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20 de enero 2026
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OpiniónAlfredo GarcíaAlfredo García

¿Cuál es la clave del éxito?

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RESUMEN

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«Encuentra una actividad que te guste y te desconecte de todo a tu alrededor, cuando llegas a ese trance, conocerás la plenitud»

Muchos se han preguntado cuál es la clave del éxito y expertos en el tema han disertado sobre este particular generando respuestas tan variadas que a veces aún muchos de ellos coincidiendo en un mismo punto, no conciben con claridad donde habita el Santo Grial.

La clave del éxito siempre va a radicar, y es en lo que muchos coinciden, en el seguimiento que le des a las cosas.

Primero es menester tener bien claro qué es el éxito para ti y qué persigues, pues si no sabes para donde vas, en el camino te perderás.
Además, debes tener tu propia concepción del tipo de éxito que andas buscando pues no puedes sustentar tu éxito en lo que los demás entienden como tal, dado que cuando lo alcances, no sentirás la plenitud de haber cumplido con el propósito de tu vida.

Pues lo que es éxito para uno, necesariamente no lo es para otros y viceversa.
Muchos persiguen el poder, dinero, bienes materiales, estatus, prestigio, reconocimiento social y profesional y tener mucha atención y respeto.

Otros, que ya tienen lo antes expuesto, entienden que su éxito estará en mantener esas cosas e incluso hacerlas crecer.
Los hay que con tener una familia estable y en salud, se sienten plenos.

Sin embargo, hay una corriente que es todavía más audaz porque está empeñado en cosas que no son pasajeras, sino en esas que son eternas, desde su concepción, y están en busca de aquello sin fecha de espiración, entendiendo que allí es donde habita la felicidad.

Asimismo, están los que quieren tener salud y bienestar espiritual en un ejercicio sencillo de sabiduría propia de los años, que son los grandes maestros que tiene la vida porque nos dan las mejores lecciones.

Cualquiera que sea la concepción de éxito, el conseguirlo requiere de una sola cualidad que una vez se instaura como estilo de vida, te permite desarrollar un sinnúmero de virtudes alcanzar metas, y esa condición es el seguimiento.

Cuando tienes la capacidad de darle seguimiento a las cosas, tienes la garantía de que todo lo que inicias, lo llevas a feliz término.
Al mismo tiempo que te vas convirtiendo en una persona organizada, estructurada y planificada con capacidad de predecir por medio de la experiencia, estadística y tendencia, lo que puede ocurrir con el devenir del tiempo.

El seguimiento es una cualidad que se va cultivando con la práctica teniendo además como resultando un aumento en la capacidad de enfoque y concentración que facilita mantener fijo el curso sin importar las distracciones que en el camino te encuentres.

Precisamente, uno de los grandes males que hoy en día estamos padeciendo es precisamente la distracciones con las que luchamos cada segundo, que impiden mantener la cabeza puesta en un objetivo.

Pues contamos con tanta distracción que una vez nos sentimos estresados, desanimados o no estamos logrando los propósitos que queremos dentro de un proceso, nos desconectamos para evadirnos consumiendo la infinidad de entretenimiento a disposición en nuestro celular o dispositivos electrónicos.

La distracción es la nueva droga que hace cada vez más difícil concentrarse en una tarea y por ende más difícil dar seguimiento a los temas de manera proactiva dado que nuestra mente es bombardeada con una variedad de contenidos especializados y diseñados de acuerdo con nuestros gustos y puntos de interés.

Según expertos en la conducta, de ello también se desencadenan un sinnúmero de trastornos mentales y situaciones emocionales que han ido derivando en la nueva pandemia de esta década que la componen los padecimientos de salud mental.

En ese orden de ideas es bueno saber que el tener una capacidad de seguimiento ayuda a fortalecer la salud mental y emocional, a razón de que el enfoque permite la consecución de proyectos y metas que redundan en mayor confianza en ti mismo y por consiguiente en mejor autoestima, dado que te concibes como una persona de entregables.

Dar seguimiento hasta llevar a feliz término los procesos y proyectos abiertos es una virtud que denota otras cualidades excepcionales como es la paciencia, la constancia, la consistencia, la perseverancia.

Pero demás, el seguimiento te hace desarrollar cualidades blandas fundamentales para el desarrollo humano como es la adaptabilidad, la empatía, pero sobre todo la capacidad de negociación.
Esto último es muy importante en el seguimiento de las cosas porque es la virtud que vas desarrollando conforme lidias con los obstáculos y dificultades propias de la ejecución de los procesos.

En la consecución de metas, una de las cosas más difícil es precisamente barrer para dentro y aprender a pactar y negociar con personas cuyas ideas y planteamientos no siempre son de nuestro agrado pero que pueden ser favorables para llegar al fin.

Ello en modo alguno quiere decir que hay que transigir con los principios, pues cosas y personas que van en contra de ellos, simplemente se le da de lado y se espera otro momento en que el viento sople a favor, pues en lo único con lo que no podemos negociar son con los principios.

A veces se dan oportunidades para conseguir cosas a costa de los principios que nos definen sin darnos cuenta que eso es un espejismo que nos degradará como persona ante nosotros mismos y ante Dios, y al final, aquello que íbamos a conseguir a costa de nuestros principio, con el tiempo se nos he quitado a razón de que todo era un engaño para desacreditarnos, dejándonos sin pito y sin flauta.

Cuando en el seguimiento de las cosas suceden ese tipo de situaciones, sencillamente significa que no es el momento de culminar, y que debemos esperar, pues como dice el refrán, al que sabe esperar, cosas buenas les suceden.

Pero también debemos tener cuidado pues en ese pactar y barrer para adentro, si lo hacemos con personas que no comparten nuestra visión, pueden ser caballos de Troya, que detonen desde adentro, todo el proceso que tanto esfuerzo nos ha costado.

Concluyo diciendo que el seguimiento sin dudas es la clave del éxito, sea cual sea el tipo de éxito que se persiga, pues con el seguimiento desarrollas las mejores virtudes del bienestar y la seguridad en Dios y en ti mismo.

Por Alfredo García

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