RESUMEN
El mundo está de rodillas. Las naciones tiemblan. Y mientras los líderes buscan respuestas en tratados, armas, mercados y acuerdos, la verdadera raíz de la crisis sigue ignorada: la humanidad se ha alejado de Dios.
Vivimos una crisis global sin precedentes. Guerras, pestes, terremotos, hambre, inmoralidad, rebelión social, desastres naturales, persecución religiosa, decadencia moral y violencia generalizada. Todo parece salirse de control. Pero lo que el mundo interpreta como caos, la Biblia ya lo había anunciado con precisión profética.
Jesús dijo:
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras… Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores” (Mateo 24:6-8).
Hoy, estas señales no son rarezas, son titulares cotidianos. El conflicto en Medio Oriente, la inestabilidad en Europa del Este, las tensiones nucleares, el hambre en África, las pestes modernas como el COVID-19 y otras amenazas virales son el cumplimiento literal de estas advertencias de nuestro Señor Jesucristo.
El espíritu del anticristo ya opera
El apóstol Juan nos advirtió:
“Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos” (1 Juan 2:18).
Hoy vemos cómo los valores cristianos son ridiculizados, la verdad es relativizada y la justicia es pisoteada. La corrupción gobierna en las altas esferas, y se impulsa una agenda global contraria a Dios. La ideología de género, la legalización de lo inmoral, la exaltación del pecado y la persecución de la fe son señales de que el espíritu del anticristo ya opera en el mundo.
La Escritura advierte que en los últimos días los hombres serían “amadores de sí mismos… desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural… amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:1-4). ¿No es esa una perfecta descripción de nuestra sociedad actual?
La apostasía está en marcha
El apóstol Pablo dijo que antes de la manifestación del anticristo vendría “la apostasía” (2 Tesalonicenses 2:3), es decir, un abandono masivo de la fe verdadera. Hoy vemos iglesias que ya no predican el arrepentimiento, pastores que niegan el infierno, ministros que no abren la Biblia, y creyentes tibios sin compromiso con Cristo. La verdad ha sido sustituida por motivaciones humanas y mensajes diluidos.
Jesús mismo preguntó:
“Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
Vivimos una crisis de fe. Y esa crisis espiritual ha dado paso a la crisis mundial.
La naturaleza gime
Romanos 8:22 nos enseña que “toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”. Lo vemos en los incendios, huracanes, inundaciones, terremotos y fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos. La Tierra está clamando, anunciando que su redención se acerca.
Jesús dijo que en los últimos tiempos habría “señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes confundidas a causa del bramido del mar y de las olas” (Lucas 21:25). Esto no es ciencia ficción, es una descripción profética que vemos cumplirse ante nuestros ojos.
El 28 de abril pasado, Europa quedo sumida en la oscuridad. Casi toda la península ibérica, España, Portugal, el sur de Francia y partes de Andorra, sufrió un apagón masivo y sin precedentes. Explicaciones oficiales? Un fenómeno atmosférico raro, que desestabilizo la red eléctrica. Pero para aquellos de nosotros que estamos en sintonía con las corrientes mas profundas, esto no fue una sorpresa, fue una confirmación. Desde hace meses el pulso de la tierra viene aumentando. Alineación planetaria, siclos máximos solares, perturbación del campo magnético, todo convergiendo silenciosamente.
Otras señales que confirman el cambio de nos lleva a los días del fin, son: El enorme agujero coronal del sol, liberando poderosas corrientes de viento solar que apuntan directamente al hemisferio sur de la tierra. El bombardeo solar ha debilitado la protección magnética de la tierra, desencadenando inestabilidad atmosférica. La reunión de ballenas y delfines cerca de las costas de california y Sudáfrica, responden a cambios vibracionales electromagnéticos que los humanos no podemos percibir, actividades sísmicas inusuales, fluctuaciones en el campo magnético de la tierra; el escudo que protege la vida en la tierra está cambiando de forma.
La intensificación máxima solar para el año 2025 será más fuerte y caótica de lo esperado por los científicos. El sol bombardeara la tierra con radiación, erupciones solares y tormentas magnéticas. Las auroras boreales aparecerán donde nunca han sido vistas, esto es una señal de que los límites de la energía están cambiando.
Extrañas formaciones de nubes, destellos extraños en el cielo, tormentas eléctricas en regiones extrañas todo este en aumento a nivel global.
El apagón europeo no fue un error fue un mensaje. Para los que pueden ver y tienen entendimiento, estos no son desastres naturales sino dolores de parto de una nueva era.
La tierra esta hablando y los verdaderamente despiertos están escuchando.
Un llamado pastoral en medio de la crisis
Como pastor y capellán, no puedo quedarme en silencio ante esta realidad. Esta crisis mundial no es solo una oportunidad para analizar, sino para predicar. No estamos ante el fin del mundo, pero sí ante el cumplimiento acelerado de los eventos que nos acercan a la Segunda Venida de Cristo.
Es tiempo de despertar. Es tiempo de volver a Dios. El Señor nos llama a la preparación espiritual, a la santidad, al compromiso, a velar y orar.
“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mateo 24:42).
Este es el momento de predicar con pasión, de enseñar con urgencia, de interceder con lágrimas, y de vivir en santidad. No sabemos cuánto tiempo queda, pero sí sabemos que Dios quiere que su pueblo esté preparado.
“Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37).
Conclusión
La crisis mundial no debe ser motivo de pánico para el creyente, sino de esperanza. Es la señal de que nuestra redención está cerca. Lo que otros interpretan como colapso, para nosotros es cumplimiento profético. Dios no ha perdido el control; al contrario, está cumpliendo su Palabra al pie de la letra.
Oremos por las naciones. Prediquemos a tiempo y fuera de tiempo. Tengamos aceite en nuestras lámparas. Y no olvidemos que, como dijo Jesús:
“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28).
Por: Doctor Javier Dotel.
El autor es Doctor en Teologia.
