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23 de febrero 2026
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OpiniónCAROLINA SADDLERCAROLINA SADDLER

Crisis en el Derecho Humanitario Internacional

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RESUMEN

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El derecho internacional humanitario o derecho de la guerra fue creado con el objetivo de limitar los efectos de los conflictos armados, proteger a las personas que no participan directamente en las hostilidades y regular los medios y métodos de guerra.

No obstante, en el contexto internacional que actualmente vivimos, este conjunto de normas enfrenta una profunda crisis marcada por un constante quebrantamiento de los derechos humanos, falta de mecanismos efectivos de cumplimiento, y cambios constantes en la naturaleza de los conflictos armados.

Pensemos en los casos específicos de Palestina, Congo, Sudán o Yemen, y veremos claramente como el derecho humanitario internacional le falla diariamente a la población civil de estos países.

Un estudio de la Academia de Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos de Ginebra describe la muerte de 18,592 niños en Gaza, las muertes de civiles en Ucrania, y una «epidemia» de violencia sexual en la República Democrática del Congo, como ejemplos claros y precisos de la problemática existente en el derecho humanitario internacional actual.

Tal es la magnitud en las violaciones al derecho humanitario internacional y la falta de esfuerzos internacionales para prevenirlas, que el estudio, titulado “War Watch”, plantea que el derecho internacional humanitario se encuentra en un punto crítico a nivel mundial.

Uno de los principales problemas que atraviesa el derecho de la guerra es el incumplimiento y la violación sistemática de las normas que fueron establecidas para proteger a la población civil en lugares donde ocurren conflictos armados.

Ataques deliberados contra poblaciones civiles, hospitales, escuelas y misiones humanitarias, representan acciones que están expresamente prohibidas por los convenios de Ginebra, y que sin embargo observamos asiduamente en noticieros, redes y plataformas digitales.

En numerosos conflictos contemporáneos se observan violaciones deliberadas al derecho humanitario sin que, hasta el momento, se hayan tomado acciones concretas para detener tales trasgresiones.

A pesar de la “calidad” de las normativas establecidas a nivel internacional, muchos Estados y sus actores armados no estatales, las ignoran claramente, ya sea por intereses políticos, estratégicos o militares, sin enfrentar consecuencias reales.

Una situación que se suma a la debilidad de los mecanismos de sanción y rendición de cuentas pues, aunque existen tribunales internacionales como la Corte Penal Internacional, su alcance es limitado y depende en gran medida de la voluntad de los Estados.

En la mayoría de los casos, los responsables de graves violaciones al derecho de la guerra no acusados formalmente, mucho menos juzgados, lo que genera un clima de impunidad que debilita la credibilidad del derecho humanitario, desalentando su respeto y percepción.

Otro factor clave de esta crisis es la transformación de los conflictos armados, ya que es obvio que las problemáticas o “guerras” que vemos hoy, no son las mismas de ayer.

Las “guerras” actuales no se libran exclusivamente entre Estados, sino que involucran grupos armados, organizaciones terroristas, actores privados e intereses económicos y colonialistas imposibles de negar.

En muchas ocasiones, muchos de estos grupos no reconocen ni respetan las normas del derecho humanitario internacional, lo que dificulta su aplicación y control.

Además, el uso de nuevas tecnologías, armas y herramientas, como drones y/o armas autónomas, plantea desafíos legales y éticos para los que el derecho de la guerra no tiene o encuentra respuestas.

Asimismo, el uso político del derecho humanitario contribuye a su debilitamiento ya que, en algunos contextos, las normas del derecho de la guerra son invocadas selectivamente para justificar intervenciones militares y/o para acusar a adversarios, mientras se minimizan o ignoran las propias violaciones.

O sea, el derecho de la guerra hoy se aplica medalaganariamente, según los intereses del opresor y los padrinos del oprimido.

Esta instrumentalización destruye la neutralidad y el carácter universal que se supone debe tener, y mantener, el derecho humanitario.

Las consecuencias de esta crisis son profundas y, sobre todo, humanas.

Miles de personas muertas, millones de personas desplazadas, violaciones constantes a los derechos humanos de poblaciones civiles en países empobrecidos, y comunidades enteras privadas de asistencia básica, lo que reflejan el fracaso de la comunidad internacional para garantizar el respeto del derecho humanitario internacional.

La población civil continúa siendo la principal victima de los conflictos armados, a pesar de ser, justamente, el grupo que se supone el derecho humanitario internacional está supuesto a proteger de manera prioritaria.

La problemática no radica en la falta de normativas, sino en la incapacidad y dejadez que existe, a nivel mundial, para aplicar y hacer cumplir lo que corresponde.

Es necesario un compromiso real de los Estados, el fortalecimiento de los mecanismos de justicia internacional y una adaptación contemporánea al derecho humanitario internacional que impulsen la superación de la crisis existente.

Solo así sería posible preservar la dignidad humana, incluso en los escenarios mas violentos.


Por Carolina Saddler

@saddlerucarolina carolinasaddler@gmail.com

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