RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, NUEVA YORK. _La Policía informó que detuvo a un hombre, presumiblemente latino, a quien se acusa de la muerte balazos de un repartidor de pizzas de origen dominicano.
El hombre fue identificado como Luis Jaime, de 29 años de edad y e quien se cree es mexicano o sudamericano, quien fue detenido el sábado acusado del asesinato de un tiro en la cabeza del repartidor dominicano de pizzas, José Alvarado, cuando el joven llegaba a una pizzería de la cadena “Papa John´s”, donde trabajaba.
No quedó claro si el matador siguió al dominicano hasta el establecimiento o lo estaba esperando afuera, donde le dio el balazo en la cabeza.
Jaime también enfrenta cargos de asalto, amenazas y posesión de armas. Su acusación formal estaba pendiente el sábado en la Corte Criminal de Manhattan.
El sospechoso fue arrestado la madrugada del sábado después de que fue identificado como el hombre que disparó contra Alvarado.
Un video del tiroteo muestra que Alvarado nunca sospechó lo que venía y cayó de espaldas en el pavimento junto a la bicicleta que usaba para el trabajo.
El video de vigilancia muestra a Alvarado, de 37 años, llegando hasta el frente de la pizzería en la avenida Ámsterdam y la calle 145 Oeste a eso de las 10:30 de la noche.
En el video se ve a la víctima cuando se baja de su bicicleta, sin darse cuenta de que un hombre lo estaba acechando desde atrás.
Dos hombres parecen acercarse a él desde la calle después de que sacó una pierna de los pedales.
En las sombras, en la parte superior del marco, una figura nebulosa parece levantar su brazo hacia la pizzería y de repente el cuerpo de Alvarado cae a la acera, su bicicleta se derrumba sobre él.
El hombre fue llevado al hospital de Harlem, donde murió, dijo la policía.
Fuentes policiales dijeron que Jaime siguió a Alvarado a hasta la pizzería antes de dispararle.
Carmen Alvarado, la hermana de la víctima dijo que sigue buscando respuestas.
«¿Por qué el asesino se quitó la vida a mi hermano?», dijo. «No tuvo la oportunidad de tener una familia y criar a sus propios hijos».
Carmen dijo que no podía creer que la vida de su hermano terminara tan brutalmente.
«Él no era un tipo de la calle. Era un hombre trabajador». «No estaba de fiesta. Él estaba trabajando, trabajando duro».
Ella dijo que él no tenía familia propia, solo ella y su madre, a quienes regularmente envían dinero ea San Francisco de Macorís en la República Dominicana, ciudad de la que son nativos.




