RESUMEN
En el sector privado, el compliance se entiende como el conjunto de normas, procedimientos y buenas prácticas que las empresas aplican, conforme con las regulaciones, procurando con ello evitar ser sancionadas, por aplicación del régimen de consecuencias dispuesto, y mitigar los riesgos empresariales asociados a la cuestión legal y a la reputación; en esto entran las regulaciones de carácter fiscal, laboral, de lavado de activos, de protección de datos, entre otras.
En el sector público, se le conoce como cumplimiento normativo o Public Compliance, refiriéndose a las políticas y procedimientos que se diseñan y aplican en las instituciones públicas con el objetivo de garantizar que sus decisiones sean conforme a la Constitución, las leyes, los principios éticos y morales, las normas internas y las regulaciones. El compliance en la Administración Pública resulta crucial para la transparencia, para prevenir y combatir la corrupción administrativa con mayor eficacia y para fortalecer la confianza ciudadana en la gestión pública.
El Public Compliance está determinado por los principios de legalidad, integridad y transparencia, pero guarda una profunda conexión con los principios de interés general, eficiencia, participación, buena fe y responsabilidad. El principio y las normas de control, tanto interno como externo, que rigen las operaciones de las instituciones públicas es una cuestión fundamental, pues aportan al cumplimiento normativo, a los sistemas de supervisión y seguimiento de los procesos de gestión y al logro de los objetivos institucionales, y aseguran que los recursos públicos se utilicen de manera correcta.
Además, agrega valor en la mejora de la atención ciudadana y la calidad de los servicios públicos, contribuye a la racionalización del gasto, ayuda en la protección de los intereses de los contribuyentes y disminuye los riesgos de violación de normas. Las estrategias de cumplimiento normativo permiten diagnosticar las áreas institucionales en riesgo de corrupción administrativa, por lo que aumenta la posibilidad de prevenirlo, gestionarlo y combatirlo.
Por: Henry Núñez.
