Dengue y mosquitos

Por Manuel Hernández Villeta miércoles 11 de septiembre, 2019

El brote de dengue, ocasionado por la picada de un mosquito, demuestra la falta de planificación de las autoridades. No son los dominicanos los responsables de que los hospitales estén llenos de pacientes afectados del dengue. El fallo es del ministerio de Salud Pública.

A tiempo estaban las autoridades sanitarias obligadas de planificar todo lo relativo a cómo enfrentar el dengue. Se tenía que iniciar un operativo para la eliminación del mosquito agresor. Se quiere justificar que esta crisis sanitaria se presenta periódicamente. ¿Y qué?.

Hace años que no se ejecutan fumigaciones masivas. El ministerio no ha dado explicaciones sobre esas suspensiones. Es pobre la campaña por radio y televisión de advertencia sobre los peligros del dengue. Los promotores sociales no se ven en las calles.

No creo en las campañas masivas de emergencia, porque ellas movilizan a muchas personas durante varios días y luego todo se olvida. Aunque al ministro de Salud Pública no le guste, los hospitales están a máxima capacidad atendiendo a niños y adultos que están padeciendo el dengue.

Ha sido un atropello a la libertad de expresión que se haya prohibido que se den informaciones en los hospitales sobre el número de pacientes que sufren por el dengue. La culpa no es de médicos que dan declaraciones de prensa, sino de la inoperante de las autoridades.

Los ministerios de Educación y de Salud Pública no han organizado un gran plan de divulgación de los peligros del dengue en las escuelas. Es una forma de exponer el peligro a los niños y a sus madres. Al parecer todo lo relativo al dengue se soluciona con comunicados de prensa.

Los expertos sanitarios advierten de que no se almacene agua, porque ello puede servir para crear las condiciones en que se reproduce el mosquito. Es imposible evitar el almacenamiento de agua, lo que se debe es educar a la población de como purificarla.

Ahora mismo hay una aguda escasez de agua potable. Por consiguiente en los hogares están obligados a llenar cubetas con el líquido, las cuales en muchas ocasiones no están tapadas. Además, no se le echa el cloro purificador.

Si se quiere derrotar al dengue, y eliminar al mosquito, hay que trabajar. Buscar la cooperación de todos los sectores nacionales. De las organizaciones de médicos, de maestros, de amas de casa, juntas de vecinos y los cabezas de familia. El brote avanza y las autoridades sanitarias de manos lentas. A trabajar, que el peligro amenaza. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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