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17 de marzo 2026
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OpiniónBelma Polonia GonzálezBelma Polonia González

Descubrir el motivo para mantener la motivación

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RESUMEN

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Hay días en los que el cuerpo se mueve, pero el alma no. Días en los que las tareas se cumplen, pero sin estar realmente presentes.

Lo comparo con esos momentos en los que nos levantamos por inercia, hacemos lo que hay que hacer, marcamos casillas, cumplimos compromisos… pero algo dentro se siente apagado. Y esto lo he vivido, no una, sino muchas veces.

En esos días, me detengo. No para rendirme, sino para recordarme: ¿por qué comencé esto? ¿Qué fue lo que alguna vez me emocionó tanto? ¿En qué momento dejé de escucharme?

He aprendido que la motivación no es un estado permanente. Es una llama que a veces arde con fuerza y otras veces apenas parpadea. Lo que la sostiene no es la rutina ni el resultado. Es ese motivo profundo que te mueve incluso cuando el cansancio pesa.

A veces el motivo está claro. Otras veces hay que salir a buscarlo. Yo lo encuentro en los pequeños detalles: en una conversación que me sacude, en una nota que escribí hace años, en una frase subrayada en un libro, o en una caminata sin rumbo. Y cada vez que vuelvo a él, algo conecta nuevamente, no de golpe. no con fuegos artificiales, pero sí con dirección.

Sabemos que no se puede estar motivado todo el tiempo, pero sí se puede tener claro lo que importa… lo que te recuerda que vale la pena seguir.

En mi experiencia, descubrir el motivo es un acto de honestidad, es un regreso silencioso a lo que te hace sentir vivo (a).

Aprendizaje. El motivo puede ser constante si lo nutrimos, si cultivamos una conexión real con lo que nos mueve. Cuando hagas una pausa y te preguntes “¿para qué?”, encontrarás respuestas que te redirijan con propósito.

El autor es profesional en Gestión Humana, enfocada en el desarrollo del talento, la cultura organizacional y el bienestar laboral. Apasionada por crear experiencias que conecten a las personas con su propósito profesional y humano.

Por: Belma Polonia González.

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