RESUMEN
Cuando un profesor de la Facultad de Artes de nuestra UASD, en el salón de profesores de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de esta última, planteó en años recientes que la baja del precio del barril de petróleo era artificial y que una supuesta abundancia del oro negro en Estados Unidos era algo así como una campaña mediática, no entendía mucho en el momento que podía pretender hacer Estados Unidos con semejante estratagema; el profesor a que me refiero, pese a que imparte materias en la Facultad de Artes y en la Escuela de Filosofía de la Facultad de Humanidades, se formó en la Escuela de Sociología.
No solamente estamos asistiendo a una encerrona contra el presidente Nicolás Maduro de Venezuela, una clase dominante (léase burguesía) venezolana que le quiere estrangular su régimen anti-neoliberal y más democrático que el pudieran pretender instaurar y del que había antes de Chávez, movida por un afán de lucro tan desmedido que no tolera los recortes que les quiere hacer Maduro. Esa clase dominante tiene mayormente inversiones en las empresas de servicios y vinculadas al tiempo ocio de las gentes. Pensando tanto en las riquezas que podía acceder con el petróleo, que a partir de Hugo Chávez ha sido explotado por el Estado venezolano fundamentalmente, los gobiernos venezolanos descuidaron la producción agrícola; el hierro venezolano del que se hablaba mucho en los tiempos del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974) debe haberse agotado. En un tiempo muy atrás el cacao venezolano era considerado el de mejor calidad en América Latina, pero de dejó de producirlo por algún motivo; en cuanto a la ganadería venezolana, se estimaba que a finales de la década de los noventa tenía unos 12.000, 000 de bovinos, pero es posible que se haya reducido por la enfermedad de la vaca loca. Hubo demasiado confianza en el petróleo, ese error es viejo en Venezuela, no es exclusivo de los gobiernos anti-neoliberales de Chávez y Maduro.
Una cosa debe estar clara, a la burguesía venezolana no le preocupa el bienestar de los pobres, los trabajadores asalariados de las ciudades y los campesinos que apenas tienen una pequeña parcela, lo que si le preocupa es la reducción del lucro, le preocupa que su modo de vida se vea amenazado, no les preocupa el desabastecimiento porque es ella la que lo provoca, especialmente su fracción financiera, para enriquecerse más con el agiotaje. A la burguesía venezolana no le preocupa que haya justicia en Venezuela, porque ve amenazado su estilo de vida consumista.
Pero lo que mueve a la consternación es como los gobiernos latinoamericanos están cayendo en una suerte conservadurismo político, con una democracia tan restringida y una dictadura mediática -basada en el control del discurso-, nada más quieren los mensajes que les convienen a la clase dominante y su fracción de clase hegemónica (burguesía financiera), en acuerdo o concordancia con sus intereses. Ahora bien, la base material de la sociedad está construida en la vigencia de un modelo neoliberal, donde el Estado no pone reglas casi en nada, habiendo perdido las mayoría de las funciones que otrora ejercía. Ese modelo se corona con la globalización de la economía que se viene a iniciar a principios de los noventa, con las nuevas tecnologías y las reformas políticas que redujeron el rol del Estado en la sociedad. Muchos años antes, pero ya había una antesala de la globalización, en el 1972 el presidente Salvador Allende denunciaba en las Naciones Unidas como las empresas trasnacionales se colocaban como poderes que estaban por encimas de los gobiernos, por encima de los parlamentos de los países. Es bueno que se sepa que ya algunos bancos proporcionaban a sus clientes tarjetas de crédito para ese entonces. La hegemonía del capital financiero comenzaba a asomar sus tentáculos en el mundo, aunque todavía era apenas un asomo.
Los gobiernos latinoamericanos, con respecto a la situación de Venezuela, aparentan como si quisieran aislarla, como si quisieran defenestrar a Maduro, mediante un esperpento de entidad que es como asociación de Estados la Organización de Estados Americanos, la cual tiene una historia que no le da autoridad para tener vigencia.
Llama la atención de que precisamente en un momento en que Nicolás Maduro toma una medida que afecta a un banco es que los gobiernos latinoamericanos parecen querer aislar a dicho presidente, se trata de del banco Banesco. Veamos en relación a este banco, lo que publicó el periódico EL NUEVO DIARIO de Caracas, recogido en cable de la agencia EFE. Veamos lo que dice Maduro que se recoge en una cita textual de dicho cable: “Me tocó tomar una decisión necesaria de intervenir el banco Banesco, una intervención de puertas abiertas. Es muy positivo el resultado y la reacción del público el primer día, y va a seguir siendo así” (las palabras entre comillas fueron pronunciadas por el presidente de Venezuela, según el cable: FRGF).
Los que no quieren la mayoría de los gobiernos latinoamericanos el gobierno de España es un colega de presidente que sea anti-neoliberal como Maduro, el cual pretende reducir la desigualdad social, también ex-presidentes como el ex-presidente de España Felipe González, se han levantado en lo que parece ser una cruzada internacional contra Maduro. Por supuesto, cuentan con la aquiescencia del presidente norteamericano Donald Trump. Nuestro presidente Danilo Medina acaba de decir que no ha sido invitado por Nicolás Maduro a diálogo y ni servirá de albergue al diálogo. Los gobiernos latinoamericanos en su mayoría parece que apuestan al caos, podríamos decir la modernidad líquida.
Por Francisco Rafael Guzmán F.
