RESUMEN
Iniciamos nuestra columna en este Nuevo Diario que, abriéndose camino entre miles de escollos impuestos por una sociedad comercializa-da, monopolizada e injusta, la lucha por hacer un periodismo avanzado y al servicio de los mejores intereses de nuestro país.
Nosotras, por nuestra parte, trataremos de ponernos a la altura de estos objetivos, no sólo mejorando la calidad de nuestra columna, sino, sobre todo, asumiendo la defensa de las causas más justas. En este sentido nos sentimos con una doble responsabilidad: la de persona privilegiada que tiene acceso a un medio de comunicación y la de mujer que trata de incursionar en áreas tradicionales vedadas al sexo femenino. A nosotras nos ha tocado vivir en una etapa histórica de gran importancia, porque aquí se está haciendo un ensayo del cual depende nuestro futuro inmediato y a largo plazo. El surgimiento de prensa como este Nuevo Diario se inscribe dentro de este ensayo democrático, porque ella no sería posible en un régimen dictatorial.
Nadie en este país con alguna responsabilidad social, podrá lavarse las manos si este ensayo fracasa, porque ha costado demasiado sacrificio alcanzar un mínimo de respeto a las libertades y a la vida y es mucho lo que podemos perder si fracasamos.
Nos declaramos, pues, comprometidos con la lucha contra un retroceso al pasado y combatiremos cualquier intento directo o indirecto de conducir a nuestro pueblo por esa vía, venga éste de las fuerzas de derecha, o de políticos situados dentro del gobierno o de la oposición.
Hay muchas coincidencias entre las posiciones de políticos situados aparentemente en diferentes campos de la vida nacional. Mientras las fuerzas más reaccionarias del país tratan de convertir el regreso de Balaguer en un «vuelve y vuelve» hacia el poder, como en el 1966, algunos sectores del gobierno están más preocupados por hacer planes continuistas que por resolver los graves problemas que confronta el país.
Por otro lado, algunos sectores de la oposición de izquierda, ven en la derrota del gobierno de Guzmán su objetivo fundamental, sirviendo así a los planes del retorno balaguerista. El querer enmarcar la situación nacional como una alternativa entre el hambre y la satisfacción de ésta sólo favorece a Balaguer, quien pretende presentarse una vez más como salvador ante la grave situación económica de nuestro país.
El doctor Balaguer debe estar muy complacido con la concepción del profesor Bosh en el sentido de que no puede esperarse que la mayoría del pueblo dominicano sepa lo que es la política, ya que no puede disponer de un minuto de su tiempo para pensar en los problemas políticos, porque tiene su cabeza ocupada todo el día por las necesidades de comer, curarse y vestirse. (Ver La Noticia, 10 de mayo de 1981, pág. 7-A).
Esto es precisamente lo que siempre ha pensado Balaguer y todos los políticos reaccionarios. El pueblo no es capaz de pensar y, por tanto, no puede protagonizar ningún cambio, ni mucho menos una revolución, porque para esto se necesita mucha conciencia política. Por eso el Dr.
Balaguer ha basado siempre su política hacia las masas en ofrecimientos de comida; por eso creó una organización para comprar a la gente con funditas y por eso se prepara – para sacar provecho político de la situación de miseria del pueblo, el cual jamás resolvió en sus doce años de gobierno.
Esta coincidencia entre el Dr. Balaguer y el profesor Juan Bosch no es algo casual y se manifiesta concretamente en objetivos comunes. Por esa creencia de que este pueblo no piensa más que en comer es que Bosch jamás le ha tenido confianza. Por eso todavía hoy se atreve a decir que el PRD no ganó las elecciones, porque como él, que sabe tanto de política, repitió tantas veces, no había quien le ganara a Balaguer con su dinero, sus funditas y represión (continuará).
Por Lic. Miriam Díaz
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