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12 de enero 2026
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OpiniónCarlos LaraCarlos Lara

Cuidado con los mercenarios Vol. 2

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Ahora existen francotiradores digitales (bocinas pagadas) y sectores fácticos, aliados en un plan oscuro en procura de destruir el gremio más grande de la sociedad dominicana, la Asociación Dominicana de Profesores.

Los ataques al accionar de la ADP, de parte de algunas bocinas pagadas e instituciones como la Fundación Institucionalidad y Justicia, Inc. (FINJUS), Acción Empresarial por la Educación (EDUCA), esta última representativa de sector privado, entre otras, al parecer se han unido en un plan bien elaborado de constantes ataques, hacia la institución.

Increíblemente entendemos su postura ante el gremio más importante del país y el contexto político que se vive en estos momentos, hasta es entendible debido a los intereses que esos autores representan con el fin de desacreditar a los maestros, maestras y su sindicato.

Ellos representan intereses muy poderosos que tienen años abogando por controlar los recursos del 4% para la educación, recordando que no es la primera vez que este plan es puesto en marcha sin éxito, cada inicio de año escolar estos mismos francotiradores afilan sus cañones con la firme intención de destruir las organizaciones sindicales y la lucha sindical.

Han olvidado que están delante del gremio más importante de la sociedad dominicana, unido, fuerte y combativo, un sindicato que en sus 55 años de existencia ha sido dirigido por hombres y mujeres valientes, con corazón que han impedido, a lo largo de su historia, que esos sectores fácticos conviertan el sistema educativo público en una institución o empresa privada.

A esos francotiradores digitales e instituciones privatizadoras que se han sumado a este plan destructivo en contra de la ADP, decirles que ellos olvidan que las verdaderas víctimas son los miles de niños y niñas que hoy toman clase de forma indignante porque sus escuelas están en condiciones deplorables e inhabitables.

Las víctimas son los padres que cada año escolar se les hace difícil lograr un cupo para sus hijos, y, peor aún, ahora vemos como a tres semanas de iniciar el año escolar 2025-26, todavía vemos a través de los medios de comunicación alumnos tomando clase a la intemperie.

Víctimas son los maestros y maestras, héroes del magisterio nacional que a pesar de todas las precariedades con las que tienen que ejercer sus funciones, son hostigados, perseguidos y humillados de manera sistemática por algunas autoridades del Ministerio de Educación, a través de los distritos educativos y las regionales.

Lo inexplicable y funesto es ver a bocinas digitales que por buscar notoriedad se han sumado a los enemigos de antaño de la ADP. Accionar que va en perjuicio de su gremio, distorsionando y desinformando constantemente, asumiendo que refutándolo todo, se convertirán en grandes dirigentes.

Todo el que conoce la historia de la Asociación Dominicana de Profesores sabe que la institución jamás ha titubeado ni un instante en reclamar lo que por derecho corresponde a la clase magisterial. De ahí que la vil campaña, de los denominados “Mercenarios del Magisterio” está condenada al fracaso total.

Como planteamos en nuestra primera entrega de este artículo, el objetivo es claro: destruir su propio gremio. Asimismo ratificamos que no triunfarán porque los maestros y maestras, sabios e inteligentes reconocen muy bien la actitud mercenaria que profesan.

A esos que continúan camuflajeados de dirigentes magisteriales, con un supuesto interés colectivo, sepan que conocemos sus intenciones y más aún, sabemos cuál es su fin.

Les repito nuevamente, no importa lo que hagan, pues la gran mayoría de los maestros y maestras los conocen, tal como dice el pueblo: “te conozco bacalao… aunque venga disfrazado”.

Agregar que la mezquindad y el afán de protagonismo no van a pasar, al final ellos desaparecen en el tiempo, porque todo proyecto sindical, como el de estos “mercenarios”, que nace con odio y resentimiento, es efímero.

Docentes del sistema educativo dominicano y miembros de la honorable Asociación Dominicana de Profesores (ADP), aléjense de los “mercenarios”, recuerden siempre las palabras de Mignon McLaughlin: “Todos estamos hechos de carne y de una fibra milagrosa llamada coraje”.

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