RESUMEN
«En todos los casos en que Dios ha decretado un fin, ha decretado también todos los medios para dicho fin» – A.W. Pink
En ocasiones hay que experimentar y tentar a la suerte dando pasos a una dirección con la certeza de que en el camino la carga se va a arreglar para consumar el objetivo.
Hay que prestar atención a ese impulso, a esa corazonada que nos indica qué debemos hacer, cómo hacerlo y cuándo iniciar, que normalmente es de inmediato.
Esto pudiera sonar como una oda a la improvisación y hasta cierto punto así es, sin embargo, hay que tener la valentía de tomar riesgos controlados y movilizarse para crear experiencias que sirvan de base para adquirir nuevos saberes que nos puedan faltar para alcanzar lo que necesitamos.
En mi caso, me lanzo pensando en el peor escenario de cómo quedaría yo si fracaso y si al pasar balance en ello me doy cuenta de que el costo no pasa del dolor por el “guallón” o si entiendo que sobreviviré pese a algunas magulladura en mi, me lanzo, siempre con paracaídas por si la cosa se sale de control.
El escritor A.W. Pink en su libro “Los Atributos de Dios” lo plasmó diciendo que “en todos los casos en que Dios ha decretado un fin, ha decretado también todos los medios para dicho fin”, por consiguiente cuando sintamos la necesidad de movernos en una dirección, hagámoslo sin muchos miramiento porque el instinto pocas veces se equivoca y es la forma de caminar a lo extraordinario.
Sin olvidar que “Dios es el que en vosotros produce tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13)
Cuando Jesús estaba en la tierra muchos se animaron a seguirle al ver la trascendencia de su ministerio, en un empujón dado por su instinto que les decía que hacerlo era la decisión de su vida, sin embargo, el temor y el amor a lo material y a la estabilidad del momento, impidieron que muchos más no dieran el paso.
Yo no dudo que la iniciativa de seguirlo no viniera directo del corazón, entusiasmados ante tan milagrosa presencia, sin embargo no tuvieron el valor de seguir al Maestro cuando les dijo que dejaran padre, madre, hijos, esposa y toda posesiones y que le siguieran.
Ante tal situación se puede intuir que ellos entendían que no estaban en condiciones para dejarlo todo en post del Mesías o que no estaban preparados ni las condiciones dadas para dar ese paso.
Quizás muchos le dijeron que más adelante, cuando fuera el momento, sin reparar que la oportunidad de su vida era en ese instante y que se le estaba yendo para no volver.
Pues como bien dijo Jesús, aquel que dejase todo por seguirlo, le sería dado diez veces lo dejado, y yo agrego, que de “ñapa” ganaría además la vida eterna.
Estas palabras bíblicas yo puedo decir que las he visto cumplirse en al menos una persona que, estando en su mejor momento, lo dejó todo por seguir a Cristo y con el tiempo, logró diez veces más de lo que tenía y ganó la paz que tanto perseguía.
Es por ello que debemos hacerle caso y escuchar el instinto y nunca menospreciarlo, pues en mi caso particular no me arrepiento de las veces que he decidido llevarme casi ciegamente de el.
A veces, lo he hecho sin tener las condiciones para dar el paso y arrancar, y conforme voy avanzando, me doy cuenta de cómo las sendas se van allanando y todo se va concretando en función de los resultados que se consolidan.
No cabe dudas de que cuando se tiene la visión clara, los recursos aparecen y las puertas se abren para lograr el objetivo, nada más hay que ver cuando con determinación decides formar una familia, montar el negocio, adquirir el inmueble o lograr una promoción en el trabajo, cómo la vida empieza a operar a tu favor.
Lo maravilloso de todo es que cuando estás enfocado se nota y el trabajo se ve. Quizás en momentos en que estés en baja puedes pensar que no está teniendo impacto tu entrega, sin embargo, te sorprendería cómo tu lenguaje corporal, tu mirada y tu andar, cambia e influye en otros, cuando estas concentrado en algo que despierta tu pasión y tu entusiasmo.
Ten en cuenta que siempre a la hora de iniciar es normal enfrentar obstáculos y la oposición propia de la resistencia te sirve para fortalecer el carácter, permitiéndote ver cómo se van abriendo las vías que te llevarán a tu destino, al tiempo que van apareciendo los recursos que necesitas para avanzar.
A veces procrastinamos demasiado y no nos ponemos manos a la obra, esperando el momento perfecto para llevar a cabo aquello que es necesario hacer, sin reparar que el momento perfecto no es otro más que el actual, el ahora y el que estás viviendo es el ideal para vencer el miedo y simplemente atreverte.
Buscar el momento perfecto para dar ese primer paso suele alimentar más la inseguridad y la duda, hay veces en las que uno debe correr riesgos controlados y simplemente arrancar. Recuerda el riesgo debe ser controlado.
Para los que tienen fe, pudiera interpretarse que en ocasiones Dios no permite que en primera instancia todos los medios y recursos estén a mano para alcanzar la meta, en aras de que le dejemos espacio a Él para manifestarse en la culminación del objetivo.
Si todo lo tenemos controlado al principio, quizás no vemos la mano de Dios actuando en nuestro favor en los momentos cruciales, el cual como dice Pablo, glorifica su poder en nuestra debilidad.
Evitemos que el tiempo se nos vaya sin que logremos avances, sabiendo que hasta los intentos fallidos son avances porque nos dejan enseñanzas invaluables.
Es cierto que la estrategia y la planificación son fundamentales, pero ahí donde termina la estrategia y la planificación, empieza la mano de Dios a operar.
En ese sentido debemos planificar la improvisación y en fe dar ese paso en base a riesgos controlados, confiando que al final nuestra determinación y convicción propia de la fe, harán que los recursos aparezcan para culminar la visión. Si no lo intentas, no lo conseguirás.
Por Alfredo García




