RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- En un mundo donde el marketing y los eventos se reinventan a diario, hay voces que destacan no solo por su visión estratégica, sino también por su sensibilidad y liderazgo.
Hablamos con una de esas voces: una mujer que, desde muy joven, entendió que organizar no era solo ordenar, sino emocionar, conectar y transformar.
Se trata de Tamara Arruñada, la estratega de eventos que lidera desde la empatía y crea experiencias que dejen huella como lo hace en esta ocasión en exclusiva para El Nuevo Diario.
La historia empieza mucho antes de Zoho, mucho antes de LATAM. Empieza con una niña que se emocionaba organizando cumpleaños.
“Siempre era yo la que planificaba todo. No me gustaba tanto ser parte del show, sino organizarlo. A los 13 años vi una película sobre un publicista… y ahí supe que eso, eso era lo que quería hacer.”
No fue una revelación con rayos y truenos, pero sí una certeza cálida que fue tomando forma hasta convertirse en una carrera sólida en marketing y eventos. Hoy, lidera estrategias de alto impacto para toda América Latina, pero el espíritu de esa adolescente sigue vivo: la que planifica, cuida los detalles y piensa primero en el otro.

“Más que vivir experiencias, me apasiona crearlas”, dice. Y es difícil no creerle.
Su trayectoria la llevó a una plataforma internacional como Zoho, un punto de inflexión que no solo marcó su carrera, sino también su vida personal.
“Estar aquí me permitió ampliar mi perspectiva, trabajar con equipos diversos, desafiarme profesionalmente… pero también estar más cerca de mi familia. Ese balance, tan escurridizo a veces, fue un regalo.”
Ser mujer y líder en marketing en América Latina no es cosa fácil.
Aunque habla con diplomacia, sus palabras no esquivan el tema:
“Todavía existen barreras invisibles, y muchas veces sentimos que tenemos que demostrar el doble. Conciliar lo profesional con lo familiar es otro gran reto, sobre todo en una cultura que todavía asigna ciertos roles de manera automática”.
Y entonces, entre reflexiones, aparece el consejo:
“A las jóvenes que quieren entrar en este mundo, les diría que nunca dejen de aprender, de conectarse, de rodearse de otras mujeres fuertes. El liderazgo es técnico, sí, pero también emocional. Hay que aprender a levantarse y confiar en una misma, siempre.”
En su tono no hay arrogancia. Hay visión. Y mucha claridad.
Cuando habla de liderar equipos multiculturales en toda LATAM, se detiene. Sabe que allí reside parte del secreto de su trabajo.
“Hay que tener empatía. Entender que cada país vive el trabajo de una manera distinta, que lo que para unos es prioridad, para otros no lo es tanto. Liderar no es imponer. Es escuchar, adaptarse y construir confianza.”
Y si de confianza se trata, no hay mayor prueba que el caso de Zoholics México 2019.
“Fue mi primer gran evento con Zoho en la región. Éramos pocos, pero logramos reunir a más de 600 personas. Esa experiencia me marcó. Fue la confirmación de que con estrategia, pasión y equipo, se puede lograr cualquier cosa.”

Pero no todo ha sido éxito. También hubo eventos que salieron mal.
“No salió como lo planeamos. Tuvimos que reaccionar en tiempo real. Pero ahí es donde el liderazgo se pone a prueba. Cuando hay caos, lo más importante es mantener la calma, comunicar con claridad y buscar soluciones rápidas. Ese evento nos enseñó más que muchos otros.”
Hoy, su mirada está puesta en el futuro.
Habla con entusiasmo de lo que viene: de la inteligencia artificial aplicada al marketing, de la gamificación como estrategia de fidelización, de eventos híbridos y experiencias inmersivas. Pero también habla de propósito.
“Dentro de cinco años me veo liderando un equipo global, viajando, aprendiendo de otras culturas y compartiendo lo que he aprendido. Quiero ser una guía, un ejemplo para otras mujeres. Quiero ayudar a otros a superar sus propios límites.”
Le pregunto qué la inspira a diario.
Su respuesta, como todo en su historia, empieza por lo personal:
“Mi hija. Mi esposo. Mi familia. Ellos son mi motor. Pero también me inspira saber que puedo dejar huella, que puedo ser modelo para otras mujeres que aún dudan si tienen un lugar en este mundo tecnológico y cambiante.”
Y entonces, como si quisiera dejar un mensaje tatuado en tinta invisible en quien la lee, concluye:
“Las mujeres tenemos muchísimo que aportar. Solo necesitamos confiar más en nosotras mismas. Atrevernos. Persistir. Y cuando lleguemos a donde soñamos, ayudar a otras a llegar también.”
En sus palabras no hay promesas vacías, solo camino recorrido. Y, sobre todo, muchas rutas aún por construir.




