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18 de enero 2026
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OpiniónRamón LeonardoRamón Leonardo

Corte Internacional de Derechos Humanos

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.
“Mejor solos que mal acompañados”
Pueblo dominicano,
Hoy no vengo a hablar de rumores.
Vengo a hablar de alertas.
Porque cuando la soberanía se toca, no se espera la confirmación oficial: se levanta la voz.
Si existe —como se comenta— un intento de reactivar la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en asuntos de soberanía e identidad nacional, debemos decirlo claro y de frente:
la República Dominicana no puede caminar hacia atrás.
Nuestra nación ya vivió las consecuencias de esa intervención.
No fue teoría.
No fue abstracto.
Fue real.
Intentaron redefinir nuestra nacionalidad,
desconocer nuestra historia jurídica,
y tratarnos como un laboratorio social,
ignorando que compartimos una isla con un Estado colapsado
y que defender la frontera no es odio: es deber.
Que nadie confunda firmeza con crueldad.
Que nadie confunda soberanía con desprecio por los derechos humanos.
Los derechos humanos no están por encima de los pueblos.
Existen para protegerlos.
Y cuando un organismo internacional pretende imponerse por encima de la Constitución,
ya no estamos hablando de derechos,
estamos hablando de tutela,
de injerencia,
de pérdida de autodeterminación.
Por eso hoy decimos, sin miedo y sin ambigüedades:
 Mejor solos que mal acompañados.
Mejor caminar con dignidad,
que avanzar con cadenas jurídicas.
Mejor decidir como nación,
que obedecer como territorio administrado.
En esta encrucijada histórica,
la República Dominicana no necesita a la Corte
para saber quiénes somos,
ni para decidir quién pertenece a esta nación,
ni para proteger a su pueblo.
Tenemos Constitución.
Tenemos Tribunal Constitucional.
Tenemos historia.
Tenemos pueblo.
No estamos contra el mundo.
Estamos a favor de la República Dominicana.
A favor de su identidad.
A favor de su soberanía.
A favor de su derecho a existir como nación libre,
con fronteras,
con leyes,
con futuro.
Que se oiga claro, aquí y fuera del país:
Sin soberanía no hay derechos.
Sin identidad no hay nación.
Y sin nación, no hay libertad.
¡Que viva la República Dominicana!
¡Dios, patria y dignidad!

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