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14 de febrero 2026
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OpiniónJose Espinosa FelizJose Espinosa Feliz

Desplome de empañetes en Escuelas

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RESUMEN

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Diseñar una obra requiere conocimientos de los diferentes detalles para concebir un proyecto. De igual manera, llevar al terreno el diseño que el arquitecto plasmó en el papel, se necesita conocimientos del área, es decir, del proceso constructivo; sin embargo, en esos procedimientos se deben cumplir con las normas para proteger el comportamiento estructural de cada uno de los miembros.

De vez en cuando, los medios de comunicación reseñan del desplome de empañetes en losas de algunas escuelas. Aunque no está constituido como miembro estructural, su función es muy importante, y el desprendimiento puede ocasionar daños a las personas que se encuentren debajo; peor si es un empañete irregular, con espesores por encima de lo normal. Es aún más preocupante, cuando se trata de niños que pudieran estar en peligro.

En construcción, por diversas razones se pueden producir situaciones no deseadas; ya sea por descuido del maestro, contratista, por falta de planificación o supervisión. El contratista, como es lógico, tiene el compromiso que todo quede bien y es el principal responsable de la ejecución, por tanto, debe tener el máximo cuidado en el proceso constructivo.

La  supervisión tiene la responsabilidad de vigilar que todo se haya realizado acorde con las normas y disposiciones establecidas; por consiguiente, debe darle seguimiento a cada miembro a desarrollar en el proyecto.

La losa es un miembro que está sometido a cargas permanentes y a cargas de servicios; acciones que producen tensiones y deformaciones importantes; así como fuerzas de tracción que presionan, y son asumidas por las barras de acero, las cuales deben estar protegidas con el debido recubrimiento de hormigón, formando ambos una importante combinación para resistir tanto los esfuerzos cortantes, momentos flectores y torsores que se producen en las losas.

Por tal razón, si las barras no tienen el recubrimiento (2.5 cm) presionan al desprendimiento del empañete. Si no se cumple con una protección adecuada de hormigón, es casi imposible que en la vida útil de la construcción no se desprenda la mezcla indicada, dejando a la vista un acero desmejorado y oxidado. El uso de una mezcla pobre tanto en el empañete, como en el fraguache de la losa, con arena contaminada y baja proporción de cemento; así como empañetar con dicho fraguache sin secar lo suficiente, también pueden provocar el desprendimiento de la mezcla.

Al construir una losa se debe tener mucho cuidado en la nivelación de toda la superficie. Evitar que el encofrado -la madera y puntales- cedan, porque producen discontinuidad tanto en el plano inferior como superior, teniendo que lograr la nivelación con mezcla. Si la supervisión no esta pendiente, pueden realizar la nivelación de la losa con mezcla fina, sin la capacidad de agarre, y con el tiempo ceden ante las tensiones producidas en la misma.

Hay algunos procesos menos proclives al desprendimiento, como picar la losa, si es necesario usar algún adictivo y mallas ligeras aseguradas a la estructura. En vez de usar mezcla con arena fina, repellarla con arena gruesa y luego aplicarle el empañete.

Lamentablemente una parte de los varilleros entienden que el calzar las varillas en las losas no es de su incumbencia, por tanto, el contratista debe poner especial atención a este aspecto, para que al quitar el encofrado no se encuentren con uno de los actos mas desagradables que he visto en las construcciones, como la exposición de las varillas por falta de recubrimiento.

El objetivo de este artículo, es para que todos los profesionales pongamos atención en algo tan sencillo de evitar, pero por descuido nos exponemos a situaciones que van en detrimento de la vida de la seguridad de las personas que usufructúan un bien tan importante como una escuela o cualquier otra construcción, además del desprestigio del profesional ejecutor y del cuerpo supervisor.

Es necesario exponer algunas razones adicionales, las cuales no eximen al contratista de su responsabilidad, como aquellas en que el contratista coloca su encofrado para iniciar el envarillado, en espera del pago de cubicaciones y proseguir con el vaciado, pero dichos recursos no llegan; entonces el tiempo, las lluvias y el sol se encargan de distorsionar los niveles ya establecidos en la estructura del encofrado. Se pudiera decir, que es falta de planificación, diría que sí; pero así es nuestro país, que a veces se espera lo que no ha de llegar en el momento indicado.

POR JOSÉ ESPINOSA FELIZ

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