RESUMEN
Uno de los roles principales del Estado, es el de cumplir y hacer cumplir las leyes; y cuando nos referimos a esto, hablamos de que, el mismo, posee una serie de medios por los cuales la hace cumplir. El Poder Judicial, La Policía, El Congreso, el Ministerio Público son algunas de las instituciones que posee el Estado para elaborar leyes y lograr que éstas sean cumplidas.
Pero más que estas instituciones que posee el Estado, este debe mantener el “monopolio de la violencia”, y no hablo de la violencia para represión o exabruptos que lleguen a convertirse en abusos; sino que la ciudadanía debe sentir respeto y a la vez temor, por lo que, representa el Estado como órgano regulador de una sociedad, donde solo este puede hacer uso de la violencia cuando lo amerite, en donde por ejemplo, exista alguna amenaza al mismo.
Cuando el Estado pierde este monopolio y más que eso cuando la sociedad no percibe que este posee ese control, entonces, viene el irrespeto y las violaciones a las leyes por parte de los ciudadanos. Esto con el tiempo va creando un sin número de condiciones que le permite a la delincuencia alzarse con el “monopolio de la violencia” y al ciudadano con la “justicia por sus propias manos”, desencadenando esto el desorden y el caos social, lo que bajo ninguna circunstancia el Estado debería permitir que sucediera, porque, acompañado de eso que hemos hecho mención vendría la incertidumbre, inseguridad y desconfianza del ciudadano para con el Estado.
Y esto que hemos definido es lo que está sucediendo en la Republica Dominicana. Estamos hablando de que el Estado dominicano ha perdido el “monopolio de la violencia” y esa reputación de hacer cumplir y cumplir las leyes; Por lo que, la delincuencia rápidamente se adueña de este monopolio. Y entonces, han sucedido acciones como la de los hermanos López, donde la policía tuvo que actuar, por la debilidad judicial que existe en nuestro país, la cual, ha sido un factor determinante para mantener o no ese monopolio del cual hablamos.
Se hace necesario que el Estado dominicano y todas las instituciones que de una manera u otra intervienen con el tema, trabajen en la elaboración de un plan real que busque devolverle al Estado este monopolio. Porque, de lo contrario los ciudadanos seguiremos viviendo bajo ese sentido de inseguridad con el cual vivimos en este momento, y a esto hay que ponerle la atención necesaria de inmediato. Y hago esta afirmación, debido a que, en un país donde una mujer asista a una modista, y un antisocial penetre el local y le arrebata su celular que, con tanto esfuerzo y sudor adquirió y salga caminando como que nada ha pasado; no se puede seguir viviendo.
Entonces, urge actuar con sapiencia y rapidez antes de que, tengamos que tomar los pasaportes y las yolas para salir huyendo de nuestra amada tierra. Solo nos salva ese refrán de la sabiduría popular que dice, “guerra avisada no mata soldado; y si lo mata es por descuidado”.
Por Daniel E. Guillén Gómez.
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