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20 de enero 2026
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OpiniónMiguel ColladoMiguel Collado

Del Archivo Real de Bayaguana depositado en el Archivo General de la Nación en 1943

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Inmemoriam a

Don Ramón Polanco Caraballo y a 

Dña. Migladys Mejía de Polanco,

mis inolvidables suegros, 

oriundos de Bayaguana.

ORIGEN DE MI VÍNCULO EMOCIONAL CON BAYAGUANA

Era el verano de 1980 cuando, por razones laborales, visité por primera vez la comunidad de Bayaguana. (1) Casi todas sus calles presentaban las mismas características de un pueblo del oeste norteamericano de mediados del siglo XIX: polvorientas y pedregosas, aun sin pavimentar. Casi todas sus casas construidas de madera y techadas de zinc a dos aguas. Pero tenía una legendaria historia de profundas raíces coloniales: su origen se remontaba a la primera década del siglo XVII y su nacimiento fue producto de la tragedia causada por la cruel orden del Rey Felipe III de España de devastar la parte norte de la Isla en 1605 y 1606 con el pretexto de eliminar el contrabando existente en esa zona. El ejecutor de la medida lo fue el militar Antonio Osorio y Villegas, gobernador de la Española por segunda vez.

Enclavado en una zona cañera, a mi llegada Bayaguana estaba habitado por familias de extracción muy humilde, de limitadas condiciones económicas en su mayoría: gente laboriosa, buena y sencilla. Mi estancia laboral allí fue breve, pero lo suficiente para que en mí naciera ese amor que se siente por la patria chica propia. Y allí me enamoré y allí contraje nupcias a principios del año siguiente con una hermosa joven que habría de ser la madre de mis cuatro hijos. Desde entonces, ha sido significativo el positivo cambio urbanístico experimentado en las últimas tres décadas por ese histórico municipio; cabe destacar, también, la gran importancia turística que ha alcanzado con el tiempo debido, en gran medida, a su legendaria tradición religiosa y a sus grandiosos recursos hídricos. 

Y a Bayaguana estaré emocionalmente conectado por el resto de mis días, ahora por razones familiares. Pero no escribiré aquí sobre mi autobiografía vinculada a Bayaguana, sino de la historia de Bayaguana contenida en el legajo documental de mayor valor que en torno a la microhistoria bayaguanera pueda conservarse en lugar alguno: me refiero al Archivo Real de Bayaguana (ARB) celosamente guardado en el Archivo General de la Nacional, puesto en valor por la ilustre historiadora domínico-española María Ugarte (1914-2011).

DEL ARCHIVO REAL DE BAYAGUANA

Ugarte, en su libro Historia, diplomática y archivística. Contribuciones dominicanas, (2) nos ofrece vasta información sobre el valioso contenido de ese archivo: 

«Trátase de un archivo municipal cuyo funcionamiento se inició a raíz de la fundación de esta ciudad en 1606 por el gobernador Osorio. […] Los documentos se hallan reunidos en un total de 50 volúmenes encuadernados y distribuidos en legajos». (3) 

Esos valiosos documentos, que constituyen los Archivos Reales de Bayaguana y Monte Plata, fueron transferidos en 1943 desde la oficina de Registro de Títulos del Departamento Sur del Tribunal de Tierras, en el Distrito Nacional, al Archivo General de la Nación «para ser fácilmente consultados por los investigadores de nuestro pasado, especialmente ahora, cuando los estudios históricos son objeto de tanto interés en el país». El traslado estuvo amparado en una ley emitida por el Congreso Nacional respondiendo a un proyecto sometido por el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados, es decir, por el presidente Rafael Leónidas Trujillo Molina. Cabe decir que el AGN era una dependencia de la Secretaría de Estado de Interior y Policía.

En ese momento María Ugarte era Profesora del Cursillo de Clasificación y Catalogación de Archivos y Paleografía y en reconocimiento a su demostrada acuciosidad como investigadora, el director del Archivo General de la Nación de entonces, el historiador Emilio Rodríguez Demorizi, le confió dichos archivos mediante un oficio de fecha 14 de agosto del citado año, expresándole lo siguiente:

«Pláceme enviarle la Gaceta Oficial número 5957, de fecha 11 de los corrientes, que contiene la ley por medio de la cual se dispone la transferencia a este Archivo, de los Archivos Reales de Bayaguana y Monte Plata. 

Este envío se le hace en reconocimiento de que la citada disposición legal ha sido consecuencia de las investigaciones realizadas por Ud. en los citados archivos, cuyos fondos ha dado a conocer con tanto acierto. 

La Dirección del Archivo se complace, pues, en comunicárselo, como merecido testimonio del aprecio que hace de sus trabajos».

En una nota de prensa sobre el traslado de esos archivos, aparecida en el periódico La Nación del 5 de septiembre de 1943, se informa lo siguiente:

«El Archivo Real de Bayaguana consta de un total de casi tres mil documentos, de los cuales el original más antiguo data del año de 1621. 

El material que forma su acervo es muy variado, contándose escrituras notariales, actas de cabildo, reales cédulas, pragmáticas, decretos de los gobernadores, procesos, impresos de comienzos del siglo XIX, testamentarias y otros interesantes documentos. 

En este archivo sobresale, por su extraordinario valor histórico un Cedulario, único existente en el país, en el que se hallan reunidas 26 piezas del siglo XVIII. El archivo de Bayaguana contiene los documentos originales más antiguos que posee en la actualidad el Archivo General de la Nación». (5)

Más adelante, en sucesivos artículos similares a este, iremos ahondando en el contenido de dichos archivos, haciendo en énfasis en los aspectos de mayor relevancia para el estudio de la microhistoria del municipio de Bayaguana.

NOTAS

(1) Erigida en municipio de la provincia de Santo Domingo el 11 de marzo de 1865 hasta que el municipio de Monte Plata fue convertido en provincia mediante la Ley Núm. 1 del 20 de agosto de 1982: desde el 9 de junio de 1845 venía siendo común o municipio de la provincia de Santo Domingo. Otros municipios de Monte Plata, además del de Bayaguana: Peralvillo, Yamasá y Sabana Grande de Boyá. Ver: Edgar Reyes Tejeda: Monte Plata. Notas sobre su patrimonio cultural. Santo Domingo: Editora Búho, 1998. 110 p.

(2) Santo Domingo: Archivo General de la Nación, 2010. 198 p. (Colección del AGN; vol. CII).   

(3) Ob. cit., págs. 91-92.

(4) Idem, págs. 105-106.

(5) Idem, pág. 109. 

Por Miguel Collado

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