Nadie está verdaderamente preparado para despedir a quienes dejan huellas profundas. Hay partidas que no solo duelen, sino que obligan a mirar hacia atrás y reconocer lo que se fue construyendo en silencio, paso a paso.
La muerte de Luis Eduardo Fernández Burgos, conocido por todos como “Burgos”, remueve una etapa decisiva de la historia comunicacional de La Romana, cuando la radio y la televisión se hacían con vocación, sacrificio y un profundo sentido de servicio.
Su nombre quedó ligado para siempre al nacimiento de la televisión local en la ciudad, en tiempos en que ver producciones propias era una novedad casi impensable. Con Lo Positivo y Lo Negativo, Burgos no solo llevó un programa al aire: inauguró una forma de comunicar basada en el equilibrio, la orientación social y el respeto a la diversidad de ideas.
Antes de la pantalla, su voz ya había marcado época en la radio desde principios de los años ochenta, convirtiendo su espacio en un referente de análisis y reconocimiento público. A través del programa impulsó la distinción a personas y entidades que aportaban al desarrollo del país, trascendiendo incluso las fronteras nacionales.
La llegada de la televisión por cable a La Romana encontró en Burgos una figura clave, siendo el primer comunicador en ocupar ese espacio emergente. Aquellas transmisiones, sencillas y grabadas, hoy adquieren un valor histórico: eran los cimientos de una industria local que apenas comenzaba a nacer.
Con el paso del tiempo, el proyecto se trasladó a Santo Domingo y alcanzó difusión nacional, sin abandonar su esencia. La pluralidad, el compromiso social y la sobriedad siguieron siendo sus rasgos distintivos durante décadas de ejercicio continuo.
Intelectuales y cronistas de la región lo definieron como un comunicador íntegro, testigo de su tiempo, firme en sus convicciones y ajeno al estruendo. En un oficio expuesto al desgaste, Burgos mantuvo la decencia como norma.
Se marcha un pionero de la comunicación en la región Este. Permanece su legado, el recuerdo de una época en la que informar significaba orientar y donde la televisión nacía con más ilusión que recursos.
Paz a su alma.
Por Julios Samuel Sierra
