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8 de enero 2026
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OpiniónCarlos Ortega VergésCarlos Ortega Vergés

Diplomacia aérea y conectividad global: los inicios de la proyección internacional dominicana

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En los inicios de los años 20s, la aviación civil emergió como un nuevo instrumento de diplomacia y modernización para los Estados, marcando un antes y un después en la forma de relacionarse con el mundo. La aviación se convirtió en símbolo de progreso nacional, de soberanía tecnológica y de integración económica. En ese contexto, la República Dominicana vivió una transformación significativa que la situó dentro del mapa aeronáutico de toda América. Durante los años 1920 y 1930, cuando la aviación mundial aún se encontraba en su fase pionera, el país comenzó a experimentar sus primeros vuelos internacionales y demostraciones aéreas. Estas actividades no solo representaban avances técnicos, sino también gestos diplomáticos.

Las visitas de aviadores extranjeros y las travesías panamericanas y las misiones latinoamericanas, fortalecieron los lazos con otras naciones, proyectando una imagen de apertura y modernidad. Es importante destacar que con el afianzamiento del régimen de Rafael Leónidas Trujillo entre los años (1930–1961), la aviación adquirió una dimensión política y propagandística. Trujillo comprendió el valor simbólico del poder aéreo como expresión de soberanía nacional. Bajo su gobierno se promovió la creación de instituciones aeronáuticas, la expansión de aeródromos y la fundación de aerolíneas nacionales. La Compañía Dominicana de Aviación (CDA), creada en la década de 1940, se convirtió en un emblema de identidad nacional y en una herramienta de diplomacia aérea. Sus vuelos hacia Cuba, Puerto Rico, Venezuela y Estados Unidos proyectaron la bandera dominicana más allá del Caribe.

En el plano internacional, la República Dominicana participó en los primeros acuerdos multilaterales de aviación civil tras la Segunda Guerra Mundial. La Convención de Chicago de 1944, que dio origen a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), abrió nuevas oportunidades de cooperación técnica y normativa. El país se integró progresivamente a este marco global, adoptando regulaciones comunes y fortaleciendo su presencia diplomática en foros aeronáuticos internacionales. Durante los años 1950, la aviación dominicana se convirtió en un instrumento de relaciones exteriores, tanto en el ámbito comercial como político. Los vuelos internacionales servían de vínculo entre los países del Caribe y América del Sur, mientras los aeropuertos de Ciudad Trujillo (actual Santo Domingo) y Santiago comenzaban a funcionar como puntos estratégicos en las rutas aéreas regionales.

La conectividad aérea contribuyó a estrechar los lazos con Estados Unidos y España, socios fundamentales en la expansión técnica y comercial del sector. La diplomacia aérea dominicana en este período también se manifestó en el intercambio de misiones, en la formación de técnicos en el extranjero y en la recepción de aeronaves como parte de acuerdos bilaterales de cooperación militar y civil. Cada vuelo, cada nuevo aeropuerto y cada convenio de transporte aéreo representaban pasos firmes hacia la internacionalización del país, en un momento en que la aviación era símbolo de modernidad y prestigio. Se puede afirmar que entre los años de 1920 y 1960 la aviación civil dominicana se consolidó como un vehículo de diplomacia y desarrollo. Su evolución reflejó la transición del país hacia una era de mayor integración con el mundo, donde el cielo se convirtió en un nuevo espacio para ejercer soberanía, construir imagen nacional y proyectar la República Dominicana como un actor emergente en la red aérea del continente americano.

 

 

Carlos Ortega Vergés

Historiador aeronáutico

Presidente del Instituto Dominicano de Historia Aeronáutica, Inc. INDOHA

 

 

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