RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, ITALIA. – La nueva ofensiva terrorista en Italia ha sacudido violentamente la opinión pública. Miles de manifestantes se reunieron con ocasión de los funerales del general Calvaligi y un grito unánime acogió al presidente Pertini: ¡pena de muerte para los asesinos!
Por otra parte, la clase política italiana se ha dividido más aún, si cabe, frente a la disyuntiva de reforzar la legislación antiterrorista. Los socialistas se oponen a una nueva legislación mientras los comunistas y los demócratas-cristianos estiman indispensable dictar nuevas leyes que castiguen con mayor severidad a los terroristas, de cualquier signo que sean, que impidan la normal vida democrática del país.
Muchos observadores temen que el «juicio» del magistrado D’Urso y su interrogatorio, evidentemente no muy ajustado a derecho, haya dado como resultado -todos somos humanos – que el juez secuestrado haya proporcionado información sobre los mecanismos carcelarios a los «brigadistas» ya que el general Calvaligi era el hombre clave en los dispositivos de alta seguridad carcelaria.
UN GRAN PROBLEMA PARA LA PRENSA
Para los periodistas de todo el mundo se han formulado un grave problema ¿Deben informar de las actividades de los terroristas en un alarde de libertad de prensa? o ¿Deben mantener una cierta discreción para evitar dar mayor dimensión a la propaganda del terror? La mayoría de la prensa italiana ha condenado la actitud del periodista de L’Expresso, Scialoja, que ha publicado en dos textos bastante extensos, sendas entrevistas con miembros de las Brigadas Rojas.
Una de las preguntas hechas a los terroristas fue: ¿Cómo se porta el juez D’Urso? tuvo la siguiente respuesta: «Muy bien, colabora con la justicia proletaria. Aparte de indicarnos los medios proyectados para aniquilar a nuestros compañeros en prisión nos ha dado los nombres de todos sus colaboradores próximos y lejanos».
IDEOLOGIA ANTIDEMOCRATICA
Esta primera entrevista «concedida» por miembros de las Brigadas Rojas a la prensa, después de cinco años, deja en claro su ideología antidemocrática y su voluntad de amenazar la existencia misma de los aparatos legales del Estado, incluidos los políticos sin cargos precisos y los propios periodistas. La brutalidad de las afirmaciones de los responsables de las B.R. recuerdan los peores daños de las dictaduras rojas y negras que gobernaron algunos países europeos.
Para las Brigadas Rojas, el Partido Comunista italiano representante del Estado burgués en el seno de la clase proletaria. Berlinguer es un agente de la burguesía y habría que redimir a las bases comunistas de su esclavitud ideológica. En lo que se refiere a la actitud del periodista que entrevistó a los responsables de las Brigadas Rojas no sólo se le condena a él como autor material del reportaje sino a la dirección del periódico que dio su conformidad a su publicación. Un alto ejecutivo del periódico, Ripa de Meana, ha renunciado a sus funciones señalando que considera la publicación como un acto de irresponsabilidad moral, política y periodística.
Es difícil pensar cuáles son los objetivos reales de las Brigadas Rojas si se piensa que no pueden menos que haberse dado cuenta que sus crímenes han unido a toda Italia contra ellos. La policía italiana, algo desprestigiada por su debilidad y también, hay que decirlo, por la implicación de algunos de sus jefes en actividades «non santas» ha pasado a tener un alto índice de popularidad en la medida que su trabajo se ha revelado la eficaz en la represión del terrorismo.
Hay una pregunta que salta a la vista: ¿Pueden las Brigadas Rojas hacer su trabajo en solitario sin ayuda de manos más poderosas? ¿Hay intereses extranjeros dedicados a desestabilizar el Estado italiano? Entramos en un terreno de especulaciones siniestras y de tan incierta factura como el de la credibilidad de los «Ovnis».
Pero nada parece imposible en estos años en que la sociedad parece desdoblarse y los intereses internacionales son cada día más impla cables en su acción.
Pero a Dios rogando y con el mazo dando: mientras su Santidad pide misericordia a Dios para los humanos, la sociedad tiende a reaccionar contra los que quieren destruir todos los valores, no sólo los burgueses sino también los que tradicionalmente han representado a las clases trabajadoras en su lucha por mejorar sus condiciones de vida…
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