Dilatada vida de un escritor  no tan  conocido

Por Victor Elias Aquino lunes 6 de noviembre, 2017

He ido tantas veces a tu buhardilla que podría llegar a ella sin tropiezos en modo sonámbulo , o abriendo surcos a modo de la teletransportación que la ciencia todavía  no hace  posible; pero ya lo  logrè superando las leyes de la física.

Digo Más.  Podría llegar  al umbral de tu portal con los ojos cerrados, cruzando calles vadeando obstáculos, pedigüeños y vendedroes en la  metrópolis que ya se ha convertido la ciudad de Santo Domingo.

Cada vez me convenzo  más de que la vejez es  como una profesión usurera, cobra peajes cada vez más caros, mientras los salarios no alcanzan, tal cual lo  cantò con esplendor  Lucecita Benitez,   de la denominada “ Nueva Ola”,  que popularizò  la  canción  “ El Aumento”; una denuncia  de  la injusticia de los salarios versus  ek ubdetebuble alto   costo de la vida.

Me asomo a tú vivienda y sé que estás ahí, tú figura largirucha de  cuasi seis pies  es una estampa con  tus barbas que recuerdan al  viejo y siempre joven maestro Hostos del siglo XIX. Es   paciencia que se impacienta con el paso y rigor de los años.

Recuerdas al  padre pròdigo   de la Biblia,    aquel que se asomaba en los caminos a la espera del hijo que  se había ido lejos  a una  provincia apartada,  aquel progenitor  era como una estatua,  que siempre espera al visitante que no llega.

Con todo el respeto que te  tengo, y el afecto que me sale por los poros, eres como un gigante de azúcar,   tus  brazos no tienen la fortaleza   de antes, la  agilidad mental no es la  de otrora; parece que se te escapara como agua entre las manos .

Es  el paso del imperturbable  tiempo, pero resulta que tù,   ttienes  todo el tiempo; para eso trabajaste de sol a ocaso durante décadas en dictadura y en libertad y la democracia representativa.

De todas maneras, la experiencia no se improvisa,  es difícil  armar un juego mental para derrotarte con una capicúa humilnate, y ganarte una mano de dominó…  Hoy levanto mi taza de café  y brindo por haberte  ganado una partida  en el frente de batalla que es  la mesa de dominò.

Un beso de  uno de tus nietos, es  como un milagro,  dibuja la sonrisa de abuelo y la riquez  que  muestras  en tu rostro, estás tan feliz.  Tienes que pensar rápido, cualquiera de tus nietos  te podría ganar una partida   con las 28 fichas de ese juego antiguo.

Atrás , muy atrás quedaron  esos ojos vivarachos que devoraban libros de una sentadada, que indagaban sobre plantas, sobre distintas especies de flora y toda clase de estudios  de creación de vegetales genéticamente modificados.

Muchos  te recuerdan por los estudios que  ayudaste a realizar sobre distintas variedades de arroz y otros productos del campo de la mano de investigadores que  vinieron del oriente a prestar sus  atinados conocimientos al país.

Pero todavía tenías tiempo,escribías  sobre  : poesía,  filosofía  e  historia, y te sobraba tiempo para criar junto  una  gran familia con Martha, tu inseparable compañera que se mudò a vivir al cielo.

Hablo de Luis Benjamín  Gómez Fermín, ese  que ha escrito varios libros: En abril del 2010 puso en circulación el tercero  de esto que  denominaUtopía de la Existencia Transmutante”, un estudio filosófico y viaje del ser , sociológico e histórico de distintos acontecimientos que permiten analizar en forma objetiva  acontecimientos   de la actualidad.

En la obra de 240 páginas y 23 capítulos se   tratan temas como : Libertad es  Compromiso, La Evolución de Leyendas  y Mitos, Naturaleza de la Existencia del Ser, El Vientre del Universo, El Derecho y la Convicción Moral del Individuo, Fenomenología del Desarrollo Evolutivo Capitalista, y Lo Sagrado Mistifica El Mundo.

Otros  libros del autor son: “Del Ser Al Infinito”, publicado en 1972 y reeditado en 1992, y “Evolución del Pensamiento Social”, que salió a la luz pública en 1993.  Los tres pertenecen a la “Colección Pasado, Presente y Futuro”,  del autor, que ha desempeñado distintos cargos en la administración pública entre ellos Auxiliar de la Embajada Dominicana en Argentina por varios años en los difíciles años después de la guerra del otro  Abril de 1965.

Fueron los días en que recorriste toda la Argentina,   y con una mochila al hombro el resto de suramèrica; esos   sueños  de juventud te llevaron hasta la ciudad de los rascacielos, Nueva York, donde trabjaste muy duro.  Para esos días parecías una estrella de rock,  con tu caminar que parecía dar saltos sobre  el suelo.

Atrás,  muy atrás quedaron esos ojos que se movían vivarachos sobre el papel de izquierda a derecha devorando páginas  sin fin , ahora quieres vivir en paz los días, meses o años que el padre te  permita; en el entretiempo has descubierto que las horas pasan más ligeras si estás acompañado de las personas a las que tienes afecto, a las que amas.

Por eso, escondes tú filosofía y tus conocimientos en la cajita que guarda el dominó, o en el novedoso juego de cartas con el que disparas al futuro esperando mejores tiempos.  Con el paso de los años has aprendido a conocer  a las personas.

Tus preocupaciones se  reducen al café, a echar  bocanadas de humo y a mantener el invicto como rey del juego de dominó en toda tú comarca.

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