RESUMEN
El tránsito en República Dominicana es una trampa mortal. Somos de los países con más muertes por accidentes, y no es por casualidad: es por falta de control, educación y responsabilidad.
Aquí, las leyes de tránsito son ignoradas. Los motores andan sin casco, en vía contraria y sin miedo a consecuencias. Los semáforos no se respetan, los vehículos pesados circulan sin control y la supervisión es prácticamente inexistente.
Pero el caos no es solo culpa de los conductores. El peatón también es parte del problema. Cruzamos en rojo, ignoramos cruces peatonales y desafiamos vehículos en movimiento, poniendo en riesgo nuestras vidas y las de otros. La seguridad vial no es solo para los que manejan, es una responsabilidad de todos.
¿Qué se necesita? Acción inmediata y firmeza. Multas reales para conductores y peatones imprudentes. Educación vial desde la escuela. Tecnología para fiscalizar sin corrupción. Infraestructura segura y autoridad que haga cumplir las normas sin excepciones.
Ya no hay tiempo para teorías ni supuestos planes. Es momento de actuar y ejecutar. La seguridad vial no puede seguir siendo un tema de discursos vacíos y promesas incumplidas. Si el gobierno y la sociedad no despiertan, las calles seguirán cobrando vidas.
Ya basta de indiferencia. La seguridad vial no es un favor, es un derecho y un deber de todos.
Por Keven Rodríguez
