RESUMEN
1.Solo al árbol que pare frutos buenos piedras le tiran
La impotencia de no haber logrado lo que otro sí suele ser causa de actitudes injustas e insensatas, de despropósitos en algunos. Es común esto en el mundo de las letras dominicano, en el que el ego y la envidia abundan como la verdolaga en el sur de nuestro país: se da silvestre.
Por ejemplo, cuando un intelectual ―por su pobreza espiritual, por su egoísmo y por su vanidad― no ha sido capaz de construir un magisterio durante su trayectoria de décadas, tiende a sentir celo, a ver con ojos de mezquindad a aquel intelectual que sí puede exhibir como legado un magisterio ejemplar.
Y en gran medida los ataques recibidos públicamente por el intelectual Bruno Rosario Candelier ―en repetidas ocasiones y por diversas plumas―, tienen su origen ahí: ¡él ha construido un magisterio! Recuerdo que en cierta ocasión, en conversación telefónica sostenida con el insigne humanista Marcio Veloz Maggiolo, éste me confesó lo siguiente:
«Independientemente de que uno pueda o no estar de acuerdo con los postulados estético-literarios de Bruno hay que reconocer la extraordinaria labor desarrollada por él con la creación del Ateneo Insular; en algún momento escribiré sobre ese magisterio de él».
No sé si el brillante narrador dominicano, que hace poco dejó un gran vacío en las letras antillanas y que me honró con su amistad, llegó a escribir en torno a ese magisterio que es al que yo me refiero, es decir, a ese magisterio conductor de vocaciones, de las inclinaciones de otros, sirviendo de senda a otros para que crezcan, para que emerjan, no al magisterio que remite a la enseñanza en las aulas.
Y Bruno Rosario Candelier tiene un magisterio que pocos intelectuales pueden exhibir en República Dominicana porque para construir un magisterio es esencial poseer la pasión de la entrega, el deseo entrañable de dar y ver crecer a los demás como raíces haciendo crecer los árboles.
Hacer eso en la patria del Maestro de América Pedro Henríquez Ureña, como un árbol que pare frutos buenos, molesta y hace sufrir a muchos. ¿Es necesario citar nombres? ¡Para nada!
2.Los frutos de su magisterio*
Por sus frutos los conoceréis.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos,
o higos de los abrojos?**

(Moca, República Dominicana; 1941-). Crítico literario, lingüista, ensayista, novelista, promotor literario y catedrático. Licenciado en Educación por la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM) y Doctorado (Ph.D.) en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid (España). Por varios lustros fue catedrático de la UCMM y ha sido profesor invitado de otros centros académicos de su país y del extranjero.
Es el creador del Movimiento Interiorista y Presidente de Ateneo Insular. Considerado uno de los críticos literarios más consagrados y cultos de las letras dominicanas, ha sabido, por su don de maestro, ser mentor de toda una generación de creadores talentosos dispersos en toda la geografía del país que él tanto ama. Fue Subsecretario de Estado de Educación (Encargado de Cultura) en el período 1999-2000 y dirigió el suplemento cultural Coloquio, del desaparecido diario El Siglo.
Ha recibido los siguientes galardones: en 1974 el Premio Internacional del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid por su obra Lo popular y lo culto en la poesía dominicana (1977); en dos ocasiones el Premio Siboney de Ensayo: en 1983 por La imaginación insular: mitos, leyendas, utopías y fantasmas en la narrativa dominicana (1984) y en 1985 por La creación mitopoética: símbolos y arquetipos en la lírica dominicana (1987); y el Caonabo de Oro que otorga la Asociación Dominicana de Escritores y Periodistas.
Por sus “cualidades y aportes a la literatura dominicana y la contribución a una nueva valoración del ejercicio de la crítica literaria desde que en 1977 publicara Lo popular y lo culto en la poesía dominicana” le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura 2008, que auspician la Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Cultura.
Además de sus obras premiadas, con las que ha enriquecido la bibliografía nacional y caribeña, ha publicado: La poesía de Emilio García Godoy (1975); Juan Bosch: un texto, un análisis y una entrevista (1979); Ensayos críticos (1982); La imaginación insular (1984); Ensayos literarios (1986); La creación mitopoética (1987); Tendencias de la novela dominicana (1988), Historia y mito en Compadre Mon (1988); La narrativa de Juan Bosch (1989); Ensayos lingüísticos (1990); Valores de las letras dominicanas (1991); El camino del poder (1996); El sentido de la cultura (1997); Coloquio literario (2000); Lenguaje, identidad y tradición de las letras dominicanas (2004); La creación cosmopolita (2005); El ideal interior (2005); La garra del estrés: lenguaje, miedo y control emocional (2006); El vínculo entrañable (2008); La lírica mística de Helena Ospina (2009); y La lírica trascendente de José Guillermo Ros-Zanet (2009). También las antologías: Poética interior (1992); El Movimiento Interiorista (1995); La búsqueda de lo absoluto (1997); La creación interiorista (1997); y La ficción montonera. Las novelas de las revoluciones (2003). En 1997 publicó su novela El sueño era Cipango.
Actualmente es el Director de la Academia Dominicana de la Lengua (Correspondiente de la Real Academia Española).
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*Breve biobibliografía literaria tomada de: Miguel Collado. Juan Bosch: Maestro de la narrativa latinoamericana (Selección de textos críticos). Santo Domingo, Rep. Dom. Ediciones CEDIBIL, 2009. Pp. 879-880.
**En: Evangelio según San Mateo, 17: 16-17.
Por Miguel Collado
