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1 de enero 2026
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OpiniónBelma Polonia GonzálezBelma Polonia González

Cuando todo encaja: Propósito, estrategia, cultura organizacional

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Durante años, las organizaciones han buscado fórmulas para alcanzar el éxito. Algunas se enfocan en diseñar estrategias innovadoras. Otras invierten en construir culturas organizacionales más humanas. Y cada vez más empresas exploran su propósito para conectar con sus empleados y con la sociedad.

Sin embargo, un elemento sigue marcando la diferencia entre lo que se planea y lo que realmente sucede: la alineación adaptativa entre propósito, estrategia y cultura.
Estas tres dimensiones deben integrarse de forma dinámica y coherente.

¿Qué significa esto en la práctica?

Que el propósito no se quede en una frase inspiradora colgada en la pared.

Que la estrategia no contradiga los valores que la empresa declara.

Y que la cultura deje de ser una excusa para tolerar comportamientos que frenan el avance.

Cuando el propósito guía la estrategia, y la cultura se ejecuta con autenticidad, todo fluye. Las decisiones se vuelven más naturales, los equipos se comprometen más, y los resultados… llegan.

La diferencia entre coexistir y alinear.

Muchas empresas tienen los tres elementos: saben a dónde quieren llegar, qué quieren lograr y cómo quieren comportarse, pero eso no significa que estén alineadas.

La alineación ocurre cuando los líderes modelan los valores que promueven, cuando las estructuras y procesos apoyan el propósito común, y lo más importante: cuando hay espacio para adaptarse sin perder dirección. Esa es la verdadera fortaleza de la alineación adaptativa ya que permite que una organización evolucione sin fracturarse.

¿Qué podemos hacer desde Recursos Humanos y desde la dirección general?

Revisar si nuestras metas estratégicas están conectadas con el propósito institucional.

Preguntar si la cultura está ayudando o frenando los objetivos clave.

Escuchar activamente para detectar fricciones invisibles.

Promover conversaciones reales sobre coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

No es suficiente cambiar una política o lanzar una campaña interna, el cambio—más rentable— es el que surge cuando todo está alineado.

¿Qué podemos hacer desde nuestro rol individual, como parte integral de la organización?

Aunque no tengas un cargo directivo o estés en un área de gestión, tus acciones también modelan la cultura. Pues aportar no solo es responsabilidad de la cúpula; también se construye desde cada conversación, decisión y actitud diaria.

Algunas formas de contribuir desde tu rol:

Conecta con el propósito. Pregúntate cómo tu trabajo impacta al propósito de la organización.

Vive los valores. Hazlos visibles en tu día a día, más allá de los “refrescamientos” anuales
Comparte ideas con valentía. Si ves incoherencias entre lo que se dice y lo que se hace, levanta la bandera manteniendo el respeto, pero no dejes de hacerlo….habla.

Cuida tu entorno. La cultura se moldea en los pequeños gestos: cómo damos feedback, cómo colaboramos, cómo celebramos.

Sé un puente. Ayuda a conectar áreas, personas, talentos. La alineación también necesita traductores humanos.

Cuando entendemos que todos somos responsables —desde el CEO hasta quien se incorpora por primera vez a la organización—, la cultura deja de ser algo abstracto y se convierte en un sistema vivencial… que creamos entre todos.

Conclusión

La alineación entre propósito, estrategia y cultura no es una moda ni un proyecto más de transformación; es lo que sostiene el avance sostenible de cualquier empresa. Y si se cuida, se nutre y se adapta a tiempo, se convierte en el mayor impulsor de resultados que una organización puede tener.

Pero esta se construye —y se sostiene— desde lo cotidiano: cómo respondemos a un correo, cómo colaboramos en un proyecto, o cómo damos voz a lo que no se ve.

Cada persona es una pieza clave en este engranaje, porque una cultura coherente no se impone, se vive.

Y cuando el propósito, estrategia y cultura se encuentran en los pasillos, en las reuniones y en las decisiones pequeñas, entonces TODO ENCAJA.

La autora es profesional en Gestión Humana, enfocada en el desarrollo del talento, la cultura
organizacional y el bienestar laboral. Apasionada por crear experiencias que conecten a las personas con su propósito profesional y humano.

Por: Belma Polonia González.

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