El Ciclo que no cesa: En el espectro político dominicano hay fantasmas que no mueren. Así introduzco este artículo para resaltar que cada vez que el expresidente Leonel Fernández logra repuntar en las encuestas o re-posicionarse frente a la opinión pública. Aparece de golpe, como un recuerdo perdido que exige ser escuchado”. Un viejo expediente que se reactiva con precisión quirúrgica: Quirino Ernesto Paulino Castillo. El “capò de Titicapo”, hace emerger su figura como un “péndulo moral”, un proyectil en nombre de la “memoria histórica” que apunta no solo a un hombre, sino a toda una estructura de poder.
¿Pero quién mueve la cuerda?
Muchos, como respuesta señalan a Danilo Medina, no siempre de forma directa, sino con silencios que dicen más que mil palabras.
La resurrección calculada
Quirino no es un improvisado. Sabe cuándo hablar, qué decir y a quién dirigirse. Los reciente pronunciamiento: —“Fui el padre de todos los capos que se mencionan ahí… la historia está ahí”— no es solo una frase nostálgica de poder: es una declaración de guerra política.
La reapertura de su discurso, ahora desde una posición de víctima frente al Estado, se presenta como una crítica a la corrupción institucional. Pero la sincronía de sus palabras con el ascenso mediático de Leonel es demasiado perfecta como para no levantar sospechas.
¿Justicia o manipulación?
El eje de sus denuncias es claro: acusar al Ministerio de Obras Públicas de demoler la acera de su casa sin justificación —aunque él no tiene un solo documento legal de lo que reclama—. Algo más que podemos percibir en apariencia; es una “disputa local”, en el contexto, y lo más agudo notamos otra capa en el trasfondo.
Quién fuera su abogado de entonces —ahora supuestamente vinculado a estructuras políticas danilistas— estaría detrás del hecho. Quirino no titubea: “Esto fue un abuso de poder… esto estaba planificado”.
¿Es este un acto de venganza institucional? ¿O es el clásico uso de la queja personal para reinsertarse en el juego político? Y èl dice que no lo es.
Leonel entre silencio y dignidad
Leonel, por su parte, no ha respondido directamente a los nuevos ataques. Pero sí ha reiterado un mensaje firme: “Los ataques del narcotráfico transnacional ponen de relieve la firmeza con que mi gobierno los enfrentó”. Esta frase, aunque diplomática, sugiere una lectura doble: defiende su legado frente a la criminalidad y se distancia moralmente de Quirino. No necesita mencionar su nombre; basta con apelar al concepto de legalidad que su figura busca representar.
Danilo el operador en las sombras
Danilo Medina, hombre de silencio calculado, no ha dicho ni una sola palabra. Pero los hechos hablan.
Por: Javier Fuentes.
