RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, CIUDAD COLONIAL.- Feligreses y devotos de San Miguel revelan a El Nuevo Diario sus más recónditos anhelos y las peticiones que le invocan a San Miguel, este domingo 29 de septiembre y durante todo el año.
En su mayoría coinciden con pedir salud y protección personal y para las familias, ya que desde años levan la tradición ofreciendo acción de gracia.
Así lo expresó Dilcia Pérez, una señora vestida con un atuendo simbólico a los colores del arcángel que “venció a Satanás”, “yo soy muy devota de San Miguel porque cuando yo pongo mis cosas en oración con San Miguel veo efectividad y siempre me protege, y a los míos”. Llegó a Santo Domingo en 1965 y desde entonces participa en esta fecha de celebración.

Es oportuno recordar que hoy la iglesia católica celebra a no solo a San Miguel, también, a los arcángeles Gabriel y Rafael, y así lo expresó Raúl Valentín quien dijo que el “vencedor de Satanás” es el patrón espiritual de los dominicanos.
“Es en conjunto a Nuestra Señora de La Altagracia y Nuestra Señora de las Mercedes. Nosotros los dominicanos tenemos por cultura asistir aquí, a la iglesia y rendirle honor al glorioso San Miguel Arcángel”, valoró.
Confesó que su mamá Alejandrina tiene casi 40 años entregando una “acción de gracia” y que le ha inculcado en su corazón por todos los milagros que San Miguel ha hecho en su vida.

D su lado, Leo Sosa, asiste desde 2018 a agradecer los favores, quien expresó que, “el significado de participar hoy es un agradecimiento a San Miguel Arcángel por motivo de que es muy bueno con sus hijos, nunca falla, después de Dios. Es un día donde todos nos juntamos para compartir y regalarnos”.
El Nuevo Diario en un recorrido observó largas filas donde se entregaban dulces, comidas y artículos simbólicos a San Miguel. En las inmediaciones de la parroquia las personas abarrotaban la puerta y el interior con colores rojo, verde y dorado.
La vendedora de tabacos, Julita Pérez De la Cruz aseguró que San Miguel es un santo bueno, “ese fue el que Dios mandó a la tierra a dominar el dominio. Yo creo en Dios, pero, también, creo en él”, conocida como (María).
Tanto, para los católicos como para los que practican brujería, “pero no es así. De verdad, es una fiesta de los que creen en la República Dominicana. Una tradición de muchos años que, no solo se celebra aquí en la capital, sino en todos los pueblos. Me imagino como debe estar Villa Mella y esos sitios por ahí, consideró Tony Pérez.

El fotógrafo profesional aclaró que este día, generalmente, “lo que hago es que vengo a tomar impresiones como la gente se fuma su tabaco, se montan, dan una buena foto. No soy tan creyente, pero vengo a captar esas imágenes”.
“Con años anteriores, lo estoy viendo todavía hasta ahora, lento. Pero, imagino que después del mediodía la gente empieza a bajar para acá”, alentó.

Por su lado, Julio Encarnación aclaró que San Miguel es parte de la identidad de uno de los primeros barrios de la Ciudad Colonial.
“Un barrio con una tradición bastante antiquísima y con una prolongación en el tiempo bastante importante. A pesar de la situación que yo visualizo hoy día, que podemos decir hay una crisis. Esto debió estar reventado a esta hora de manifestaciones, ofrendas, regalos, no se siente ese calor”, detalló.
Encarnación admitió que San Miguel es entre los santos populares, el personaje más importante en la República Dominicana, “hoy se dan actividades a San Miguel en el país entero”.

Los devotos de San Miguel se corresponden al novenario y el cierre que, normalmente, se hace con una fiesta colectiva donde participa la comunidad, “ahora ha cambiado todo en el parque, antes la comunidad era parte de la esencia de esta manifestación, hoy la mayoría de los que viven no son de San Miguel. La manifestación permanece viva y creo que seguirá viva”.
Raysa, la cual de manera reservada no quiso dar su apellido a Nuevo Diario, explicó que el significado de San Miguel para ella es muy grande, “es nuestro liberador del mal, ese es el significado que él tiene, el que Dios le dio”.
Respecto a su “acción de gracia” la devota aclaró que, “hice un sacrificio bien grande, cumpliendo una misión de una promesa”, con seis años dando su fe a San Miguel.




