Finalmente el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha decidido suspender de manera temporal al alcalde del municipio de Bayaguana de las filas de esa organización, Nelson Sosa (Opi), hasta que terminen las indagatorias de la Policía Nacional y del Sistema Judicial por estar acusado de ser el autor intelectual del asesinato del regidor Renato Castillo, quien igual era miembro del partido.
Pudiera pensarse que se trata de una actuación tardía, que realizada a tiempo hubiese evitado esta muerte y la tragedia que ello ha implicado. El conflicto en el referido cabildo era una disputa pública por corrupción, tal como concluyó el informe de la Cámara de Cuentas. Este caso ha terminado en sangre con un asesinato, sin embargo, hay muchas situaciones escandalosas en los gobiernos municipales controlados por el PLD que ha extrañado la indiferencia del partido oficial.
Es obvio que el partido oficial debe tener una actuación más responsable frente a la sociedad que le ha depositado su confianza para que esté al frente del país. Lo mismo puede decirse de las prácticas que se observan en muchas otras instancias del Estado nacional en que el derroche de recursos no parece guardar relación con la escasez que se expresan desde la Casa de Gobierno. No podemos tener más que una forma de hacerlo, si en realidad se quiere hacer bien.
Sin embargo, ojalá que esta tragedia al menos sirva para que haya un cambio en la actitud del PLD frente a sus miembros que se desempeñan en cargos públicos. Al menos, la sociedad espera que haya una vigilancia más rigurosa sobre las actuaciones de sus miembros, asegurándose de que no frustren a sus electores. Si resultara así, celebraremos este cambio.




