RESUMEN
Según lo que establecen los estatutos del Partido Revolucionario Moderno (PRM), cada cuatro años se cumple el período de duración de las autoridades en los cargos del partido a nivel nacional, local y en el exterior. En ese sentido, se percibe en el ambiente perremeísta que, para mediados de este año 2026, vence el plazo para el cual fueron electas las actuales autoridades, por lo que deberán escogerse los nuevos incumbentes para el próximo período.
Los cargos partidarios en las zonas, municipios, circunscripciones, provincias y a nivel nacional deben ser elegidos por los miembros que militan en el partido de gobierno, conforme al método que establezca la Dirección Ejecutiva.
Sin embargo, es importante destacar un adagio muy conocido, que ha sido vivido en carne propia el PRM, que es: “Cuando los gobiernos están en el poder, no se celebran convenciones”.
Esto se debe a que cualquier proceso en el que haya votación y elección democrática suele generar tensiones entre los aspirantes, lo que casi nunca se permite desde el poder, evitándose confrontaciones y situaciones entre los mismos compañeros de gobierno.
A lo largo de su formalización y consolidación, el PRM, en el año 2018, cuando se encontraba como principal fuerza política opositora, celebró un proceso de convención para diferentes posiciones partidarias mediante el voto universal cerrado. Un precedente que en la actualidad puede ser repetido.
En ese contexto, y tomando en cuenta que se acerca el cumplimiento del período para el cual fueron electas las autoridades, se hace necesario iniciar y definir cuál será el método de escogencia, así como los términos y condiciones para quienes deseen aspirar a cargos dentro del partido.
Por esta razón, el partido de gobierno publicó en distintos medios de comunicación un acta de la Comisión Nacional de Consensos (CNC), mediante la cual se instruye a todos los territorios del país a iniciar los procesos de inscripción de candidaturas a los diferentes cargos, estableciendo como método principal el consenso.
En términos sencillos, esto implica que los dirigentes sean escogidos internamente a través de la conciliación, logrando acuerdos entre los aspirantes y simpatizantes, sin necesidad de celebrar un proceso electoral para definir las posiciones en cada territorio.
No obstante, este método conlleva que personas con aspiraciones a posiciones partidarias deban ceder, en muchos casos, y optar por cargos de menor nivel, con el fin de alinearse con la directriz de la Dirección Ejecutiva del PRM. También, a través de este método se debe pensar en aplicar con equilibrio, evitando así que se limiten las diferentes aspiraciones de los partidarios.
A decir verdad, en el ámbito partidario se percibe un gran entusiasmo de cientos y miles de dirigentes a nivel nacional, quienes han estado preparándose para la celebración de convenciones mediante el voto universal, con el objetivo de elegir y ser elegidos, para dirigir el partido desde una posición durante los próximos cuatro años.
Este dinamismo es necesario, ya que la organización partidaria lleva ocho años con autoridades que, en muchos casos, no son reconocidas ni consideradas legítimas por una parte importante de la militancia, debido a la falta de procesos convencionales democráticos que permitan su renovación.
Para que el PRM llegue al 2028 como la principal fuerza política electoral y pueda obtener el 50 % más uno de los votos en primera vuelta, es fundamental una conciliación urgente con las bases y los dirigentes del partido. Y qué mejor oportunidad que esta para celebrar, en cada territorio, un proceso organizado, transparente y democrático que motive y fortalezca a la militancia.
Por ello, en los lugares donde no sea posible alcanzar consensos, la celebración de una convención mediante el voto universal de los perremeístas inscritos sería la opción ideal para definir, a través del voto secreto y directo, quiénes ocuparán los cargos internos del partido.
Recordando que: “Donde hay democracia, hay voz; donde hay voz, hay esperanza”. Y yo agregaría, que: donde hay voz y esperanza, ahí está el PRM. La meta debe ser fortalecernos y crecer. Por eso, exigimos que la voluntad perremeísta sea respetada mediante convenciones universales cerradas en cada lugar donde no exista consenso, para que los compañeros inscritos puedan optar por cargos internos, elegir y ser elegidos.
Por Paul J. Maldonado B.
