¡Cuidado!, jugar con los pueblos, suele ser algo peligroso

Por Rolando Fernández

A veces, las declaraciones de los políticos en el poder, que se puedan interpretar como burlescas, es preferible evitarlas. De ordinario, se reportan de alto peligro. cuando así se les concibe.

Pues, las mismas pueden provocar en el seno de las poblaciones que se sientan dolidas, o traicionadas, reacciones, o estallidos sociales de impredecibles consecuencias. Muy contestatarias las respuestas por supuesto; no muy agradables que digamos.

En ese sentido, con todo el respeto que pueda merecer el flamante señor ministro actual de Industria y Comercio, en Dominicana, las preguntas obvias que a cualquiera asaltan a partir de sus declaraciones públicas son; ¿y cómo ese caballero se le ocurre decir, que en este país hay estabilidad de precios?

Otra, ¿es que él no está advirtiendo, la irritación y los sofocones que vienen afectado a nuestra gente, cuando de un día para otro, los chelitos de que se dispone alcanzan menos a las personas, frente a la aleada alcista en los precios de los artículos de consumo básico, de primera necesidad, principalmente, amén de la especulación comercial innegable que le compaña?

Pero, también están en adición, dentro de la ampliada canasta de consumo por parte de esta población, el alto costo de la electricidad, los combustibles, y las medicinas.

Parece que él no está sufriendo en carne propia los efectos de la grave crisis que vienen sufriendo los dominicanos, en el orden de lo que se trata; y, con un poder adquisitivo más pírrico cada vez; con unos míseros salarios, la mayoría de la población, que apenas alcanzan para comer cuatro o cinco días al mes.

Claro, él está fuera del conjunto general, por la posición estatal que ocupa, y los emolumentos que recibe. ¡El mismo puede costear cuánto desee!

Según aparece publicado en el periódico “El Día”, edición de fecha 6 de julio del presente año, página 8: “Ministro Bisonó asegura precios se mantienen estables”. ¿Dónde será eso? Procedería que el funcionario se diera “un baño de pueblo”, para que se percate directamente de esa amarga realidad.

¡Qué tupé! ¿Lo pensaría bien antes de decirlo, en estos precisos momentos, de tantos aciagos, para mucha gente aquí?

¡Cuidado!, que a veces los pueblos se cansan de las demagogias politiquera burlonas, y cuando ripostan, lo hacen de muy mala manera.

 

Autor: Rolando Fernández

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