático no solamente versará sobre la adaptación. También, en virtud de las gestiones que se logren para evitar que el mantenimiento del desarrollo de las CIC origine más caos que los beneficios que nos provea.

La diplomacia sobre lo cuántico está en el centro de atención de los más grandes. Pero es necesario sembrar el interés de los más vulnerables para que en este campo los instrumentos generales de cooperación inicien un proceso de debate y colaboración apresurada.
Ojalá nuestra diplomacia no se pregunte que por qué no hicimos nada, cuando todavía estábamos a tiempo.


Por Nelson J. Medina

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