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10 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Rafael GuzmánFrancisco Rafael Guzmán

Defender a la UASD Hasta con las Uñas

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RESUMEN

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Estaría demás decir que el Movimiento Renovador en la UASD fue un producto de la Guerra de Abril de 1965, Movimiento Social el primero al cual tanto se ha hecho referencia en escritos. Fueron fuerzas sociales actuantes en dicha contienda las que llevaron a la práctica dicho movimiento en la Primada de América, como logro del movimiento constitucionalista, aunque su consigna era mayor: el retorno a la constitucionalidad de 1963. Tras la caída de la dictadura de Trujillo, la única universidad existente en el país hasta 1962 alcanzó su autonomía finalizando el año 1961, pero siguió siendo una universidad de élite, aunque en ella existía la libertad de asociación desde la caída de Trujillo.

Tras el Movimiento Renovador, el viejo grupo elitista fue expulsado de la UASD, siendo elegido un Consejo Universitario Provisional. Entre las personalidades destacadas en ese proceso estaban Andrés María Aybar Nicolás, Andrés Avelino, Fernando Morbán Laucer, Jesús De la Rosa, Teobaldo Rodríguez, Tirso Mejía Ricart y Amín Abel Hasbún, entre otros. Se trataba de que la Universidad no se manejara como una universidad elitista, si no como una universidad popular, abierta y democrática, eliminando trabas a los estudiantes como los exámenes de admisión, sin dejar de procurar la excelencia académica, pero dejando que todo estudiante tuviera derecho a estudiar siempre y cuando diera demostraciones con las notas de que podía cursar una carrera universitaria. La UASD ha aplicado la baja estudiantil y debe seguir aplicándola a aquellos estudiantes que no quieren hacer ningún esfuerzo por aprender, pero ante todo ella es y debe seguir siendo la universidad pública del Estado, no responder a los intereses de grupos empresariales, ni a las necesidades del mercado capitalista.

El interés nacional demanda de una universidad estatal que tenga abiertas carreras que la comunidad nacional necesita, necesidades que el país debe cubrir. Esas carreras son como la estadística, la administración pública, sociología, historia, antropología, física, economía, letras, filosofía, comunicación social, biología, etc. Esas son carreras que no son tan demandadas por las empresas privadas, pero una minoría de estudiantes quiere cursarlas y el país necesita de los conocimientos en esas áreas. Entonces, la universidad del Estado tiene que tener abiertas esas carreras y otras que son muy demandadas como la medicina, contabilidad, derecho, odontología, arquitectura, etc.

El actual gobierno ha dado muestras fehacientes de querer complacer al sector privado, en el afán de una parte importante de este en invertir en la educación superior para hacer de ella un negocio lucrativo, para lo cual el primero ha estimulado al sector privado en la expansión de las universidades privadas. Esta corriente privatizadora hay que enfrentarla ya, sin importar las acciones que ya han sido consumadas en tal sentido, porque con esa corriente privatizadora de la educación superior lo que se va a generar es más pobreza en la población, menos estudiantes tendrán acceso a cursar una carrera universitaria, será más un negocio la educación en las universidades. No podemos negar que muchos profesionales que se están graduando en las universidades no encuentran un trabajo digno de un profesional, pero esa no puede ser la excusa para privatizar más la educación superior. Es el modelo neoliberal el que no funciona, es la economía de servicios que nos deja el proceso de globalización la que no ofrece empleos dignos a los profesionales, porque prácticamente no tenemos procesos de industrialización y no agregamos valores a nuestras materias primas. Esos caramelitos que llamamos mentas, no son elaborados en nuestro país si no en países centroamericanos, para que se tenga una idea de a dónde hemos llegado con la desindustrialización de la economía. Ahora bien, eso no es responsabilidad de la UASD  y ni de la educación superior, ni eso seguir siendo sustentado.

Hay que destruir el modelo neoliberal y enfrentar la división internacional del trabajo que sustentan eso y nos quieren colocar de ser sólo una economía de servicio, a la economía nacional. Es la burguesía financiera la que sustenta ese modelo. No podemos arruinar la ganadería de leche en la República Dominicana para que nuestro país importe leche en polvo, con lo cual se beneficien un grupo de importadores, tal vez algunos de ellos miembros del Partido de la Liberación Dominicana. La UASD debe ser defendida para enfrentar ese modelo económico que se engulle al país y nos empobrece cada día más.

Extraña es la coincidencia del Presidente de la República Danilo Medina, siendo un hombre oriundo de una zona rural del sur del país, ya que favoreciendo y estimulado a las universidades privadas -sobre todo a las principales de estas- ha favorecido a mucho a la PUCAMAIMA, representante como entidad de educación superior del decadente Grupo de Santiago sustentado corporativamente por la Asociación para el Desarrollo Incorporado. Es un grupo político que llevó al solio presidencial a dos presidentes de la República, Antonio Guzmán y Jorge Blanco, ambos en la boleta del PRD. Es decadente ese grupo de Santiago porque el proceso de globalización lo ha sacado de la esfera regional y el cartel de la droga de Santiago lo ha debilitado moralmente.

El llamado Grupo de Santiago, en sus orígenes más remotos, se ubicaría génesis en la llamada Revolución del Tabaco de 1857, pero si seguimos lo que afirma en su libro sobre la Universidad Católica Madre y Maestra Monseñor Agripino Núñez Collado el grupo comenzaría con las conspiraciones contra Trujillo, con la participación de algunos seminaristas santiagueros en las luchas anti-trujillistas y el lanzamiento de bombas al seminario San PIO X de Licey y los orígenes de la Asociación Para el Desarrollo e Incorporado y la PUCAMAIMA. Desde antes de la Guerra de Abril, el Grupo de Santiago veía en Antonio Guzmán un hacendado y empresario de mucho prestigio y pretendía llevarlo a la candidatura vicepresidencial junto a García Godoy, en unas proyectadas elecciones que el Triunvirato no pudo realizar porque el conflicto armado estalló. Ese grupo tendría algún nexo con una parte del sector militar de Santiago, con el sector de Santiago Rodríguez Echavarría que intentó darles un apoyo logístico a los constitucionalistas, pero fue traicionado.

¿Cómo se vincula el Grupo de Santiago con la PUCAMAIMA? Sonia Guzmán es la hija de Antonio Guzmán, la que le sobrevive de su matrimonio con Reneé Klang. Sonia  y su marido, José María Hernández, trabajaban en dicha universidad, ocupando este último un cargo importante en esa entidad de educación superior. Antonio Guzmán y Jorge Blanco eran de la Asociación Para el Desarrollo Incorporado; Jorge Blanco era además profesor de esa universidad.  Era evidente que la supremacía de la UASD como entidad de educación superior en el país hacia el año 1976 era un hecho y debía ser una preocupación incluso de los políticos norteamericanos con intereses en la geopolítica del país.

El autor de este artículo recuerda que para esa fecha un empresario pecuario mocano le confesó a él haber estado asistiendo a unas reuniones subrepticias que el Grupo de Santiago estaba haciendo, con la finalidad de catapultar un candidato presidencial para las elecciones que debían ser celebradas en el año 1978. Esa persona, de la cual le unen vínculo familiares al autor, le confesó que en la reunión participaban algún que otro profesor de la hoy PUCAMAIMA y que se decía en esas reuniones que la UCAMAIMA (como se le llamaba entonces) era también una universidad importante. Eso ocurría en el año 1976 y en ese momento Carter aparecía como futuro presidente de Estados Unidos que en esos momentos también celebraría elecciones nacionales.

Todo parece indicar, aunque nunca se ha hablado de esto, que sectores de la política norteamericana y que para 1978 favorecían un presidente del litoral del PRD, donde ya no estaba Juan Bosch,  querían que la Universidad Autónoma de Santo Domingo fuera vapuleada o debilitada y que probablemente esa sería una propuesta del grupo liberal de Carter que favorecía al PRD. Es muy posible que se viera a la UASD con recelo por la tanta efervescencia de grupos de izquierdas que escenificaban protestas dentro y desde dentro de su recinto universitario. Posiblemente sectores norteamericanos entendían que había que terminar con ese “foco de agitación” que era la UASD.

No muy bien instalado estaba el gobierno de Antonio Guzmán, cuando de una vez se crea una entidad llamada Consejo Nacional de Instituciones de Educación Superior (CONIES), que luego cambiaría el nombre por el de Consejo Nacional de la Educación Superior (CONES), en el cual nunca la UASD estuvo integrada ni tenía por qué estar integrada. Desde un principio se veía que era un intento de favorecer la proliferación de las universidades privadas.

Parte de todo ese proceso para favorecer la educación superior privada y con el cual culmina el mismo es la ley crea el ministerio de educación superior ciencia y tecnología. En realidad este ministerio no es una necesidad para la educación superior, ni para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Para la geopolítica norteamericana, con todas estas maniobras a partir del gobierno del Partido Revolucionario Dominicano,  un partido ya no dirigido por Juan Bosch, de lo que se trataba era de pretender borrar todas las huellas de la Revolución Constitucionalista de Abril de 1965  que las tropas norteamericanas frustraron, ya que la UASD era conquista del sector constitucionalista.

Debería existir un solo ministerio de educación, que incluyera la educación superior. Podrían estar la tecnología y la ciencia  junto con alguna otra área. Pero todo parece que es parte de un intento de debilitar a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, patrimonio de la nación dominicana, a la cual debemos defenderla con las uñas. Debemos defender el derecho a la educación superior de los sectores populares, los que estén aptos para estudiar de esos sectores -descartando a los jóvenes que no están dispuestos a estudiar pobres o ricos- pero no favorecer la educación elitista. Debemos decir no al negocio de la educación superior como quiere la burguesía financiera y los empresarios que quieren invertir en ella para lucrarse, diciendo si a la educación superior con calidad, popular, abierta y democrática.

Los candidatos a la rectoría y a las vice-rectorías de la UASD deben decir que pretenden hacer, si pretenden o no sanear la nómina y cuál es la fuente de financiamiento de sus campañas, para que cada elector sepa porque proyecto de universidad está votando. Debemos comenzar por ahí, aunque esto no le resuelve el problema financiero a la UASD; es el gobierno el que tiene estrangulada a la UASD, pero nosotros debemos ser un referente para el país, saneando nuestra academia en lo financiero.

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