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3 de febrero 2026
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5 min de lectura Nacionales

Trasladan con grandes honores los restos del héroe nacional Juancito Rodríguez García

Diversos sectores rinden tributo a quien fuera un destacado luchador antitrujillista antes de ser llevado al Panteón de la Patria

Roberto Ángel Salcedo junto a personalidades al rendir honores a Juancito Rodríguez García (Foto: Nicolás Arroyo Ramos)
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RESUMEN

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El NUEVO DIARIO, ESPAILLAT.- El luchador antitrujillista y hacendado mocano, Juancito Rodríguez García, declarado Héroe Nacional de la República Dominicana por su trayectoria de lucha patriótica y revolucionaria por el presidente Luis Abinader, recibió una honrosa despedida de sus restos, de las autoridades e instituciones más representativas de la tierra donde nació.

Juancito, como era llamado popularmente el destacado luchador por la democracia y las libertades públicas, nació en Moca, provincia Espaillat, República Dominicana, el 19 de noviembre de 1886. Sus restos descansaban en el cementerio municipal de esta localidad, pero debido a su condición de Héroe Nacional y por disposición de las autoridades del gobierno, fueron trasladados al Panteón Nacional.

El solemne y emotivo acto de despedida del pueblo de Moca a uno de sus hijos más prominentes de toda la historia estuvo encabezado por el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo; la gobernadora de la provincia Espaillat, Patricia Muñoz Salcedo; el alcalde de Moca, Guarocuya Cabral Domínguez, Carlos Gómez, senador de la provincia, y Ulises Rodríguez, alcalde de la ciudad de Santiago y descendiente del héroe mocano.

En el homenaje de despedida a Juancito Rodríguez García también asistieron la diputada Schirle López, José Miguel Ferreiras, el exsenador de la provincia Espaillat, José Rafael Vargas; regidores y representantes de instituciones sociales, empresariales, religiosas y culturales de la comunidad.

Resumen diario de noticias

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Los restos del Héroe Mocano, trasladados al Panteón de la Patria en la capital dominicana, fueron llevados en una procesión motorizada hasta la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, la iglesia madre del municipio, donde fueron colocados en capilla ardiente en el área de la pila bautismal, para que la ciudadanía rindiera honores póstumos al insigne mocano.

Juancito Rodríguez García nació en Moca, provincia Espaillat, en la República Dominicana, el 19 de noviembre de 1886. En su época, fue uno de los hombres más ricos del país, propietario de grandes extensiones de tierras y numerosas cabezas de ganado.

Junto a su hermano Doroteo, participó en la política en el bando de Horacio Vásquez. En 1930, tras el golpe al gobierno horacista y el asalto al poder por Trujillo, temiendo represalias contra su familia, aceptó la postulación como senador del partido del dictador en ciernes.

En el segundo período presidencial de Trujillo, no logró esconder sus desavenencias y ausencias en las sesiones de la Cámara. En 1935 se resistió a firmar la condena del entonces diputado Miguel Ángel Roca. A raíz de esta conducta disidente, fue marginado de su cargo y sometido a vigilancia.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tomó la decisión de luchar activamente contra el régimen. Al no conseguir dentro del país el apoyo de otros desafectos y careciendo de armamentos, decidió salir del país para llevar a cabo su plan, no sin antes haber tomado medidas económicas que le permitieran acumular grandes sumas de dinero en el extranjero para viabilizar sus planes.

Alegando problemas de salud, fue autorizado a viajar a Puerto Rico en enero de 1946, donde hizo contacto con núcleos del exilio dominicano.

Con igual propósito, viajó a Nueva York y luego a Cuba, donde se encontró con su hijo, José Horacio Rodríguez, quien, como otros de los expedicionarios, dejó a un lado su renombrado nivel profesional (era abogado con estudios de economía en la Universidad de Harvard) para enrolarse en el proyecto de la liberación dominicana, participando con su padre en Cayo Confites, en Luperón y, finalmente, llegando a ser comandante de las expediciones marítimas de junio de 1959.

En mayo de 1946, el tirano dispuso una campaña represiva contra los familiares de Juancito Rodríguez que se encontraban aún en el país, encarcelando a su esposa, nuera e hija, al tiempo que abusivamente disponía el pillaje de sus tierras y ganados.

Mientras tanto, el general Juancito, como se le distinguió, se encontraba en Cuba, en medio de los aprestos organizativos de la proyectada expedición de Cayo Confites (1947).

Dos años después, en Guatemala y con el apoyo del gobierno de Juan José Arévalo, dirigió la expedición que aterrizó en Luperón el 19 de junio de 1949. A pesar de tener 73 años, también formó parte del grupo de dirigentes del Movimiento de Liberación Dominicana que llevó a cabo las expediciones del 14 y 20 de junio de 1959 que, aunque fracasaron militarmente, encendieron la llama de la libertad, dando inicio al fin de la dictadura.

El 19 de noviembre de 1960, en Barquisimeto, Venezuela, luego de 14 años de exilio; del fracaso de las tres expediciones en las que había participado (Cayo Confites, Luperón y la de junio de 1959); de la muerte de su hijo José Horacio en esta última; cansado, deprimido y en la miseria, se quitó la vida.

Trujillo fue ajusticiado seis meses después. Coincidiendo con el primer aniversario de la muerte de Juancito, el 19 de noviembre de 1961, los Trujillo salieron del país. En 1978, el presidente Antonio Guzmán gestionó la traída de sus restos desde Venezuela, siendo enterrado en Moca, luego de la realización de un homenaje póstumo. Una calle en La Vega lleva hoy día su nombre.

Figura señera de la lucha por la libertad en la Era de Trujillo, estaba sepultado desde hacía casi 65 años en el cementerio municipal de la localidad. Sus restos, antes de ser llevados al Panteón Nacional, pasaron por el Palacio Nacional, donde fueron recibidos por el presidente Luis Abinader con los honores de las guardias de honor, la entonación del himno y el disparo de las seis salvas, tanto al inicio como al final del acto solemne.

Abinader afirmó que se trata de un acto de “justicia histórica” hacia uno de los dominicanos que lo entregó todo: su fortuna, su familia y hasta la vida de su propio hijo en la lucha contra la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo y en defensa de la libertad y la democracia nacional.

ADDP/