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13 de febrero 2026
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OpiniónMaximo SanchezMaximo Sanchez

Cuando se desciende del Poder

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

En el pasado reciente, hemos visto cómo el poder ha devorado más de un líder político. Don Antonio Guzmán fue presidente del país durante el período de 1978 al 1982; pudo haber bajado del solio presidencial, con todos los honores del presidente democrático restaurador de las libertades públicas después de la dictadura ilustrada de los 12 años del balaguerato, mas no fue así.

Don Antonio Guzmán Fernández sorprendió al país el 4 de julio de 1982, quitándose la vida en su baño privado del Palacio Nacional. Las razones para tomar una decisión tan drástica como ésta, todavía no están claras; pero las especulaciones apuntan a las amenazas con judicializarlo que provenían del sector político de su mismo partido que lo reemplazó en el poder, el 16 de agosto de ese mismo año.

El Dr. Salvador Jorge Blanco sucedió en el poder al malogrado presidente Guzmán Fernández; jugó al poder durante cuatro años, pretendiendo prolongar su estancia soportado por un partido político lleno de líderes y de ambiciones. No le fue posible, y ante el fracaso de sus intenciones, prefirió la salida del poder, al apoyo del candidato de su partido, el Lic. Jacobo Majluta.

El poder engulló de tal manera al presidente Jorge Blanco, que de su liderazgo no quedó ni siquiera el rastro; ha sido el único presidente dominicano condenado por la justicia a 20 años de prisión, en un penoso proceso que quebrantó su salud y la de su esposa; al final con una justicia manejada, se le retiraron los cargos, 10 años después de la condena, en una acción interpretada como un indulto del presidente Hipólito Mejía a su compañero.

De las tres veces que el Dr. Joaquín Balaguer se vio obligado a descender del poder, la más traumática fue la primera, luego de la muerte de Rafael L. Trujillo; en enero de 1962 cuando se vio obligado a exiliarse, empujado por una irresistible crisis política e instado por un conato de golpe de estado encabezado por el Gral. Rodríguez Echavarría.

Luego, en las otras 2 oportunidades, el Dr. Balaguer supo negociar su salida del poder sin mayores traumatismos; en 1978, en la crisis post electoral, se manejó para quedarse con las instancias judiciales del país; y en 1996, se las arregló para cosechar el agradecimiento de quienes ascendían a los poderes públicos, a tal punto que en 1998 a instancia del Dr. José F. Peña Gómez es declarado Padre de la Democracia por el Congreso de la República.

El presidente Hipólito Mejía intentó dañar la imagen pública del presidente Leonel Fernández, de quien había recibido el poder el 16 de agosto del 2000 de una manera muy civilista y decente; sus persecuciones y acusaciones sin sustento, solo dieron resultado para encarcelar algunos de los funcionarios anteriores, que fueron liberados de culpa en el mismo gobierno de Mejía.

No logró mellar la imagen política del Dr. Fernández y tuvo que entregarle el poder de nuevo en el 2004. Esta vez, al bajarse del toro salvaje, muchos esperaban una retaliación en contra del presidente Mejía, dados sus manejos y el desastre en que había sumergido el país; no fue así, con excepción de casos de relevancia extrema y de bandolerismo claro, los acólitos de Hipólito no visitaron los tribunales.

Siempre se recordarán las amenazas del Lic. Danilo Medina, con aquellos 25 expedientes del gobierno de Hipólito Mejía que nunca fueron sometidos a consideración de la Justicia. Quizás estos cimentaron una alianza política entre estas dos personalidades que ha durado hasta ahora.

El presidente Leonel Fernández ha bajado de la fiera salvaje en dos ocasiones; y los intentos de ésta por devorarlo luego de constituirse de nuevo en ciudadano ordinario, han sido inútiles.

Danilo Medina mudó al Palacio Nacional al brasileño Joao Santana Figuereo, con el propósito de armar muñecos difamatorios que menguaran y acabaran con el crédito político de Leonel Fernández; al final, estas acciones están dándoles graves resultados a su instigador.

Danilo ha tenido que bajarse de la bestia enfurecida, y el animal no se conforma con verlo correr; está hambrienta, buscando con furia la famélica indumentaria política del Ex presidente.

Esperemos, el tiempo tiene todas las respuestas.

 

Por Máximo Sánchez

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