La violación sexual grupal contra una joven en Villa González, Santiago, es un hecho imperdonable.
Seis jóvenes capaces de drogar y abusar de una joven de forma colectiva nos ponen sobre la mesa muchos aspectos de la sociedad que ha venido normalizando múltiples irregularidades, en que resulta difícil distinguir el sentido del límite.
Nos lleva a la formación familiar. Y que, además, hayan tenido la desfachatez de grabar y divulgar su propia vulgaridad y delito, lo que, sin duda, revela su falta de calidad humana y su nivel de irresponsabilidad.
Que ninguno se opusiera a tal barbaridad es espantoso. Seis hombres dispuestos a delinquir y hacerse saber su propia barbaridad no pueden encontrar ningún atenuante.
