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27 de diciembre 2025
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OpiniónJosé Peña SantanaJosé Peña Santana

De la ruptura PLD, al poder político de cara al 2028: Fuerza del Pueblo y Leonel Fernández

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El 20 de octubre de 2019, el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) decidió cambiar su nombre y símbolos para llamarse Fuerza del Pueblo (FP), de ahí nació en la República Dominicana una nueva fuerza política, bajo el liderazgo de Leonel Fernández, quien pocas horas antes había renunciado al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), luego de cuarenta y seis años de militancia ininterrumpida.

No se trató de una decisión impulsiva ni un despecho político, sino, de la consecuencia de una crisis de confianza, gestada en las entrañas de un partido que él mismo había ayudado a construir. Cuyo detonante fue la primaria del PLD celebrada el 6 de octubre de 2019, en un proceso automatizado envuelto en manipulación y fraudes informáticos se le escamoteó el triunfo. La estrecha diferencia entre los dos principales aspirantes y la desconfianza sobre la fiabilidad del sistema, llevaron a Fernández a reclamar una auditoría total.

La Junta Central Electoral dispuso la verificación del cien por ciento de los votos, pero la crisis política ya era inevitable. El líder histórico del PLD se sintió convencido de que su victoria le había sido escamoteada y decidió marcharse con dignidad, como lo han hecho los hombres de principios cuando las estructuras que ayudaron a edificar ya no les representan. Ese mismo día, la asamblea del PTD aprobó su transformación en Fuerza del Pueblo, marcando así el punto de partida de una nueva organización de corte nacional, democrática y progresista.

La Junta Central Electoral emitió la resolución de reconocimiento No. 36-2019 que formalizó el cambio y consagró el nacimiento de un partido que pronto se convertiría en protagonista del sistema político dominicano. Con la flor de cayena y el verde de la esperanza como emblema, la FP encarnó la continuidad del pensamiento socialdemócrata, la defensa del voto y el reclamo de un Estado moderno, transparente y equitativo. Las elecciones de 2020 fueron el primer ensayo de esa nueva estructura, su desempeño electoral fue suficiente para dejar claro que había nacido una organización con vocación de futuro.

Aunque la Fuerza del Pueblo no alcanzó el poder cuatro años después, en los comicios de mayo de 2024, ese crecimiento se tradujo en una consolidación palpable: la Fuerza del Pueblo se convirtió en la segunda fuerza política nacional, desplazando al PLD al tercer lugar. Leonel Fernández obtuvo alrededor de un 28.8 % de los votos presidenciales, y su partido conquistó tres importantes senadurías, como la del Distrito Nacional, La Romana y San Juan, además de una representación congresual que le dio presencia real en el congreso. Ese salto cualitativo tuvo un profundo significado histórico. No se trataba solo del resultado de una contienda electoral, sino de la confirmación de que la historia había dado la razón a quien fue capaz de desprenderse del poder para volver a empezar.

Este nuevo partido no nació de la comodidad del gobierno, sino del sacrificio de recomenzar desde la oposición, de reconstruir una militancia y una esperanza, y de volver a hablarle al país con la serenidad de la experiencia y la convicción de que la democracia no es una marca, sino un compromiso. De tal manera que, a vuelta de seis años, las encuestas de 2025 confirman esa tendencia ascendente. Estudios recientes de Imagen Pública Consulting, dados a conocer en este mes de octubre, colocan a Leonel Fernández en primer lugar de la preferencia electoral con un 37.6 %, por encima de las figuras más prominentes del oficialismo y del PLD. Otros sondeos ubican porcentajes similares, ratificando que desde el 2024, la Fuerza del Pueblo ha superado la fase de partido emergente y se ha convertido en una fuerza determinante con miras a las elecciones de 2028.

El 20 de octubre representa el renacer de un liderazgo que supo reinventarse tras una crisis política, el simbolismo de esta fecha es innegable, ha consolidado la continuidad de una visión de Estado que ha marcado el rumbo de la República Dominicana durante más de dos décadas. Leonel Fernández no solo lidera un partido; encarna una escuela de pensamiento político que combina la racionalidad académica con la sensibilidad social, y que hoy vuelve a proyectarse como alternativa frente al desgaste del poder.

Nos ha enseñado la historia reciente que los pueblos aprenden a distinguir entre el ruido y la razón. Y en ese aprendizaje colectivo, la Fuerza del Pueblo, con su discurso de institucionalidad, justicia social y desarrollo sostenible, ha sabido conectar con amplios sectores de la sociedad que buscan equilibrio, estabilidad y visión de futuro. A seis años de aquella ruptura, puede decirse que lo que en 2019 pareció una derrota, terminó siendo el punto de partida de una nueva victoria.

La historia política dominicana vuelve a tener en Leonel Fernández un protagonista central, y el camino hacia 2028, aunque aún largo, parece trazado con la fuerza de las ideas y el respaldo creciente del pueblo que le da nombre a su partido.


Por: José Peña Santana.

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