El 9 de octubre de 1971, cinco (5) Jóvenes del Club Héctor J. Díaz, eran asesinados y sus cuerpos esparcidos por diferentes lugares como Quita Sueño de Haina, Las Américas y la Avenida Sarasota, fueron crimines horrendos, cuando al entonces presidente Balaguer, le preguntaron sobre lo sucedido respondió pesadamente: no tengo comentarios, eso es producto de «fuerzas incontrolables».
Ahora cincuenta y cuatro años después un hecho tan horrendo como aquel se repite en una Barbería de Santiago, y me pregunto: cual es la diferencia entre los asesino de ayer a los asesinos de hoy?
La Policía Nacional es un cuerpo preventivo que busca disuadir al Ciudadano es decir, es una corporación pública de civiles armados a quienes la ley otorga poder en la lucha para el orden social pero siempre actuando de manera preventiva.
La Policía no debe actuar como si fuera un cuerpo de ejecución como está sucediendo aquí en República Dominicana, ya que, la ley no le da poder para tal comportamiento a todas luces abusivo y criminal, frente a tan marcado deterioro me gustaría hacerle la misma pregunta al Sr. presidente Abinader. que se le hizo a Balaguer, en ocasión de la barbarie cometida en contra de los cinco (5) Jóvenes del Club Héctor J. Díaz,
La Policía anda como chivos sin ley, esta actuando al margen de su propia reglas y lo peor es que está desenfrenada ya que, en los últimos meses es ella la que da miedo, ese caso de Santiago, era para estremecer las mismas columnas del poder político pues creo, que en cualquier otro país con un mimo de respeto por la vida ya hubiesen saltado varias fichas del tablero.
Lo difícil de entender es cuanto se ha avanzado en la «Reforma Policial» y cual el monto en millones de pesos ya gastado? porque me temo que en la Policía està pasando lo mismo o peor de lo que pasa en Educación, que mientras más dinero más bruto nos ponemos, o peor aún más dineros para más abusos.
El presidente debe reflexionar sobre el comportamiento de la Policía, porque de verdad le digo Sr. que esa situación ocurrida en la Barbería de Santiago, ha tirado por tierra toda las teorías, hipótesis, métodos, técnicas y estrategia usadas con el propósito de que la policía no hiciera lo que acaban de hacer con lo cinco de la Barbería de Santiago.
Sr. presidente también le recuerdo que si hoy escribo sobre esta barbarie de la Barbería de Santiago, se debe a que estos muertos del 2025 en su gobierno me recordaron aquellos muertos del Club Héctor J. Díaz, en 1971, JMH.
Por Jesús María Hernández
